RIESGOS PARA LA ESTABILIDAD FINANCIERA

El sistema financiero ha sufrido un notable impacto por el coronavirus y, si la crisis se intensifica, la estabilidad financiera mundial podría verse afectada, señala un informe del FMI que indica que desde que brotó la pandemia, los precios de los activos de riesgo cayeron con fuerza.
La volatilidad se ha disparado y, con ese repunte, la liquidez del mercado se ha deteriorado de forma importante, inclusive en mercados tradicionalmente considerados profundos, como el mercado de la deuda pública estadounidense.
La primera línea de defensa fueron los bancos centrales de todo el mundo. Flexibilizaron significativamente la política monetaria al reducir las tasas de interés indicativas. Inyectaron liquidez adicional al sistema financiero, mediante operaciones de mercado abierto. Mejoraron la provisión de liquidez en dólares estadounidenses mediante acuerdos de líneas de crédito recíproco (acuerdos swap). Reactivaron programas que incluyen la compra de activos de mayor riesgo, como los bonos corporativos.
Al actuar en la práctica como “compradores de última instancia” ayudaron a contener las presiones alcistas sobre el costo del crédito, los bancos centrales están asegurando que los hogares y las empresas sigan teniendo acceso al crédito a un precio asequible, anota el FMI.
Como resultado de estas acciones encaminadas a contener las consecuencias de la pandemia, la actitud de los inversionistas se ha estabilizado en las últimas semanas. Las tensiones en algunos mercados han disminuido ligeramente y los precios de los activos de riesgo han recuperado parte de sus caídas anteriores. Empero, la confianza sigue siendo frágil y las condiciones financieras mundiales son mucho más duras que a inicios de año.
Como es habitual en tiempos de dificultades financieras, los mercados emergentes corren el riesgo de ser los más afectados. De hecho, los mercados emergentes han experimentado la reversión más marcada jamás registrada de los flujos de inversión de cartera -alrededor de 100.000 millones de dólares, o el 0,4% de su PIB-, lo que supone un duro reto para los países más vulnerables.
La expansión mundial de la Covid-19 podría requerir la imposición de medidas de contención más duras y prolongadas, medidas que pueden llevar a un mayor endurecimiento de las condiciones financieras mundiales si resultan en una desaceleración más grave y duradera.
Para el FMI, los bancos centrales seguirán siendo cruciales para salvaguardar la estabilidad de los mercados financieros mundiales y mantener el flujo de crédito a la economía. Pero esta crisis no tiene que ver solo con la liquidez. Tiene que ver principalmente con la solvencia, en un momento en el que los flujos de capitales se han frenado totalmente en grandes segmentos de la economía mundial. Como resultado, la política fiscal desempeña un papel fundamental.
Conjuntamente, las políticas monetaria, fiscal y financiera deben tener como objetivo amortiguar el impacto del shock de la Covid-19 y asegurar una recuperación estable y sostenible una vez que la pandemia esté bajo control. Será fundamental una coordinación internacional estrecha y continuada para apoyar a los países vulnerables, restablecer la confianza del mercado y contener los riesgos para la estabilidad financiera.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 25/05/2020
Foto: Riesgo Estabilidad Financiera