MARCAS EXTRANJERAS QUE DOMINAN EL MERCADO BOLIVIANO

Publicado el 03 sep 20 - 04:00 AM UTC.
MARCAS EXTRANJERAS QUE DOMINAN EL MERCADO BOLIVIANO
Foto: KFC

La pasada gestión estuvo marcada por una alta incertidumbre económica, política y social que desaceleró la actividad económica mundial. Esto generó una menor demanda de las materias primas y, por ende, su reducción de precios y el debilitamiento del comercio y la inversión global. Adicionalmente, al finalizar el año, se inició el brote del COVID-19, cuyos efectos económicos y sociales significarán un alto costo mundial en los siguientes años.

De acuerdo al reporte de Capital Extranjero en Bolivia – 2019, del Banco Central de Bolivia (BCB), en América del Sur, los flujos de Inversión Directa (ID) neta recibidos en 2019 se incrementaron en cuatro países, mientras que en el resto se observó una reducción.


Dichos incrementos se registraron en Chile, Colombia, Perú y Brasil. Los niveles estuvieron asociados a las gestiones realizadas por las agencias de promoción de inversiones de estos países y por medidas de privatización, en el caso de Brasil.


Por otro lado, el BCB señala que los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina, Ecuador, Uruguay y Bolivia se redujeron debido al débil contexto externo, además del entorno económico inherente a cada país. “En el caso nacional, la Política Económica adoptada por el anterior gobierno tuvo un efecto negativo. Bolivia fue el único país de Sudamérica que registró un flujo negativo de inversión directa ($us-160 millones)”, indica el documento.


Sin embargo, la acumulación de los flujos de ID neta recibida por los países de la región muestra un comportamiento creciente desde 2006 hasta 2019.


Por otro lado, el BCB señala que como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), Colombia, Brasil y Chile presentan los mayores ratios, debido, por una parte, a los mayores flujos de inversión percibidos, y, por otra, a la reducción de su PIB nominal.


Capital Extranjero en Bolivia


De acuerdo al BCB, al cierre de 2019, la posición neta del Capital Privado Extranjero (CPE) Bolivia registró un saldo negativo, esto significa que los pasivos por inversión proveniente del exterior son mayores a los activos de residentes bolivianos en el exterior. Los activos externos alcanzan a $us6.139 millones, mientras que los pasivos a $us12.655 millones. Los activos externos se explican en mayor medida por los saldos de inversión de cartera y depósitos en el exterior, mientras que los pasivos externos se explican en un 93% por los saldos de inversión directa.


Inversión Directa (ID)


El reporte del BCB señala que al cierre de 2019 el saldo registrado de ID fue de $us 11.769 millones, constituyéndose como el rubro más importante entre los pasivos de CPE. Por actividad económica, destaca la participación del sector de hidrocarburos (42,4%), seguido por la industria manufacturera (13%) y minería (12,7%), entre los más importantes.


Por otro lado, el informe del Banco Central indica que en 2019, los flujos de ID bruta recibida alcanzaron a $us560 millones, menor a la registrada en 2018. Eso puede explicarse por la menor reinversión de utilidades por parte de las empresas de inversión directa, así como por los menores desembolsos recibidos entre empresas emparentadas.


A su vez, la desinversión alcanzó $us720 millones, lo que se explica por pagos de dividendos extraordinarios (superdividendos) dentro de los sectores de hidrocarburos, minería e industria manufacturera, que se registran como disminuciones de capital social, así como por las amortizaciones entre empresas relacionadas. Como resultado, la ID neta recibida fue negativa por $us160 millones, que contrasta a lo observado en gestiones precedentes.


Los flujos de ID bruta, por actividad económica, se concentraron en los sectores de hidrocarburos, industria manufacturera y comercio. Representaron en conjunto el 81% del total. Sin embargo, destacó una menor inversión casi generalizada en todos los sectores, con excepción del sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones, empresas de seguro, de servicios inmobiliarios, empresariales y de alquiler.


Sociedad constituida en el extranjero


De acuerdo a Fundempresa, hasta mayo de 2020, las Sociedades Constituidas en el Extranjero fueron 8, lo que equivale al 0,2% del total de empresas registradas por tipo societario durante esta gestión.


En total, hasta mayo de este año, se tienen registradas a 866 Sociedades Constituidas en el Extranjero. Según las estadísticas de Fundempresa, en el mismo periodo de 2019 se tenía a 848, lo que significaría que este 2020 hubo un incremento de 18 empresas de este tipo societario, lo que significa un 2,1%.


Marcas con Sello Social


Los avances a nivel mundial en temas de RSE son cada vez más claros y existen ejemplos notorios de grandes empresas que implementaron importantes políticas corporativas relacionadas a una sociedad mejor y a un medio ambiente más sano.


Estos esfuerzos realizados en el área de Responsabilidad Social Empresarial dan como resultado el reconocimiento por la sociedad civil y el ser recompensado por los clientes y/o consumidores.


La RSE puede influenciar positivamente la competitividad de las empresas de muchas formas, siempre y cuando ésta no se utilice como pretexto sólo para mejorar la imagen y llegar a más clientes. Por otro lado, cuando es bien aplicada en todas sus dimensiones, logra generar mayor motivación y fidelidad de los trabajadores, lo cual aumenta su creatividad e innovación.


Las empresas “responsables” buscan minimizar los impactos negativos y potenciar los positivos dentro de sus operaciones, que abarcan desde sus primeros insumos hasta los comportamientos postcompra de sus consumidores.


De acuerdo a la Fundación Konrad Adenauer, un mayor número de empresas de diferentes sectores del ámbito empresarial reconocen abiertamente su responsabilidad social y la consideran parte de su identidad corporativa.


Esta responsabilidad debe expresarse a nivel interno y externo a la organización, ya sea frente a sus propios empleados y trabajadores, como también frente a todos los actores externos y stakeholders que se encuentran en el ámbito fuera de la organización.


¿Qué sucede en tiempos de crisis?


De acuerdo a últimos informes del FMI, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y del Banco Mundial (BM); América Latina está ante el comienzo “de una profunda recesión”, con una contracción del PIB regional que alcanzará en 2020 un -5,2% (FMI), entre -1,8% a -4%, estimación de la CEPAL y un -4,6% estimado por el BM.


“Como determinantes, se identifica la reducción de las exportaciones en volumen y valor, la caída de los precios de las materias primas de exportación debido a la disminución de la actividad económica en los países considerados como socios comerciales. Al respecto, se prevé que la demanda de China y los países del G7 se reduzca abruptamente, impactando a los países exportadores de materias primas en América del Sur y a los países exportadores de servicios y bienes en América Central y el Caribe. Por su parte, las medidas de distanciamiento físico, implementadas en la mayoría de los países, causarían un desplome del turismo en toda la región, principalmente en países caribeños”, señala el reporte de Capital Extranjero en Bolivia del Banco Central de Bolivia.


Dicho reporte también destaca que, a partir del surgimiento del COVID-19, el escenario de perspectivas de crecimiento económico mundial cambió completamente. Como una medida de contención importante para proteger vidas y permitir que los sistemas sanitarios puedan hacer frente al contagio exponencial, fue necesario establecer un aislamiento físico y decretar el cierre generalizado de la industria, comercio y turismo, principalmente. Esta situación tendrá un gran impacto en la actividad económica mundial y como resultado se proyecta que en 2020 ésta sufrirá una brusca contracción de-3% (FMI), peor que la registrada durante la crisis financiera de 2008–2009. En el supuesto que la pandemia del COVID-19 se disipara en el segundo semestre de 2020 y que las medidas de contención sean replegadas gradualmente, se proyecta que para 2021 la economía mundial crezca en 5,8%.


Además, el BCB destaca que los conflictos sociales acontecidos en el último trimestre de 2019 incidieron en un menor crecimiento económico para la gestión y, por lo tanto, en un panorama desalentador para la inversión.


“La conmoción del COVID-19 ha resultado en una parada repentina en los flujos de capital hacia los mercados emergentes. Los flujos de cartera muestran que el primer trimestre de 2020 ya fue testigo del mayor flujo de salida de economías emergentes superando los peores puntos de la crisis financiera de 2008, y se prevé que la recuperación no sea lo suficientemente fuerte como para lograr un retorno a los niveles de 2019. La recuperación de los flujos de capital probablemente seguirá a la de la actividad económica, con Asia a la cabeza, mientras que en América Latina será moderada durante más tiempo. También se prevé que muchos países recurran al apoyo multilateral en los próximos meses, debido al estrés financiero externo y la falta de espacio político para apoyar sus economías”, señala el documento.


En síntesis, el brote del coronavirus (COVID-19), y las medidas de contención asumidas en el mundo y en el país, tendrán un impacto considerable en la actividad económica y en las condiciones financieras mundiales.


La desaceleración del crecimiento económico mundial y su efecto en la baja de precios de las materias primas, señala el BCB, generará un escenario de incertidumbre a las nuevas inversiones en los sectores de hidrocarburos y minería. Por otro lado, los temores de una recesión mundial por la rápida propagación del COVID-19 en el mundo producirán un deterioro en el sentimiento del mercado financiero, provocando incluso reversiones de flujos de capital de las economías en desarrollo hacia activos más seguros, como los Títulos del Tesoro de Estados Unidos, generando un impacto negativo también en los otros sectores.


En este contexto, producto de las medidas que asuma el gobierno para la revitalización de la economía en el largo plazo, se esperan flujos positivos de inversión extranjera directa en los sectores de construcción, comercio, telecomunicaciones y servicios financieros.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 03/09/2020