SEGURIDAD SANITARIA EN TIEMPOS DE CRISIS

Con la llegada del nuevo coronavirus no sólo nuestra salud se ha visto afectada, sino la economía mundial, nuestra forma de vida, nuestros hábitos higiénicos y hasta los alimenticios. Dentro de este último surge una preocupación general, ¿cómo se puede garantizar la seguridad sanitaria, cuando, por ejemplo, en Bolivia estamos en emergencia sanitaria y el mundo entero vive una crisis?
Este virus nos ha contrapuesto a situaciones que probablemente la humanidad no había enfrentado en una escala global. Las medidas de control social para evitar la propagación de esta pandemia mundial han llevado a la economía y al comercio al límite de sus capacidades.
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), actualmente, unas 820 millones de personas en el mundo padecen hambre crónica, es decir, que no consumen suficiente energía calórica para llevar una vida normal. De ellas, 113 millones se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria aguda, un hambre tan grave que supone una amenaza inmediata para su vida o sus medios de subsistencia y les hace depender de la ayuda externa para sobrevivir. Estas personas no pueden permitirse ninguna otra interrupción potencial de sus medios de vida o del acceso a los alimentos que el COVID-19 pueda conllevar.
Por ejemplo, millones de niños ya se están perdiendo los almuerzos escolares de los que dependen, muchos de ellos sin acceso formal a protección social, incluido el seguro médico. Un ejemplo son América Latina y el Caribe, donde los programas de almuerzos escolares apoyados por la FAO benefician a 85 millones de niños y son vitales para unos 10 millones que dependen de ellos, ya que esta comida se constituye en una de sus fuentes de alimentación más fiable a diario. Suspender los programas de comedores escolares por la pandemia pone en peligro la seguridad alimentaria y la nutrición de los niños vulnerables, al tiempo que debilita su capacidad para afrontar las enfermedades.
Ante esto, la FAO subraya que nos arriesgamos a una crisis alimentaria inminente, a menos que se tomen medidas rápidamente para proteger a los más vulnerables, mantener vivas las cadenas mundiales de suministro de alimentos y mitigar los impactos de la pandemia en todo el sistema alimentario.
Los cierres de fronteras, las cuarentenas y las interrupciones del mercado, la cadena de suministro y el comercio podrían restringir el acceso de las personas a fuentes de alimentos suficientes/diversas y nutritivas, especialmente en países con altos niveles de inseguridad alimentaria.
Sin embargo, hasta ahora las interrupciones han sido mínimas, ya que el suministro de alimentos ha sido adecuado y los mercados se han mantenido estables. No obstante, la FAO ya observa desafíos en términos de cuellos de botella logísticos, que hasta ahora se han resuelto en gran medida, pero es probable que se lleven al mercado menos alimentos de productos de alto valor (es decir, frutas y verduras).
En cualquier escenario, la Organización indica que los más afectados serán los segmentos más pobres y vulnerables de la población (incluidos los migrantes, los desplazados y los afectados por el conflicto). Los países en crisis prolongadas también sufren una inversión insuficiente en salud pública, lo que amplificará los impactos de la pandemia.
¿Cuáles son las recomendaciones de la FAO para mitigar los riesgos de la pandemia en materia de seguridad alimentaria y nutrición?
Todos los países deberían:
- Mantener abierto el comercio internacional y tomar medidas que protejan su cadena de suministro de alimentos.
- Centrarse en las necesidades de los más vulnerables y ampliar los programas de protección social.
- Mantener sus cadenas de valor de suministro de alimentos nacionales vivas y en funcionamiento.
- Las cadenas de suministro agrícola deben mantenerse vivas por cualquier medio compatible con los problemas de seguridad de la salud.
- Mantener actividades agrícolas.
- Además, la cooperación internacional es clave. Hay suficiente comida en el mundo, y las crisis locales se pueden evitar con la cooperación y el comercio abierto.
- En general, evitar cualquier restricción comercial sería beneficioso para mantener los suministros de alimentos.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 01/01/2020
Foto: Seguridad Sanitaria