La macroeconomía de la pandemia COVID-19

La COVID-19 ha causado estragos en América Latina y el Caribe. Ha dejado cientos de miles de muertos, destruido medios de subsistencia y está provocando una profunda crisis económica. Andrew Powel, el Asesor Principal del Departamento de Investigación (RES) del BID,describe seis hechos básicos, analiza tres riesgos que podrían afectar la recuperación, y plantea dos preguntas críticas.
Según el estudio, uno de los hechos muestra que el PIB se redujo en más del 8% en 2020, y para una cuarta parte de los países prestatarios del BID, ha disminuido más del 10%.El PIB de la región superó los 5 billones de dólares en 2019. Pero en relación con la tendencia promedio a largo plazo (una tasa de crecimiento del 2,5%), esto representa una pérdida de más de medio billón de dólares del PIB este año. Esta no es una recesión normal, en gran medida fue autoimpuesta con el fin de frenar la propagación del virus.
El investigador y profesor destaca que el FMI espera un repunte en 2021 con un crecimiento del 3,6%, que luego retomará la tendencia. No obstante, en ese escenario, no se recuperará el medio billón de dólares Se prevé que el PIB per cápita de la región disminuya de 16.000 dólares en 2019 a14.800 dólares en 2020, con grandes disparidades un aumento significativo de la desigualdad dentro de cada país.
El segundo hecho señala que la cuenta corriente mejoró. Los volúmenes de exportación de bienes y servicios de la región se redujeron en un 10% en 2020, con la disminución de la demanda internacional y la interrupción de las cadenas de suministro. Las importaciones cayeron un 12%. La balanza de cuenta corriente mejoró de un déficit del 1,8% del PIB en 2019 a un déficit del 0,5% del PIB en 2020. Frente a la caída de las remesas al comienzo de la crisis causó una verdadera preocupación, pero lograron recuperarse y las bajas tasas de interés internacionales mantuvieron los pagos de intereses bajo control a pesar del aumento de la deuda.
Como tercer elemento explica, Andrew Powel, los flujos de capital regresaron y las reservas aumentaron. En marzo de 2020 se produjeron importantes salidas de cartera de no residentes, pero hasta 2020 muchos gobiernos y grandes empresas emitieron bonos en el extranjero. Los residentes repatriaron una porción de sus inversiones y el FMI, por un lado, desembolsó 5.200 millones de dólares mediante instrumentos de financiamiento rápido, y, por el otro, concertó líneas de crédito flexibles nuevas o renovadas por 45.000 millones de dólares El BID desembolsó una cifra récord de 16.500 millones y otros prestamistas oficiales aumentaron sus flujos. El resultado fue un aumento (¡sí, un aumento!) en las reservas internacionales, dijo el economista, y el FMI indica que habrá 13.000 millones de dólares adicionales en reservas en 2020.
Un cuarto hecho es que la inversión pública disminuyó, al igual que el ahorro público, pero el ahorro privado se disparó. Otra forma de verlo es que la inversión disminuyó en relación con el ahorro (la inversión se redujo en un 1,4% del PIB y el ahorro solo en un 0,1% del mismo). Pero los déficits fiscales se han disparado de un 0,4% de déficit primario en 2019 (4% en déficit general) a un 7,3% de déficit primario (10,8% en déficit general) en 2020. Por lo tanto, el ahorro público ha disminuido considerablemente, pero el ahorro privado aumentó un poco más. El consumo ha disminuido pero los gobiernos han suavizado los efectos.
La deuda ha aumentado es un quinto hecho. Los déficits fiscales están provocando un aumento de los ratios de deuda pública. Estimaciones del BID sugieren que la deuda pública será del 76% del PIB para el país típico de la región en 2021, frente al 57% en 2019 y seguirá aumentando antes de llegar a su punto máximo, con una trayectoria que dependerá en gran medida del crecimiento y las políticas futuras. Los ratios de apalancamiento de las empresas también aumentaron. Estas emitieron bonos en el extranjero, pero la inversión real ha sido limitada..
Los diferentes hechos han originado, el sexto hecho, la intensa demanda de liquidez Se ha visto un aumento en el dinero en circulación (base monetaria) y en los depósitos bancarios, como cuentas corrientes y de ahorros. Los bancos centrales redujeron las tasas de interés y permitieron que los bancos retiraran las reservas necesarias mientras los gobiernos retiraban sus depósitos. Las depreciaciones de moneda incrementaron el valor neto de los bancos centrales que luego encontraron formas de proporcionar liquidez a los bancos y a los gobiernos.
El experto plantea analiza tres riesgos que podrían afectar la recuperación de la crisis: monetario, fiscal y financiero.
Excedente monetario con las inyecciones de liquidez de los bancos centrales sugieren riesgos en direcciones opuestas. En un buen escenario, si se reactiva la demanda, pero se mantienen las limitaciones de la oferta, la inflación puede aumentar. Tal vez este sería un problema conveniente, al menos si es temporal. En la dirección opuesta, la política monetaria puede resultar ineficaz. Esto puede haber sucedido ya. Los bancos centrales ampliaron la liquidez, pero esta parece haber regresado en parte en forma de mayores reservas bancarias mantenidas en los bancos centrales. Sin embargo, esto no es necesariamente una indicación de una posible y persistente “trampa de liquidez”.
Destaca que después de todo, somos un conjunto de economías pequeñas y abiertas, según Powel. Si la demanda externa aumenta, la inversión debe aumentar, el ahorro público debe aumentar y el ahorro privado debe disminuir. Los verdaderos riesgos parecen estar en otra parte. Algunos bancos centrales también han acumulado grandes cantidades de pasivos a corto plazo (de esterilización) que podrían interactuar con los riesgos de refinanciamiento para las autoridades fiscales. “La política monetaria podría verse limitada por el dominio fiscal o financiero. El financiamiento de los déficits fiscales por parte de los bancos centrales podría considerarse un mal necesario. Los problemas del sector financiero podrían hacer que los bancos centrales asumieron riesgos de crédito y no solo de liquidez”, señaló.
El excedente fiscal en la mayoría de los países se enfrenta a un período de ajuste para estabilizar el aumento de la deuda pública. Pero la política puede limitar el ajuste a medida que las dificultades sociales continúan. Las reformas para mejorar las instituciones podrían permitir que el proceso sea gradual y menos doloroso. Una deuda pública y privada aún elevada puede frenar el crecimiento. La alternativa es ignorar la desagradable aritmética de la sostenibilidad que conduce a un menor acceso al crédito y que provoca problemas de refinanciamiento. Este podría ser el camino para la reestructuración de la deuda. Argentina, Barbados y Ecuador ya se sometieron a un plan de reestructuración, y las nuevas cláusulas de acción colectiva pueden hacer que sea menos doloroso para quienes sigan el ejemplo.
Así también el excedente del sector financiero, los gobiernos actuaron rápidamente con programas de aplazamiento de préstamos y la consiguiente indulgencia reglamentaria. Para el Asesor, si bien estas políticas resultan comprensibles, cuanto más tiempo se mantengan, mayor será la incertidumbre sobre el estado de los balances de los bancos y mayores serán las pérdidas eventuales. Las grandes empresas emitieron bonos en el extranjero pero no están invirtiendo; y siguen teniendo liquidez. Muchos bancos han visto aumentar los depósitos y han realizado grandes inversiones en títulos del gobierno. Si las empresas retiran esos depósitos, dadas las preocupaciones fiscales o financieras, podrían surgir problemas de financiamiento. Los balances de los bancos se deterioraron cuando se terminaron los programas de aplazamiento de préstamos.
Finalmente el Asesor hace referencia a dos preguntas debido a que la incertidumbre es alta, la formulación de políticas resulta particularmente difícil. Esto puede depender fundamentalmente de las respuestas a dos preguntas: La primera, ¿qué tan rápido nos recuperaremos? Los países están tratando de reabrir sus economías y crecer, pero el virus todavía está muy presente.. La aparición de nuevos brotes y la imposición de nuevos confinamientos podrían perjudicar el escenario de recuperación del crecimiento del FMI. Espera que la vacuna alivie los malos indicadores.
Y la segunda, ¿cómo será la economía después de la pandemia COVID-19? A estas alturas, la noción de una crisis corta y aguda así como un retorno a las cosas como eran, se ha desvanecido. Habrá ganadores y perdedores. Aquí existen oportunidades de adoptar nuevas tecnologías que mejoren la productividad. Pero más reasignación significa que más empresas se hunden, y las economías formales de la región tienen una flexibilidad limitada. La reasignación tiene implicaciones para los mercados laborales, para el sector financiero (mayor incumplimiento de pagos) y para las perspectivas fiscales (mayor apoyo a los trabajadores y mayores pagos por garantías).
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 06/01/2021