REBROTE PONDRÍA EN JAQUE EL CRECIMIENTO

Publicado el 15 abr 21 - 04:00 AM UTC.
REBROTE PONDRÍA EN JAQUE EL CRECIMIENTO
Foto: Rebrote Pondria En Jaque

El Informe de Política Monetaria proyecta para este año un crecimiento de 4,4% para la economía boliviana y una inflación en entorno al 2,6%. Si bien se sostiene que el desempeño económico estaría sustentado por el dinamismo de la demanda interna y la inversión pública, el ente emisor admite algunos riesgos para ambos indicadores.

Los principales están referidos a “una menor demanda externa de gas, factores climatológicos adversos y los efectos del rebrote y persistencia del coronavirus”.


Para el primer semestre se espera una inflación moderada, mientras que para el segundo semestre se espera “un repunte debido a una mejora en el desempeño de la actividad económica y un efecto estadístico por base de comparación”.


Se pronostica un repunte de 15,5% para el sector de la construcción que estaría impulsado por la inversión pública, presupuestada en 4.011 millones de dólares. El 71% de esa inversión se enfocaría a infraestructura y al sector productivo. Proyectos como las plantas hidroeléctricas de Banda Azul, Miguillas e Ivirizú, la doble Vía Río Seco-Desaguadero y Santa Bárbara-Caranavi, integran esta agenda.


Para la minería se proyecta un crecimiento de 12% por el incremento de la producción, por una expansión de la demanda externa y mejores cotizaciones.


En hidrocarburos se pronostica una ligera recuperación del petróleo crudo y el gas natural, debido a un mayor dinamismo del mercado interno y se aguarda que la recuperación de la actividad económica en Argentina y Brasil aumente la demanda de esos mercados de gas “ligeramente por encima de los mínimos contractuales”.


Se espera un fuerte crecimiento de la industria manufacturera asociado a políticas expansivas que respalden la demanda interna. Se anticipa un “buen comportamiento” para el sector agropecuario.


“Las perspectivas para 2021 continuarán supeditadas a los impactos negativos de la pandemia y se prevé que la incertidumbre se mantenga elevada y la movilidad presente interrupciones”, anota el BCB.


Se subraya que, “si la actividad económica de Brasil se recupera lentamente y aumenta la producción de sus hidroeléctricas, la demanda de gas podría verse afectada. En el caso de Argentina, si su demanda se enmarca en los mínimos establecidos en la quinta adenda al contrato, junto con una limitada recuperación de la actividad económica, la demanda de gas podría contraerse aún más en 2021”.


Otro temor es un mayor impacto del fenómeno de “La Niña” que podría traducirse en una mayor cantidad de sequías e inundaciones focalizadas, afectando la campaña de verano.


“El incremento de casos diarios de covid-19, podría tener repercusiones en el crecimiento económico”, admite el BCB. Los efectos negativos se registrarían en las actividades económicas que requieren trabajo presencial.


“La existencia de contagios en un establecimiento laboral puede influir en el paro de actividades por periodos cortos con el fin de resguardar la salud de los trabajadores”, se comenta.


También la inflación presenta su balance de riesgos. Aumentarían si se registra un fuerte impacto de los fenómenos climáticos adversos que ocasionen escasez de alimentos. Una aceleración en el covid-19 generaría mayores presiones en el sector de salud elevando los precios de medicinas y servicios sanitarios.


La inflación disminuiría si el desempeño de la actividad económica mundial se tornara más débil de lo esperado, por mayores contagios; si la demanda interna se ralentiza por una menor dinámica económica doméstica y si se registran efectos de negativos de una segunda ola de contagios.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 15/04/2021