MUJERES MINERAS SIN INGRESOS

El confinamiento aplicado por la crisis sanitaria ha generado emergencias económicas en la minería donde 11.000 mujeres en su gran mayoría jefas de hogar (viudas, divorciadas o madres solteras) han recibido un duro golpe a sus ya menguados ingresos.
“En el sector se encuentran las barranquilleras, que desarrollan sus trabajos de rescate de oro en los ríos del norte del departamento de La Paz, y las bateadoras, que realizan la misma labor, en Santa Cruz y muchas en el occidente”, detalló Ana María Araníbar, Coordinadora Nacional de las Mujeres en Minería.
De acuerdo a informes de la Red Nacional de Mujeres y Minería (RNMM), las socias de cooperativas auríferas se han quedado en sus comunidades, en su mayoría alejadas de sus centros poblados, y tienen problemas con el abastecimiento de alimentos.
Se cita el caso de Sinforosa Rodríguez, dirigente y minera que rescata el mineral que trabaja en los Yungas, vive en una pequeña casa de madera al borde del río. Ella es el soporte de su familia y como miles de mujeres de este rubro, ha quedado afectada porque sus ingresos regulares se han visto interrumpidos.
La mayoría de estas 11.000 mujeres que trabajan en la actividad minera cumplió con la cuarentena, aunque algunas, por la alta necesidad de generar ingresos económicos para alimentar a sus hijos, acuden a los ríos pese al riesgo de sufrir agresiones.
Asimismo, las amas de casas mineras, entendidas como esposas de trabajadores mineros, no son ajenas a la problemática del sector. Su mayor preocupación es el agotamiento de la provisión de alimentos en las pulperías.
Aranibar señala que es recomendable establecer programas especiales de asistencia a los sectores más vulnerables, “que el Estado ponga su mirada en ellas y se genere el plan de salud que por años vienen solicitando. Que los organismos cooperantes miren esa realidad y apoyen con programas sociales sobre todo a los grupos más vulnerables como las barranquilleras y bateadoras”, enfatizó.
Esta Red Nacional está conformada por trabajadoras de la minería a pequeña escala, amas de casa, profesionales y voluntarias de siete provincias consideradas de alta concentración de mujeres mineras: Larecaja (La Paz), Ñuflo Chávez (Santa Cruz), Vaca Diez (Beni), Cercado (Oruro), Tomás Frías (Potosí), Sur Chichas (Potosí) y Nor Lípez (Potosí); y tiene por objetivo reunirlas y empoderarlas, a través del conocimiento de sus derechos, para convertirlas en agentes de cambio y líderes de comunidades.
Las mujeres mineras enfrentan condiciones laborales precarias y están expuestas a peligros de la actividad. Sumado a esto, en la mayoría de veces, recae en ellas el rol de mantenimiento del hogar y los quehaceres domésticos, y están expuestas a situaciones de violencia doméstica. Muchas son el único sustento de sus hogares.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 25/05/2020
Foto: Mujer Minera