S.O.S. negocios gastronomía

Un total de 2.000 negocios gastronómicos cerró definitivamente en las ciudades de La Paz y El Alto a consecuencia de la pandemia del coronavirus y de bloqueos. El sector enfrenta una situación crítica por lo cual solicita autorización para mayor flexibilidad en sus horarios de atención, tal cual ha sucedido en otras ciudades.
“Estamos al límite de los recursos comprometidos para poder llevar adelante nuestros negocios. Hemos contraído deudas entre 5.000 y 10.000 dólares según el rubro. Después de esta semana de cuarentena rígida en la que ingresará la Paz desde este 16 de agosto, la situación pasará de crítica a extrema”, señaló Juan Carlos Callejas Presidente de Fedepro Albe.
Fedepro Albe está integrada por diez asociaciones que agrupan a restaurantes, snacks, bares, whiskerías, karaokes, peñas, discotecas, licorerías, salones de eventos, transportadores de bebidas Se estima que el número de negocios que opera en este segmento alcanza a 8.000 y que cerca de una cuarta parte de los 30.000 empleados directos, pertenecientes a los 2.000 negocios cerrados, ha pasado a engrosar la fila de los desempleados.
Esta agremiación ha solicitado al Gobierno Municipal de La Paz que se establezcan horarios según los tipos de negocios, a fin de lograr reactivar la economía de cada uno de ellos de manera paulatina.
“Cumplimos con intensas gestiones enviando el protocolo de bioseguridad consensuado al Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y hoy, al límite de nuestras posibilidades de seguir sosteniendo estas restricciones, pedimos a nuestras autoridades poder emitir cuanto antes la normativa que nos permita la reapertura, tal como lo han hecho los gobiernos municipales de Santa Cruz y Trinidad”, indicó el representante.
El sector comparó por ejemplo los horarios de restaurantes con discotecas. Al no ser los mismos, se solicita el establecimiento de horarios máximos permitidos, bajo un estricto cumplimiento del protocolo de bioseguridad, con sanitización continua de ambientes de trabajo, producción de alimentos, ambientes de atención al público y sobre todo el cumplimiento del distanciamiento social usando el 50% de la capacidad de cada local.
“Queremos usar el mismo modelo de Bioseguridad presentado por la Cámara Gastronómica de Santa Cruz y aprobada el pasado 3 de agosto para la apertura de los restaurantes. Si no nos damos la mano ahora, siendo flexibles y cuidando la vida, ante todo, hay gente que lo perderá todo y queremos evitar este colapso social tan grande que no solo afectará a propietarios y trabajadores del sector, sino también a toda la cadena de proveedores de alimentos”, remarcó Callejas.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 13/08/2020