Maíz y soya transgénicos ingresan a Bolivia de contrabando

“Cada camión cargaba 35 toneladas en promedio, que multiplicado por los 65 camiones y los 90 días, se calculó el ingreso ilegal de más de 200 mil toneladas de maíz transgénico y multiplicado por el valor del precio internacional daban los 30 millones de dólares”.
En solo tres meses del 2020 se cuantificó la internación ilegal de maíz modificado genéticamente por valor 30 millones de dólares, denunciaron los productores agropecuarios por el ingreso de maíz y soya transgénicos de contrabando, principalmente desde Argentina.
Freddy García, vicepresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) y expresidente de Promasor, indicó que en la anterior gestión (2020) se hizo una denuncia por el ingreso de maíz de contrabando desde Argentina y lamentablemente se sigue internando a nuestro país para la elaboración de pan (alimento que más consumen los pobres).
En el tema de producción de maíz, en Argentina, la producción está por encima de los 55 millones de toneladas, mientras que en Bolivia no supera los 1,1 millones de toneladas, lo que hace que el territorio nacional se convierta en un imán para esos productos.
“En Bolivia si bien hay producción de soya transgénica, la que está ingresando son otros eventos que no están autorizados y que son dañinos porque no están certificados por el Iniaf. En el caso del maíz que se interna por la vía irregular, el 100% es transgénico, los mismos que van al consumo de los avicultores y porcinocultores para el engorde del ganado, entre otros. En Bolivia no nos dejan producir maíz transgénico”, observó el representante.
García, informó que cuando era presidente de la Asociación de Productores de Maíz y Sorgo (Promasor) se hizo un seguimiento y levantamiento de información durante 90 días, entre junio y agosto de 2020 de todos los intermediarios que llevaban maíz de contrabando hasta la doble vía La Guardia a vender el producto y donde se cuantificó el ingreso de entre 52 y 65 camiones por día.
El ejecutivo explicó que el maíz era de contrabando por las características, porque el maíz de Argentina viene limpio y el grano es grande por ser transgénico; mientras que el de Bolivia es sucio, porque no es procesado, está sin limpieza.
“Cada camión cargaba 35 toneladas en promedio, que multiplicado por los 65 camiones y los 90 días, se calculó el ingreso ilegal de más de 200 mil toneladas de maíz transgénico y multiplicado por el valor del precio internacional daban los 30 millones de dólares”, detalló García.

Observó que con el ingreso de este maíz hay una fuga de divisas en desmedro de la producción nacional y provoca que el precio disminuya por debajo de los costos. “Imagínese es el seguimiento de 90 días, durante todo el año ¿cuánto será lo que ingresa por la vía ilegal?”, manifestó.
Asimismo, mencionó que el rendimiento en Argentina supera las seis toneladas por hectárea, cuando en Bolivia no pasa las 3,2 toneladas. Esto también se da por la devaluación de la moneda que hace que su producto gane competitividad. La Aduana Nacional incautó 270 toneladas de soya que ingresaron de Argentina. La mercadería estaba valuada en 1,6 millones de bolivianos.
Mario Justiniano, el presidente de la CAO, afirmó que al ingresar de contrabando la soya es producida con semillas modificadas, la cual no les posibilita competir en igualdad de condiciones debido al menor costo de producción que tienen en los países vecinos.
Con estos antecedentes se evidencia que las industrias oleaginosas operan al 65% de su capacidad instalada debido a la falta de materia prima. De los 4,8 millones de toneladas que pueden procesar, sólo muelen tres millones de toneladas, afirmó, Jorge Amantegui, el presidente de Caniob,
“Nosotros actualmente, certificados por el Ministerio de Desarrollo Productivo, tenemos una capacidad de molienda de 4,8 millones de toneladas de grano de soya. En este momento la producción en el país en ambas campañas, verano-invierno, en el mejor de los casos alcanza a tres millones de toneladas de grano”, indicó.
Lo que significa que se tiene un déficit de dos millones de toneladas de grano de soya, que hace que la industria no pueda operar al 100% de su capacidad, sino solo se llega hasta un 65%.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 21/05/2021