URGE LIQUIDEZ PARA LA RECUPERACIÓN

Publicado el 15 abr 21 - 04:00 AM UTC.
URGE LIQUIDEZ PARA LA RECUPERACIÓN
Foto: Urge Liquidez

La recuperación de las empresas, duramente golpeadas por la pandemia del coronavirus, requiere de una urgente inyección de liquidez para que sus operaciones tengan continuidad, a la par de políticas eficientes para combatir el contrabando. Muchos negocios recién esperan recuperar en el tercer trimestre del 2022 o el primer trimestre del 2023.los niveles de ingreso que tenían en 2019.

“La crisis económica originada por la pandemia ha implicado que al menos 20.000 millones de bolivianos dejen de circular en todo el país, tanto en ventas como en ingresos familiares. Si se quiere reactivar al país y a la región, se necesita apoyar al sistema financiero con normativas que permitan reinyectar el capital de operaciones necesario para que las empresas puedan seguir operando”, sostuvo Fernando Hurtado, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz (CAINCO).


Explicó que, desde el año pasado hacen falta líneas de créditos con fondos de garantía para los sectores más afectados, además de una cobertura de riesgo del Estado para poder cubrir las reprogramaciones de créditos ya existentes.


“La inyección de liquidez debe venir acompañada de políticas que levanten regulaciones excesivas para aumentar la competitividad de todos los sectores. Y ante el contexto internacional con devaluaciones importantes en los países vecinos, se vuelve urgente una política agresiva y efectiva para combatir el contrabando que afecta a muchos rubros de la industria y el comercio”, enfatizó.


Empresariado cruceño


Hurtado indicó que las empresas cruceñas fueron muy golpeadas por la falta de ingresos y actividad. Según una encuesta realizada por CAINCO entre abril y mayo del 2020 a más de 600 empresas de distintos rubros, mostró que más de la mitad de las unidades productivas reportó caídas en sus ingresos del orden del 75% respecto al mismo periodo en 2019: Un tercio de las empresas planteó cerrar los negocios y más de dos tercios consideró reducir su personal.


Hurtado explicó que la pandemia develó muchas falencias en diferentes que repercuten en la calidad de vida y economía de las personas. Primero, la falta de un sistema de salud pública de cobertura amplia. Segundo, la ausencia de una red de apoyo social que pueda identificar claramente a las personas en condiciones de vulnerabilidad para darles ayuda.


Indicó que, aunque se advierte una leve recuperación en la industria y el comercio, los servicios continúan mostrando debilidad. Por consiguiente, los pocos sectores que habían sido “ganadores” durante el confinamiento como ser la salud y los alimentos, hoy se ven afectados por políticas que ponen trabas en lugar de incentivar un crecimiento sostenible. A esto se suma el daño del contrabando a la industria y el comercio.


Información ausente


Se refirió además a la falta de información estadística y comprensión de la dinámica empresarial en toda escala. En otros países se tiene estadísticas por lo menos trimestrales de empresas que indican cómo están en términos de ventas, producción y empleo, así como de sus necesidades de capital de operaciones y sus carencias.


“En el país no ha existido la comprensión necesaria del funcionamiento y necesidades de las empresas, por lo que la ayuda ha sido casi inexistente al sector empresarial. La información es indispensable para el diseño de políticas públicas de apoyo a familias y empresas”, apuntó.


Se refirió también al impuesto a las grandes fortunas que, en su criterio no es otra cosa que un impuesto al patrimonio. Empero, precisó que el patrimonio no implica flujo y muchos sujetos pasivos o afectados se han visto obligados a vender activos o a contraer deudas para poder pagar.


“Es preocupante que en un momento donde necesitamos inversión, impuestos de este tipo lo que hacen es ahuyentarla. Es un impuesto ineficiente que incentiva la informalidad, no mejora la distribución de ingresos e incentiva la salida de capitales por la alta carga tributaria. Esto implicaría, por tanto, menos ahorro, menos riqueza y menos recursos”, concluyó.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 15/04/2021