Triple crisis boliviana

Bolivia enfrenta una triple crisis: política, económica y sanitaria, con el agravante de que sus vecinos y socios comerciales también sufren problemas similares. Una situación excepcionalmente difícil en la que se necesita unidad política, autoconfianza social y eficacia estatal.
Tal es el diagnóstico que esboza la Fundación Milenio en su último Informe Económico en el que se aconseja un pronto ajuste en las principales variables económicas para prevenir o controlar efectos no deseados, antes de que los ajustes se impongan “por la fuerza de los hechos”.
Los déficits comercial y fiscal han alcanzado niveles insostenibles en el mediano plazo, advierte Mileno, al remarcar que la convergencia de las tres crisis mencionadas complica hace más difícil el necesario ajuste. El escenario se dificulta aún más porque los vecinos y socios comerciales de Bolivia registran también problemas similares.
El documento explica que la crisis política se origina en un prolongado proceso de debilitamiento institucional promovido por el gobierno del Movimiento Al Socialismo (2006-2019).
Esa etapa concluyó de manera abrupta en 2019 con la obligada renuncia del ex presidente Evo Morales, dando lugar a una transición, que según Milenio ha estado “marcada por la incertidumbre, la ausencia de partidos y desconfianza en la representación”.
La crisis sanitaria surge con la pandemia del Covid-19 y obliga a dar prioridad a la salud, aumentando el gasto público y forzando la adopción de diversos mecanismos de aislamiento y paralización de actividades. En Bolivia la pandemia puso además en evidencia las enormes deficiencias de los sistemas públicos de salud y educación, que resultaron absolutamente ineficaces para enfrentar la emergencia.
La crisis económica se venía gestando desde hace varios años. El énfasis extractivista adoptado por el anterior gobierno, hizo que la economía boliviana fuese más vulnerable y dependiente. A ello se sumó el hecho de que por razones ideológicas se ahuyentó las inversiones provocando un continuo declive de las reservas de hidrocarburos y minerales. Milenio explica que la sobrevaluación de la moneda alentó las importaciones, dañando severamente las capacidades productivas locales y expandiendo un mercado interno adicto a las importaciones.
La abundancia recursos por el boom de precios de las materias primas dio sustento a un rápido crecimiento del gasto público, sin que mejoraran los servicios en la misma proporción o incluso en muchos casos deteriorándose, como en el de educación, por ejemplo. La inversión pública, extraordinariamente grande en proyectos industriales, no logró más que resultados negativos cuando llegó a operar.
La liquidez y a la disponibilidad de reservas y ahorros acumulados en algunas cuentas fiscales permitió disimular parcialmente las señales de una crisis que se hicieron evidentes cuando concluyó el ciclo favorable de los precios de los commodities.
El Informe de Milenio subraya que los desfases comercial y fiscal son “insostenible en el mediano plazo”, lo que hace urgente el ajuste de tales variables en busca de un nuevo equilibrio.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 08/09/2020