PNUD e IBCE presentan mapeo

PNUD e IBCE presentan mapeo para invertir en 14 productos alimenticios, con sostenibilidad.
El “Mapeo de Oportunidades de Inversión Privada en el Sector Agroalimentario para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, encarado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), fue en el Foro Virtual organizado por PNUD Bolivia con el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) ante una masiva audiencia, destacando 14 Fichas de Inversión para: castaña beneficiada; arroz, azúcar/alcohol; leche; maíz; café en grano y procesado; maní; aceite comestible; cacao/chocolate; harina de maíz; frejol; quinua; carne bovina y carne de pollo.
Gonzalo Vidaurre, economista encargado de realizar la investigación bajo el liderazgo del PNUD, informó que “el Mapeo es un documento para la atracción de inversiones dirigido al que quiera invertir en Bolivia alineado a los ODS, como una inversión con el enfoque de Naciones Unidas, de tal forma que pueda ser reconocida como empresa sostenible.
El documento enfatiza en el sector agroalimentario boliviano, porque en el contexto de la pandemia se lo escogió como un sector consolidado que no dejó de trabajar, y dado su gran potencial de expansión, a partir de ello plantean Fichas de Inversión para 14 productos, las mismas que dirán al inversionista qué tiene que cumplir en relación a los ODS, si es que su objetivo es que su inversión sea calificada como sostenible”, concluyó.
El Viceministro de Comercio Exterior e Integración, Benjamín Blanco, destacó que el PNUD e IBCE propicien un escenario de propuesta de políticas públicas y medidas para encarar la crisis que vive el país. “ El Ministerio de Relaciones Exteriores enfoca sus esfuerzos en consolidar mercados para el sector agroalimentario y que la reactivación económica debe ser mancomunada entre el Estado, productores e inversionistas, para posicionar el producto boliviano en el mundo, como lo hemos venido haciendo con la quinua, el café, cacao y el chocolate, que tienen mercados internacionales; las características organolépticas de nuestros productos nos hacen únicos y ello se convierte en una oportunidad para llegar a mercados exigentes en el exterior, mencionó.

Por su parte Luciana Mermet, Representante Residente del PNUD en Bolivia, señaló que: “La realidad actual del sector agroalimentario en Bolivia representa una gran oportunidad para el país, para impulsar la reactivación económica y la recuperación socioeconómica por el impacto de la pandemia, abasteciendo las necesidades del mercado nacional interno, pero además generando excedentes para la exportación y generación de divisas y contribuir a la estabilidad macroeconómica del país” y a tal fin, “se ha identificado 14 productos que tienen el potencial de generar beneficios múltiples a todos los actores y participantes del sector y que están alineados a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (2, 5, 8, 12, 15)”.
Señaló además que para generar los beneficios múltiples esperados “desde el PNUD se quiere fortalecer una nueva forma de invertir en el sector hacia la generación de triple impacto (económico, social y ambiental). Estas inversiones de impacto a través de nuevos esquemas de financiamiento (como ser bonos temáticos, fondos de inversión cerrados, productos financieros innovadores por parte de las instituciones financieras - incluyendo a la Banca pública y privada-, fondos de capital de riesgo, etc.)
Demetrio Soruco, presidente del IBCE, dijo que “para generar una industria vigorosa de alimentos, debe haber un adecuado suministro desde la actividad agropecuaria y, si bien en Bolivia esta actividad es creciente y dinámica, la misma se halla sujeta a riesgos difíciles de controlar, como el clima o las plagas, frente a lo cual habría que apostar por la ciencia y la tecnología”.
Respecto al estudio, destacó que “muestra el lado propositivo y la problemática del sector agroalimentario en Bolivia, el cual hay que diversificar y agregar valor para exportar más, ya que de cerca de 70 variedades de cultivo en el mercado interno, menos de 10 productos penetran mercados externos con una alta presencia”, concluyó.
En el “Mapeo de oportunidades de inversión privada en el sector agroalimentario para el logro de los ODS” se señala que “el total de la producción bruta alcanzó a 14.833 millones de dólares, de los cuales el 56% corresponde a la industria de alimentos y el 44% corresponde a la agropecuaria. El consumo intermedio, es decir, la compra de materias primas e insumos para fabricar otros bienes, es más elevado en la industria que en las actividades agropecuarias. Del total de consumo intermedio, el 74% corresponde a la industria y el 26% a la actividad agrícola”.

La inversión en la industria de alimentos se da en el 57% de empresarios; el restante porcentaje alega problemas de inseguridad jurídica y trámites tributarios. La inversión está concentradas en: mejoramiento de procesos, automatización de operaciones, mejoramiento de infraestructura, licencias y patentes y demás elementos de tecnología; solo un 2% de las empresas acude a formas innovativas para financiar sus inversiones, que no sean las del tradicional financiamiento bancario. Un tercio de las empresas utiliza su capital propio, es decir, asume el riesgo, muy poco común en industrias alimentarias altamente sensibles a la pérdida del producto.
El Representante Adjunto del PNUD en Bolivia, Dennis Funes, a tiempo de destacar la audiencia de 640 participantes, dio a conocer las siguientes Conclusiones del Foro entre las que menciona las 14 oportunidades de inversión presentadas en el “Mapeo de Oportunidades de Inversión Privada en el Sector Agroalimentario para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”.
Entre las conclusiones anotó a que las mismas son atractivas por el retorno de la inversión, con más del 15% de Tasa Interna de Retorno (TIR), con la posibilidad de crecer más del 10% anualmente, representando una gran oportunidad para el país, principalmente en el contexto actual de pandemia y de recuperación socioeconómica.
Las nuevas inversiones en el sector requieren introducir innovaciones tecnológicas, pero también innovaciones sociales y buenas prácticas que sean amigables con el ambiente, para consolidar un mercado interno y avanzar con la exportación a mercados sostenibles, a esto se llama “inversiones de impacto”.

Las inversiones de impacto crecen al 17% anual a nivel global, mientras los activos financieros tradicionales están creciendo al 5%; hay un gran potencial para traer a Bolivia inversiones de impacto, donde el sector agroalimentario puede ser la punta de lanza para otros sectores. En Latinoamérica y el Caribe este mercado crece al 21%, sin embargo, en Bolivia todavía es un mercado que comienza, con este tipo de iniciativas se podría acelerar el proceso e incorporarse al mercado global de inversiones de impacto.
La oferta de financiamiento para este tipo de inversión puede venir de diferentes instrumentos como bonos temáticos, bonos verdes, bonos sociales, bonos sostenibles, fondos de inversión cerrado, que podrían ser estructurados y diseñados con la intención de generar impacto o productos financieros, tanto de la banca pública como privada, crear nuevo capital de riesgo, fondos de pago.
Se requiere de un marco habilitador que incentiven en primera instancia el mercado de valores y por otro lado a los que demandan el financiamiento (MIPYMES), es decir que podamos llevar instrumentos complementarios como de asistencia técnica, fondo de garantías y otros tipos de instrumentos a la micro y pequeñas empresas del país PNUD e IBCE promoverán conversatorios que den paso a la posible implementación de Plataformas de innovación, gobernanza efectiva, intercambio de experiencias, propuestas específicas para mejorar el sector.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 24/05/2021