PERSPECTIVAS DE LA BANCA EN LATINOAMÉRICA Y BOLIVIA

Publicado el 03 feb 20 - 04:00 AM UTC.
PERSPECTIVAS DE LA BANCA EN LATINOAMÉRICA Y BOLIVIA
Perspectivas

La perspectiva del sistema bancario latinoamericano se mantendrá estable en 2020, reflejando una alta rentabilidad, un riesgo de activos contenido y fondeo de calidad, señala Moody's Investors Service en su perspectiva anual.

“Los factores que determinan la perspectiva estable incluyen un mayor crecimiento económico, aunque moderado, que superará los niveles de 2019 y apoyará mayormente la estabilidad de la calidad de activos”, afirmó Marcelo De Gruttola, Assistant Vice President de Moody's.

Sin embargo, advierte sobre riesgos de deterioro derivados de posibles choques externos que podrían afectar las condiciones operativas de los bancos y de tensiones sociopolíticas y cambios de políticas que podrían limitar la confianza.

Para el caso de la banca boliviana, el pronóstico es más conservador. Se subraya que los riesgos políticos y un crecimiento económico más débil dificultarán las condiciones de operación de las entidades bancarias.

Si bien se afirma que la calidad de activos es fuerte, también se señala que continuará su deterioro, que el capital se estabilizará y que la rentabilidad seguirá siendo modesta. Se advierte que el financiamiento y la liquidez de los bancos podrían verse presionados por una mayor dolarización de los depósitos.


En diciembre pasado, Moody's ratificó la calificación de Bolivia, pero la puso en revisión con perspectivas de disminuirla, pues considera que un período prolongado de incertidumbre política podría socavar las perspectivas de crédito soberano a mediano plazo. En ese momento alertó también que la continuidad de la incertidumbre política y una potencial desaceleración económica podrían afectar el perfil crediticio de los bancos bolivianos.

Riesgo político y menor crecimiento: Se estima que el crecimiento del PIB se desacelere debido a los mayores riesgos políticos. Asimismo, se prevé que los amortiguadores fiscales y de divisas continuarán deteriorándose a medida que los déficits fiscales y de cuenta corriente sigan siendo elevados. Este escenario afectará las perspectivas comerciales de los bancos y presionará el riesgo de sus activos y sus perfiles de financiamiento y liquidez. Las regulaciones que incluyen los mandatos de préstamos y los límites de las tasas de interés continuarán limitando la capacidad de los bancos para fijar los precios de los riesgos de manera apropiada.

Buena calidad de los activos pero en deterioro: Se estima un deterioro en la cartera de los bancos después de varios años de fuerte expansión crediticio. La interrupción de la actividad económica en las semanas que siguieron a las elecciones de octubre y la desaceleración esperada en el crecimiento económico también elevarán la morosidad. Sin embargo, hay factores atenuantes. Los niveles de morosidad siguen estando entre los más bajos de la región. La cobertura de la reserva para pérdidas crediticias es alta, aunque está disminuyendo, y el uso de garantías está muy extendido.

Dolarización presionaría al financiamiento y a la liquidez:La mayor incertidumbre con respecto a las políticas públicas futuras podría generar un aumento en la dolarización de depósitos, lo que afectaría los perfiles de financiamiento de los bancos y su muy necesaria liquidez en moneda local. Como los depósitos minoristas se han estancado e incluso disminuido, los bancos confían cada vez más en la financiación institucional, que los expone a las condiciones cambiantes del mercado y la sensibilidad a la confianza. El plazo relativamente largo de los depósitos a plazo proporciona a los bancos tiempo para adaptarse al nuevo escenario.


La rentabilidad seguirá siendo modesta: Las ganancias continuarán siendo presionadas por los límites de las tasas de interés, los mayores costos de financiamiento y el aumento de las provisiones en respuesta al deterioro de la calidad de los activos. A pesar de las menores ganancias, el nivel de capital promedio del sistema continuará estabilizándose a medida que se desacelere el crecimiento de los préstamos y, por lo tanto, el consumo de capital.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 03/02/2020

Foto: Perspectivas