PRODUCCIÓN NACIONAL Y ABASTECIMIENTO INTERNO

Desde el 2005, Bolivia empezó a experimentar una creciente demanda de alimentos, destinada, principalmente, al consumo de los hogares.
Los problemas climatológicos en las diferentes regiones productivas del país provocaron que las pequeñas, medias y grandes industrias no logren abastecer lo demandado por la población. Esto provocó un incremento en las importaciones de alimentos y bebidas, sobre todo desde los países vecinos.
Estas condiciones macroeconómicas también generaron un contexto propicio para la apertura de emprendimientos locales destinados a abastecer la creciente demanda alimentaria en el país. Evidentemente, esto hace que también surjan emprendimientos productivos por la competitividad y los precios para que sean más baratos en relación a los importados.
La constante y creciente oferta de alimentos y bebidas posicionados en el mercado ha provocado que los precios de estos productos se mantengan relativamente estables, sin sufrir incrementos abruptos durante los últimos años. Esto, de alguna manera, también influye en que los niveles de inversión también se mantengan bajos desde el 2005 y esto se debe, principalmente, a que existen condiciones poco favorables para la supervivencia de los negocios relacionados a la industria alimenticia, probablemente por la competencia existente y por los pocos incentivos que existen.
A pesar de ello, el sector de alimentos tiende a crecer un 2% o 3% al año y muestra una situación más estable frente a otros que tienen un carácter más de sobrevivencia.
Sin embargo, durante el último año, y a consecuencia de la pandemia ocasionada por el coronavirus, se registró una contracción en la industria de alimentos y bebidas.
Principales productos
En 2019, el agro nacional se enfocó en 72 productos, de los cuales ocho ocupan el 44,7% de las tierras cultivadas. De ellos, la soya lidera en superficie y la caña de azúcar en producción.
Un informe del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, de 2019, muestra que en la campaña agrícola 2018-2019 la agricultura nacional se concentró en 72 productos, entre frutales (23), hortalizas (19), cereales (9), oleaginosas e industriales (8), tubérculos y raíces (7), estimulantes (3) y forrajes (3).
Los tres principales de cada grupo mencionado párrafo arriba son mandarina, plátano y naranja, en el primero; frijol o poroto, haba y arveja, en el segundo; maíz, sorgo y trigo, en el tercero; soya, caña de azúcar y girasol, en el cuarto; papa, yuca y oca, en el quinto; cacao, café y té, en el sexto; y cebada berza, alfalfa y avena berza, en el último.
Los productos que ocuparon la mayor parte del total de tierras empleadas para el agro en la campaña 2018-2019 son la soya (36%), la papa (4,5%) y la caña (4,5%).
Por otro lado, los que tienen mayor participación en el volumen total de producción nacional son, al mismo tiempo, la caña de azúcar (48,3%), la soya (15,1%) y la papa (6,3%).
Finalmente, los que poseen un mayor rendimiento por hectárea son la caña, con 54,7 toneladas; la piña, con 17,2 toneladas; y el banano, con 14,9 toneladas.
Pirámide alimentaria
También llamada pirámide nutricional, es una herramienta de educación y promoción de salud que muestra, de manera gráfica y sencilla, los alimentos e indica qué cantidades deben consumirse para seguir una alimentación saludable.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es la que establece las directrices principales sobre una alimentación saludable, sobre las que se basan las diferentes entidades encargadas de diseñar las guías alimentarias, entre las que se encuentran las Pirámides Alimentarias.
- La nueva pirámide presentada muestra en la base recomendaciones para mantener un estilo de vida saludable.
- En el segundo nivel están todos los alimentos de consumo habitual, ricos en hidratos de carbono complejos, como las harinas o la pasta, cereales o tubérculos. Deben estar presentes en cada comida principal, lo recomendable es que haya entre cuatro y seis raciones al día.
- En el tercer nivel están las frutas, verduras y hortalizas. Se recomienda consumir fruta fresca entre tres o cuatro veces al día, y verduras y hortalizas de dos a tres veces al día.
- En el cuarto nivel están los alimentos proteicos como lácteos, carnes magras, pescados, huevos, legumbres, y también los frutos secos.
- En el nivel superior están los alimentos de consumo ocasional u opcional. Aquí se encuentran las carnes rojas procesadas, productos ricos en azúcar añadido y las grasas untables, como la mantequilla o la margarina).
*Las bebidas alcohólicas también están en este nivel. Aunque la recomendación general es la de evitarlas, un consumo moderado y de baja graduación esá permitido en adultos sanos.
- En la cúspide de la pirámide se incluye una bandera con un mensaje relativo al consumo de suplementos nutricionales o alimentarios, como vitaminas, minerales, alimentos funcionales.
Importación y exportación de alimentos
Bolivia se caracteriza por ser un país que importa más alimentos de los que vende, incluyendo aquellos que se producen dentro del territorio. Según información del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en la última década, el país ha incrementado hasta 17 millones de toneladas de producción de alimentos. Sin embargo, habría más que triplicado las importaciones de los mismos.
De acuerdo a un informe de la Fundación Milenio, históricamente Bolivia siempre ha tenido una alta propensión a importar alimentos. Con el paso del tiempo, el país ganó en autosuficiencia alimentaria, aunque no en la producción de trigo. “La clave de las importaciones de alimentos está en el tipo de cambio apreciado, lo cual genera importaciones baratas, y no sólo en el campo alimentario. Sin importaciones (al menos teóricamente), habría escasez de alimentos, y los precios tenderían a subir, causando presión inflacionaria. Para la política de gobierno es prioritario mantener los precios bajos y evitar la inflación, por lo que seguirá favoreciendo la importación de alimentos baratos a través de un tipo de cambio fijo, que, además, es funcional con el gasto público expansivo”, señala dicho informe.
Sin embargo, la importación de alimentos que antes no adquiría el país demuestra que se está retrocediendo de una soberanía alimentaria. Información del IBCE indica que Bolivia importa, al menos, 16 alimentos que produce. Éstos son trigo, arroz, maíz, quinua, cacao, café, manzana, plátano, mandarina, piña, durazno, uva, cebolla, tomate, frijol y papa. En algunos casos, la importación de estos productos es necesaria, porque la producción en el país es baja.
De acuerdo a información de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), en 2020, las importaciones de productos alimenticios elaborados cayeron -5,5%, llegando a 339 millones de dólares.
Por otro lado, de acuerdo a instituciones como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento, la CEPAL y expertos que promueven el crecimiento del país, en Bolivia existen diversos sectores y productos que cuentan con un gran potencial para acceder a mercados internacionales. Por ello, es vital aumentar la productividad y diversificar la oferta productiva con valor agregado que permita la apertura de nuevos mercados.
Según el IBCE, en su publicación “Productos con potencial exportador para diversificar la oferta boliviana”, el mayor reto del comercio exterior boliviano es la diversificación de las exportaciones y la apertura de nuevos mercados para elevar el índice de ventas, siendo que dentro de la industria alimentaria y de bebidas la diversificación es más concurrente, las empresas innovan en el producto y, principalmente, en sus características.
Información de la CNI señala que, en general, las exportaciones de la industria manufacturera cayeron -16% en 2020, respecto de 2019; y productos alimenticios cayeron -14%, llegando a un valor de 18,6 millones de dólares.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 07/05/2021