TEMOR POR RECESIÓN PROLONGADA

Una “prolongada recesión mundial”, “alto desempleo”, "otro brote de enfermedades infecciosas" y el proteccionismo son las principales preocupaciones de corto plazo de las empresas, según da cuenta un informe del Foro Económico Mundial denominado “Perspectivas de riesgos COVID-19: un mapeo preliminar y sus implicaciones”.
El documento contiene las opiniones de casi 350 profesionales de alto riesgo a quienes se les pidió que analizaran los próximos 18 meses y clasificaran sus mayores preocupaciones en términos de probabilidad de ocurrencia e impacto para el mundo y para los negocios.
En enero pasado, antes de las reuniones de Davos, el Foro Económico Mundial lanzó un sondeo similar donde eran los temas medioambientales los que más preocupaban al grupo, mientras que ahora las consecuencias económicas inmediatas de COVID-19 dominan las percepciones de riesgos de las empresas.
Los líderes mundiales, las empresas y los responsables políticos deben tomar más medidas para garantizar una recuperación rápida y sostenible de la economía, anota el organismo.
Dos tercios de los consultados mencionan una “prolongada recesión mundial” como el principal factor de preocupación. La mitad señaló las bancarrotas, las dificultades de las industrias para recuperarse y la ruptura de las cadenas de abastecimiento.
La tercera consecuencia más preocupante son los ataques cibernéticos, el fraude de datos y el temor al deterioro de las redes de tecnología. Otro tema que inquieta está referido a la interrupción de los negocios por factores geopolíticos que imponen estrictas restricciones al movimiento de bienes y personas.
La pandemia ha disminuido drásticamente la actividad económica. Trillones de dólares se han canalizado en paquetes de respuesta y es probable que las relaciones económicas globales puedan registrar cambios estructurales. Las economías emergentes corren riesgo de sumergirse en una crisis más profunda y las empresas podrían enfrentar drásticos cambios en los patrones de consumo, producción y competencia.
La angustia económica y el descontento social aumentarán en los próximos 18 meses a menos que los líderes mundiales, las empresas y los responsables políticos trabajen juntos para gestionar las consecuencias de la pandemia, indica el informe.
El alto desempleo, especialmente entre los jóvenes, la falta de progreso en la reducción de las emisiones de carbono y el agravamiento de las desigualdades también son posibles efectos secundarios de la pandemia.
Al examinar las interconexiones entre riesgos, el informe también insta a los líderes a actuar ahora contra una avalancha de futuros choques sistémicos como la crisis climática, la turbulencia geopolítica, la creciente desigualdad, las tensiones en la salud mental de las personas, las brechas en la gobernanza tecnológica y los sistemas de salud bajo continua presión.
“La crisis ha devastado vidas y medios de vida. Ha desencadenado una crisis económica con implicaciones de largo alcance y ha revelado las deficiencias del pasado. Además de gestionar el impacto inmediato de la pandemia, los líderes deben trabajar entre ellos y con todos los sectores de la sociedad para abordar los riesgos conocidos emergentes y crear resiliencia frente a lo desconocido. Ahora tenemos una oportunidad única de utilizar esta crisis para hacer las cosas de manera diferente y reconstruir mejores economías que sean más sostenibles, resistentes e inclusivas”, dijo Saadia Zahidi, Directora Gerente del Foro Económico Mundial.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 01/01/2021