SISTEMA FINANCIERO: ALISTÁNDOSE PARA EL FIN DEL DIFERIMIENTO

Estancamiento en las captaciones, menor dinámica en los préstamos, disminución en las utilidades y previsiones voluntarias por parte de las entidades de intermediación ante un previsible incremento de la mora son los aspectos que caracterizaron el desempeño del sistema financiero en el primer trimestre del año, dijo el analista financiero Armando Álvarez.
Las captaciones no crecen al ritmo que lo hacía antes, manteniendo una tendencia que se arrastra desde la gestión 2019. Para estimular el ahorro, las entidades financieras ofrecen tasas de interés cada vez más altas, lo que termina encareciendo el costo de los recursos destinados al crédito.
La cartera decayó levemente en un comportamiento atribuible a una menor demanda de financiamiento, pues las entidades disponen de liquidez para nuevas operaciones.
Álvarez explicó que los bancos no pueden prestar como solían hacerlo debido a varios factores que complican sus operaciones crediticias. Sobre todo, deben priorizar al sector productivo con colocaciones de cartera a tasa fija cuando están captando recursos a un mayor costo. “El spread que tiene el sistema financiero se va reduciendo y eso tiene un claro efecto sobre las utilidades”, remarcó.
Dijo que las nuevas condiciones de la economía plantean interrogantes a las políticas de crédito ¿Tiene sentido insistir con el crédito productivo, cuando se financia a una tasa de interés fija y se capta a un costo más elevado?, se pregunta.
El crédito productivo estuvo dirigido sobre todo a la ampliación de la capacidad de las empresas, una capacidad que ahora permanece ociosa tras la pandemia. Ese crédito productivo fue invertido en la compra de bienes de capital importados pues Bolivia no los produce.
En el primer bimestre del año la balanza comercial mostró un saldo positivo por la reducción de importaciones, particularmente de bienes de capital. La caída de ese tipo de importaciones evidencia que no hay demanda de créditos productivos.
¿Tiene sentido seguir impulsando el crédito productivo cuando en algunos sectores hay capacidad ociosa y cuando se sabe que la importación de bienes de capital tendrá efecto en la balanza comercial?
Álvarez indica que las utilidades de los bancos disminuyeron y que al mes de febrero representan el 60% del nivel existente en el mismo período del 2020.
El previsible incremento de la mora y el aumento en el nivel de previsiones tendrán efecto en los resultados de las instituciones financieras.
El analista afirma que las entidades de intermediación tomaron contacto con sus clientes para evaluar su situación crediticia e incluso constituyeron previsiones voluntarias, preparándose para cuando concluya el período de los diferimientos.
“El problema es que las previsiones voluntarias no son deducibles del impuesto a las utilidades y no hay un incentivo para que las instituciones financieras actúen con prudencia”, comenta.
Álvarez no duda que el nivel de mora (2% en febrero) aumente sobre todo en los sectores que fueron fuertemente golpeados por la crisis y que aún no muestran señales de recuperación como por ejemplo el turismo, afectado por las restricciones de los viajes y el temor a los contagios.
“Las instituciones financieras saben esto y están trabajando para ver soluciones y como salir adelante y ayudar a los clientes que están en esa situación”, remarca tras señalar que, así como la pandemia afectó de distinta manera a las empresas, las medidas de intervención y de apoyo también deben ser diferenciadas.
Los sectores más afectados requieren financiamiento a más largo plazo, en mejores condiciones y con garantías adicionales, porque muchas empresas dieron en garantía todos los activos que tenían y ya no cuentan con mucho espacio para obtener nuevos recursos.
Asoban
Restablecer la cultura de pagos
Los bancos han estado trabajando con sus clientes para mejorar las condiciones crediticias de tal manera que éstos puedan cumplir con sus obligaciones financieras precautelando así la salud y la sostenibilidad del sistema, manifestó Nelson Villalobos, Secretario Ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban).
Al 28 de febrero de 2021, la cartera del sistema bancario sumó 25.035 millones de dólares, registrando un crecimiento anualizado de 3%. Ese comportamiento se explica básicamente por el aumento de la cartera empresarial, pyme y de vivienda de interés social; en tanto que los créditos a los sectores microcrédito, consumo y vivienda (excluyendo vivienda social) registraron un reducido crecimiento e incluso leves retrocesos.
“Los resultados se enmarcan en un contexto de menor crecimiento de la cartera que se observa desde hace varios años atrás, lo que se ha acentuado en un contexto de la pandemia que ha contraído varias actividades con efectos tanto en la colocación de operaciones, como en la postergación de proyectos”, remarcó.
En cuanto a las operaciones reprogramadas, explicó que las entidades bancarias se encuentran en proceso de facilitar estas solicitudes, esperando que a partir del mes julio se retome el cumplimiento del pago de cuotas en el caso de estas operaciones. Precisó que las operaciones que se acogieron al diferimiento entre los meses de marzo y diciembre de 2020 debían reiniciar el cumplimiento de sus pagos en enero de este año, según la normativa.
Dijo también que los bancos se encuentran gestionando las reprogramaciones y/o refinanciamientos, lo cual incluye el análisis de las condiciones de estas operaciones, buscando las soluciones más convenientes para los prestatarios puedan continuar cumpliendo con sus obligaciones.
Consecuentemente, “las operaciones desde julio ya contarían con las condiciones definidas, por lo que es muy importante que los prestatarios se acerquen a sus entidades, contacten a sus oficiales de crédito y retomen sus pagos bajo nuevas condiciones”, remarcó.
Villalobos señaló que el sistema bancario, después de 10 meses de diferimiento y 6 meses de gracia, aplicado en muchos casos, requiere del compromiso de los clientes a través del cumplimiento de sus pagos, para que de ese modo se pueda continuar apoyando al acceso al crédito de los distintos sectores, muchos de los que se han visto fuertemente afectados por la pandemia y demandarán recursos para reactivar su actividad.
Finrural
Refinanciamiento afectó los ingresos
Las Instituciones Financieras de Desarrollo (IFDs) agrupadas en Finrural han venido encarando el proceso de normalización de la cartera diferida a través de la reprogramación y refinanciamiento de créditos, explicó su Gerente general, Néstor Castro.
Precisó que ese proceso es lento debido a la cantidad de clientes que se debe atender, ya que se tiene que acordar la mejor solución con cada uno dependiendo de la situación económica del cliente, todo, en el marco de la normativa vigente.
El ejecutivo explicó que los ingresos de las IFDs dependen principalmente del repago de los créditos y que las disposiciones sobre el refinanciamiento de adeudos ha provocado una reducción considerable de sus ingresos, que además son empleados para cubrir gastos de carácter operativo y el crecimiento de sus préstamos.
La cartera de las IFDs no logra aún alcanzar los promedios de crecimiento de otras gestiones debido, a que actualmente, las entidades están priorizando la normalización de la cartera, antes de colocar nuevos créditos.
Castro, indicó que las entidades financieras, tienen como perspectiva, lograr que la totalidad de la cartera que fue diferida pueda ser normalizada a través de un refinanciamiento de las operaciones con miras, a reactivar la economía de sus clientes y la economía nacional.
“Se espera crecimientos en la cartera en un promedio de 10% en relación a la cartera de diciembre del 2020, sin embargo, este crecimiento puede ser producto de la alta demanda de créditos, pero también dependerá de que se concreten recursos de financiamiento local y del exterior”, remarcó.
Castro dijo que cada entidad financiera ha desarrollado una estrategia para atender la necesidad de sus clientes. Las decisiones a tomarse dependerán de una evaluación caso por caso y es por eso que se mantiene una relación estrecha con el cliente mediante comunicación con el respectivo seguimiento que, debido al contexto sanitario, puede ser realizado a través de plataformas digitales y la gestión de mensajes que capacitan y educan sobre el tema financiero.
El ejecutivo indicó que en la gestión 2021 los esfuerzos de las entidades estarán orientados a normalizar la situación crediticia y fortalecer su patrimonio para dar mayor solidez y calidad en atención a la población.
Liliana Rojas – Suárez
Cuidado con las “empresas zombie”
“Proteger artificialmente a las empresas, no va a evitar su quiebra a futuro y en cambio puede amenazar la estabilidad del sistema financiero”, por lo tanto, hay que evitar la proliferación de “empresas zombie” para permitir que el capital se dirija a aquellas empresas que realmente pueden ser generadoras de crecimiento, afirmó Liliana Rojas-Suárez, Senior Fellow y Directora de la Iniciativa para América Latina del Center for Global Development durante la I Reunión Iberoamericana de bancos Centrales organizada por el Banco de España y la Secretaría General Iberoamericana
Explicó que la crisis sanitaria trajo profundos cambios y muchos de ellos permanentes sobre la composición de sectores y el tipo de empresas que son rentables y viables y aquellas que posiblemente ya no lo serán más, especialmente dado su modelo de negocio. “Algunos modelo de negocios simplemente ya no dan más después de la pandemia”, subrayó.
Los gobiernos aprobaron durante la pandemia distintos programas de apoyo para contener la contracción de liquidez de empresas y familias. “La lección de cuándo entrar con estas políticas se ha aprendido muy bien, lo que aún se está en proceso de aprender es cuándo salir de estos programas de apoyo”, acotó.
Rojas-Suárez, con amplia experiencia en el sector financiero latinoamericano, advirtió que “si las postergaciones de pago se prolongan, debido a la continuación de la pandemia, se puede dar una importante pérdida de información tanto para los bancos y los supervisores sobre el verdadero riesgo de los deudores. Se puede estar subestimando fuertemente el tamaño de los préstamos en problemas”.
Remarcó que “el peligro es que se puede estar tratando una crisis de solvencia de las empresas como si fuera una crisis de liquidez”.
Explicó que las garantías de crédito pueden ser útiles para empresas medianas que tengan un nivel de deuda moderado, pero si la empresa está altamente endeudada, darle más crédito no resuelve nada y podría más bien agravar su posibilidad de solvencia.
Añadió que no tiene sentido ofrecer garantías a las empresas micro y pequeñas, cuya probabilidad de repagar sus créditos es baja. En este caso sugiere otorgar transferencias directas. Si la empresa pequeña se vuelve no viable, recomienda que esas transferencias deben suspenderse y, si los gobiernos quieren apoyar a los dueños de las empresas, ese apoyo debe convertirse en transferencias personales a sus dueños.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 29/04/2021