RECUPERACIÓN EN FORMA DE K

Los analistas han esbozado algunos escenarios para la recuperación económica tras conocerse que la pandemia del coronavirus provocaría una recesión global. Inicialmente se dijo que esa recuperación tendría forma de “V” que describía una abrupta caída y una inmediata recuperación en función del levantamiento de las restricciones a la movilidad impuestas ante la crisis.
También se aludió a una recuperación en “W” que describía bajas y mejoras en la economía en función de los rebrotes de la pandemia. Se esperaba que ante cada rebrote del Covid-19 las economías iban a experimentar cierres temporales para evitar contagios con la consiguiente pérdida de crecimiento y que se experimentaría una mejoraría pasada cada episodio de emergencia.
Otra figura era la “U” que describía una caída brusca con una recuperación más lenta. Se mencionó también como alternativa la figura de “L”, que aludía a una caída inmediata y a un prolongado estancamiento sugiriendo que la recuperación demoraría un tiempo en alcanzarse. De manera complementaria se citó a una figura que asemejaba a una “raíz cuadrada” sugiriendo que la recuperación se estancaría en el mediano plazo.
En el último tiempo ganó fuerza entre los economistas una nueva tendencia referida a que la recuperación económica tendría forma de “K”, lo que alude a un brusco desplome inicial y a una recuperación desigual.
La figura es aplicable tanto a los países, como a los sectores e incluso a las personas y hasta a las clases sociales. Tras el golpe inicial, unos emergen vencedores de la crisis, mientras que los otros que terminan hundidos por la pandemia.
Los analistas consideran que una recuperación en forma de “K” supone un fuerte desacoplamiento de la economía con el consiguiente incremento de la desigualdad, cuyos niveles son más profundos en regiones como América Latina.
Las figuras de recuperación se aplican a los países, donde difiere el comportamiento entre naciones pobres y países ricos. Aunque el FMI pronostica una contracción global del 4,4% para este año, ya se advierte en las regiones y en los países una recuperación económica divergente. Para las economías avanzadas se pronostica que el PIB decrecerá en 5,8% y para las economías avanzadas se espera un desplome de 3,3%.
En China, los efectos del coronavirus parecen haber sido superados, a tal punto que se estima que será uno de los contados países que este año tendrá crecimiento positivo (cercano al 2%). En contraste, se ratifican las contracciones pronosticadas para Estados Unidos (-4,3%), Alemania (-6%), Japón (-5,3%), Reino Unido (-9,8%) o España (-12,8%).
En la mayor parte de los países de América Latina, sin embargo, es difícil hablar de recuperación pronta. El FMI prevé una caída del PIB regional del 8,1% en este año y un alza de 3,6% en 2021.
Sin embargo, los economistas del FMI advierten que, en la mayoría de los países, el PIB no retornará a los niveles prepandémicos hasta 2023 y que el ingreso real per cápita solo lo hará en 2025, lo que significa que las cicatrices del Covd-19 en materia de empleo y pobreza se prolongarán durante un largo período.
En cuanto a sectores, entre los vencedores se contarían los servicios digitales, de telecomunicaciones, financieros, retail, los productos de salud e higiene, los servicios inmobiliarios, los productos de gimnasia a domicilio, entretenimiento y el delivery. Muchos de ellos no solo han recuperado los empleos perdidos al inicio de la pandemia, sino que incluso han generado nuevos puestos de trabajo.
Entre los perdedores están las actividades de aeronáutica, la hotelería, el turismo, los viajes de ocio, la gastronomía, los bares y cantinas, espectáculos masivos y la construcción que se han levantado solo parcialmente y donde se han perdido innumerables fuentes de trabajo. Algunas de estas actividades continúan operando solo parcialmente.
La diferencia entre sectores es muy marcada. Unos son capaces para operar bajo la modalidad de teletrabajo o corresponden a servicios esenciales. Los otros suponen una interacción social proclive de generar eventuales contagios.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 05/11/2020