Tipo de cambio

Publicado el 18 nov 20 - 04:00 AM UTC.
Tipo de cambio
Foto: Tipo De Cambio

En algún momento, las autoridades deben tomar alguna decisión sobre la flexibilización del tipo de cambio, una reforma que podría ser dolorosa para la economía en un momento específico, pero que en el largo plazo sería beneficiosa, señala el economista del Inesad, Carlos Gustavo Machicado.

Es una medida que debería ser planificada y no improvisada. “Lo recomendable es que se haga en un momento donde las presiones sobre el tipo de cambio no sean fuertes, es decir cuando el déficit en la balanza comercial no sea bajo y/o cuando el valor del dólar a nivel internacional sea también bajo”, indica es economista en un documento de análisis denominado “Entre la comodidad y el miedo a la inflación: el tipo de cambio fijo”.


El tipo de cambio fijo se mantiene se mantiene gracias a la intervención del Banco Central en el mercado de divisas. “Fijar el tipo de cambio no es una medida sin costos”, subraya Machicado.


Para mantener el tipo de cambio se necesitan reservas internacionales. Estas han caído desde de 9.000 millones de dólares a 6.000 millones en seis años, lo que hace cada vez más difícil mantener un tipo de cambio fijo. “Bajo ninguna circunstancia se debería esperara hasta que se acaben las reservas” para modificar el tipo de cambio, se indica.


Hay tres maneras para reponer las reservas perdidas. La primera, estimular el ingreso de capitales y desalentar su salida. La tasa de interés sería un buen instrumento recomendable para ello, pero la pandemia ha confabulado contra ello pues ha mantenido las tasas por los suelos.


Otra salida sería la restricción de las importaciones y el fomento de las exportaciones, lo que resulta difícil en una canasta exportadora tan limitada como la boliviana. Una tercera alternativa es el endeudamiento, pero tal solución solo postergaría el problema pues en algún momento se necesitarán dólares para pagar la deuda.


La entrada de dólares puede fomentarse liberalizando ciertos productos de exportación o fomentando la inversión extranjera.


Desde el 2011, el tipo de cambio fijo ha contribuido a controlar y mantener baja la inflación (en torno al 2%). Su flexibilización, sin duda alguna, ocasionará inflación. El reto es que el alza de precios no sea duradera.


La costumbre de haber vivido durante varios años sin devaluaciones puede causar pánico entre la ciudadanía y aumentar sus expectativas generando una inflación. Se buscará preservar sus ingresos adquiriendo dólares lo que generará presiones hacia mayor devaluación y, consecuentemente, a una mayor inflación.


Las fluctuaciones del tipo de cambio pueden generar un equilibrio en la oferta local que satisfaga la demanda, frenando las alzas de precios.


Machicado añade que “el éxito de la flexibilización de la política cambiaria consistirá en desvincular la baja inflación del tipo de cambio fijo. Aún con un tipo de cambio flexible, la inflación se puede controlar y mantener baja, lo cual se consigue con una política monetaria que emplee otros instrumentos como la tasa de interés. A su vez, el tipo de cambio pasará a ser un instrumento útil para amortiguar los shocks externos”.


El documento advierte que: “el descontrol de la inflación y de la devaluación pueden tener efectos catastróficos sobre todos los ámbitos de la economía”.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 18/11/2020