POSTCORONAVIRUS: EL NUEVO ROL DEL ABOGADO

La pandemia del COVID-19 puso en evidencia muchas de las fallas que la humanidad estaba llevando adelante, en pleno siglo XXI. Cuando todo vuelva a la “normalidad” nada será igual, muchos cambios ya se habrán producido y todos debemos adaptarnos a ellos e ir al mismo ritmo. El sector jurídico no será ajeno a estas transformaciones y, como es de esperarse, los abogados tampoco.
Hasta ahora muchos, si no son todos, estudios jurídicos están trabajando de forma remota para adoptar las recomendaciones de las autoridades y no exponer a sus equipos ni a sus clientes a riesgos innecesarios ante la pandemia del coronavirus. Una de las medidas preventivas fue la del teletrabajo. Sin embargo, ¿cuál será el futuro de la asesoría jurídica? ¿Cuál será el nuevo rol del abogado?
La prestación de servicios jurídicos deberá replantearse inmediatamente. La relación con sus clientes, inevitablemente, será despersonalizada y virtual. De hecho, los abogados tendrán que aplicar, o adquirir si no las tienen, habilidades en el uso de herramientas internas y externas que les permitan coordinar y realizar reuniones virtuales e implementar aplicativos remotos para medir tiempo productivo y horas facturables. Además, deberán trabajar colaborativamente e incluso investigar qué alternativas ofrecerá la rama judicial para adelantar trámites o actuaciones procesales en favor de sus clientes. Ahora, más que nunca, las firmas están obligadas a potenciar su oferta de conferencias y capacitaciones on-line no sólo para posicionarse, sino para generar ingresos.
De acuerdo a Mauricio Torrelio, abogado corporativo y de propiedad intelectual, especialista en tecnología y finanzas corporativas, el nuevo rol de los bufetes y, por tanto, de los abogados será más digital y/o tecnológico. “Hoy, estos profesionales deben adaptarse y buscar soluciones eficientes. Sin duda, uno de los principales cambios que va a sufrir esta profesión es la transformación digital, y transformación en la estructura y roles de las funciones de los socios y asociados”, dijo.
En muchos casos, esto obligará a las firmas a replantearse todo, casi desde cero o, por lo menos, transformar el trasfondo del negocio, la manera de operar, llegar a los clientes, seguir los procesos, etc.
Estas transformaciones en las firmas deberán amoldarse, como nunca antes, a los cambios que experimenten sus clientes en los próximos meses. En este proceso deben replantearse servicios que pasan a ser secundarios y crearse nuevos que serán indispensables. Los abogados no sólo deberán conceptuar e interpretar más, sino hacerlo rápido y trabajar más intensamente en cómo comunicarse con el cliente para informarle y explicarle (de forma remota) los cambios que se están implementando en materia laboral, societaria, tributaria, aduanera, comercial y migratoria, entre muchos otros temas.
Las páginas web de los despachos podrían ser la principal y nueva estrategia de marketing, además de la comunicación en las redes sociales, lo que permitirá fidelizar y atraer nuevos clientes.
Transformación digital
Con el COVID-19, nuestra sociedad está terminando de digitalizarse, haciendo que las preferencias y necesidades de los clientes cambien mucho, una de ellas es la demanda de inmediatez y facilidad en cualquier gestión. Por ello, sólo los profesionales jurídicos que sean capaces de ofrecer los servicios más eficientes, junto a herramientas tecnológicas efectivas, podrán satisfacer estas nuevas expectativas y lograrán sobrevivir en el nuevo mundo.
Los despachos de abogados se enfrentan a un nuevo contexto, caracterizado por:
- Nuevas situaciones legales, surgidas a raíz de los nuevos modelos de negocio digitales y modelos de negocio de la economía colaborativa.
- Cambios regulatorios en algunos mercados, como el financiero o el asegurador.
- Cambio en las demandas de los clientes, quienes cada vez se habitúan más a realizar cualquier trámite u operación de forma online.
- Distinta mentalidad de los nuevos profesionales.
- Nuevos retos, como el de la ciberseguridad.
Todos estos factores, entre muchos otros, han conducido al sector a una situación en la que su manera de hacer las cosas está quedando obsoleta. Hay que tomar en cuenta que de esta pandemia surgirán nuevos conflictos y, por lo tanto, nuevas formas de solucionarlos.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 29/05/2020
Foto: PostCoronavirus