La transformación digital no se trata de tecnología

Publicado el 12 ene 21 - 04:00 AM UTC.
La transformación digital no se trata de tecnología
Foto: Transformacion Digital

Las empresas están destinando millones a iniciativas de transformación digital, pero un alto porcentaje de ellas no dan sus frutos. Esto se debe a que las empresas ponen el carro antes que el caballo, centrándose en una tecnología específica en lugar de hacer la ardua labor de incorporar primero el cambio en la estrategia general de las actividades, se refleja en la reciente encuesta de Colin Anderson Productions pty LTD/Getty Images, sobre el riesgo de transformación digital (DT).

El resultado muestra que el 70% de todas las iniciativas en DT no alcanzan sus objetivos. De los 1,3 billones de dólares que se gastaron en DT el año pasado, se estimó que 900 mil millones de dólares se desperdiciaron. ¿Por qué algunos esfuerzos de DT tienen éxito y otros fracasan? Colin Anderson presenta cinco lecciones clave que ayudaron a liderar a través de transformaciones digitales que tuvieron éxito.


Primera lección: Averigua tu estrategia de negocio antes de invertir en algo. Los líderes que buscan mejorar el rendimiento de la organización mediante el uso de tecnologías digitales a menudo tienen en mente una herramienta específica. “Nuestra organización necesita una estrategia de aprendizaje automático”, tal vez. Pero la transformación digital debe guiarse por la estrategia empresarial más amplia, señala la lección.


Una estrategia para servir a un mercado debe mostrar por ejemplo que las aplicaciones móviles son tan importantes como las tiendas de ladrillo y mortero. Se centra su atención en tres áreas: velocidad, innovación y digitalización. Asimismo reducir los plazos de producción, aumentar la velocidad de comercialización y mejorar el uso de los datos en su cadena de suministro global.


Es primordial que el departamento de finanzas debe adoptar un enfoque similar, al reducir el tiempo de cierre de fin de mes en más del 30% y aumente la eficiencia del capital de trabajo, en la experiencia, no existe una sola tecnología que proporcione “velocidad” o “innovación” como tal. La mejor combinación de herramientas para una organización determinada variará de una visión a otra.


La segunda lección: Es aprovechar los iniciados. Las organizaciones que buscan transformaciones (digitales y de otra índole) frecuentemente traen a un ejército de consultores externos que tienden a aplicar soluciones talle único en nombre de las “mejores prácticas”.


El enfoque que muestra la empresa es transformar las respectivas organizaciones, confiar en su lugar en personas con información privilegiada, personal que tiene un conocimiento íntimo sobre lo que funciona y lo que no funciona en sus operaciones diarias.


Tercera lección: Se diseñe la experiencia del cliente desde el exterior. Si el objetivo de DT es mejorar la satisfacción y la intimidad del cliente, entonces cualquier esfuerzo debe ir precedido de una fase de diagnóstico con aportaciones detalladas de los clientes.


Aprovechar la descripción del cliente de las fortalezas y debilidades, organizar grupos focales en el que las partes interesadas identificaran sus necesidades, establecieran sus prioridades y calificaran el desempeño del departamento o sector.


“Los líderes a menudo esperan que la implementación de una sola herramienta o aplicación mejore la satisfacción del cliente por sí sola. Sin embargo, la experiencia del departamento muestra que la mejor manera de maximizar la satisfacción del cliente suele ser realizar cambios a menor escala en diferentes herramientas en diferentes puntos del ciclo de servicio”, subrayó el investigador


Cuarta: Reconocer el temor de los empleados a ser reemplazados. Cuando los empleados perciben que la transformación digital podría amenazar sus puestos de trabajo, pueden resistir consciente o inconscientemente los cambios. Si la transformación digital resulta ser ineficaz, la dirección finalmente abandonará el esfuerzo y sus puestos de trabajo serán salvados (o así lo dice el pensamiento).


Es fundamental que los líderes reconozcan esos temores y hagan hincapié en que el proceso de transformación digital es una oportunidad para que los empleados mejoren su experiencia para adaptarse al mercado del futuro.


“Todos los participantes deben examinar cuáles son sus contribuciones únicas a las organizaciones, y luego que conecten esas fortalezas a los componentes del proceso de transformación digital, de los que se encargaran, si es posible. Esto da a los empleados el control sobre cómo la transformación digital se desarrollará y enmarca las nuevas tecnologías como medio para que los empleados puedan mejorar aún más en lo que ya eran buenos haciendo”, explica el estudio.


La lección Quinta: Llevar dentro la cultura start-up de Silicon Valley, conocidas por su ágil toma de decisiones, prototipos rápidos y estructuras planas. El proceso de transformación digital es inherentemente incierto: los cambios deben hacerse provisionalmente y luego ajustarse; las decisiones deben tomarse rápidamente; y los grupos de toda la organización necesitan involucrarse.


La necesidad de agilidad y creación de prototipos es aún más pronunciada de lo que podría ser en otras iniciativas de gestión del cambio porque muchas tecnologías digitales pueden personalizarse. Los líderes tienen que decidir qué aplicaciones utilizan los proveedores, qué área de negocio se benefician mejor al cambiar a esa nueva tecnología, si la transición debe implementarse por etapas o de otra forma.


Además, para ciertas tecnologías digitales, el payoff se produce después de que una parte sustancial de la empresa haya cambiado al nuevo sistema. Por ejemplo, un sistema informático en la nube diseñado para agregar la demanda global de los clientes solo puede generar análisis útiles cuando las tiendas de diferentes países recopilan regularmente el mismo tipo de datos.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 12/01/2021