Liderazgo privado

Publicado el 10 ago 20 - 04:00 AM UTC.
Liderazgo privado
Foto: Liderazgo Privado

El sector privado, que mostró su capacidad de adaptación a las circunstancias generadas por la crisis del coronavirus, tiene el reto poner a prueba su liderazgo para convertirse en actor central de una arquitectura social más inclusiva, igualitaria y comprometida con el medio ambiente. Sus ventajas: su rapidez, adaptabilidad y flexibilidad en la toma de decisiones.

Así lo manifiesta el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi) y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) de empresarios en un documento en el que reflexiona sobre “El papel del sector privado en tiempos de pandemia”.


“El empresario cree y crea. Su intervención es clave para hacer frente a la crisis. Necesitamos sus ideas, su visión, su capacidad de resiliencia, su ánimo en la lucha y su optimismo ante el futuro”, sostiene el informe.


Se subraya que el impacto económico y social del Covid-19 en América Latina será considerable debido a la caída en las exportaciones, la fuga de capitales, el desplome del turismo, el colapso de las remesas, la contracción económica y el desempleo causados por las restricciones impuestas para controlar la pandemia.


“El papel del sector privado debe evolucionar, y aunque debe preservar su rol fundamental de ofrecer bienes y servicios demandados por la sociedad, crear empleos y generar valor para sus accionistas; ahora también debe asumir un rol proactivo en la reconstrucción de Iberoamérica en la post-pandemia, y ser parte de un nuevo contrato social”, dice el documento.


Esto implica que el empresario debe mirar más allá de su negocio, preocuparse por las tendencias políticas y sociales de su entorno y construir una visión integral. El sector privado debe trabajar de la mano con los gobiernos y con el resto de la sociedad civil, en una colaboración tripartita (público-privada-sindical), para consensuar estrategias que permitan a Iberoamérica salir fortalecida de esta crisis.


El empresario debe comprender que son tiempos de reinventarse. Su liderazgo debe conducir hacia firmas flexibles y capaces de adaptarse a nuevas realidades en mercados y formas de producción que constituyen una gran oportunidad para captar inversión extranjera directa. Debe apostar por una globalización inteligente como antídoto frente a las tendencias proteccionistas, nacionalistas y antiglobalizadoras que están surgiendo.


Debe apostar por la digitalización y la utilización de nuevas tecnologías para ser más eficiente y productivo y avanzar como sociedad, no solo como empresa. Debe potenciar su capital humano, un activo clave, diseñando un sistema de capacitación que estimule la innovación y el emprendimiento.


Las medidas de apoyo al sector empresarial deben considerar la dimensión sectorial y tener un enfoque microeconómico, puesto que no todos los sectores fueron impactados por igual. Se recomienda un esfuerzo especial para proteger a la micro y pequeña empresa, que sostienen el tejido empresarial y representa el 90% del sector privado.


Se sugiere apoyarse en think tanks formados por personas con pensamiento creativo para dar soluciones a este nuevo mundo que está emergiendo. Su labor sería imaginar ese futuro y prepararse para lo que está por llegar, pensar cómo será la empresa del mañana.


Es preciso reforzar las políticas sociales, reducir la informalidad y obtener el financiamiento externo para las acciones a implementar.


Finalmente, se recomienda construir un mensaje de esperanza conjunta entre el sector privado, el resto de la sociedad civil y los gobiernos con propuestas. El mensaje de cómo se saldrá adelante con un nuevo pacto social y planes concretos de reconstrucción debe ser comunicado a todos los actores sociales. La defensa de la empresa y el empresario empieza por la comunicación de su aporte en la creación de prosperidad económica, desarrollo social y cuidado del planeta.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 10/08/2020