LAS TICS EN ECONOMÍA Y FINANZAS

En los últimos 40 años, el impacto de las TICs en el desarrollo de la economía ha sido inmenso, sobre todo desde hace algún tiempo con el desarrollo de las startups y numerosos modelos de negocio basados en nuevas tecnologías. Varias muestras de ello son el blockchain, las empresas fintech, rechteg, e-commerce, realidad virtual, Internet of Things y muchas cosas que aún están por llegar.
De acuerdo a la CEPAL, en la región existen tres factores que favorecieron la expansión de las tecnologías digitales en el periodo 2003-2015: el fuerte crecimiento económico, la reducción de la pobreza, y la disminución del costo de equipos y de tarifas de acceso a los servicios. Un elemento que destaca es el aumento del mercado digital derivado de la expansión de la clase media en 82 millones de personas entre 2002 y 2012.
Economía digital
No se tienen mediciones estándares sobre la contribución de la economía digital en el Producto Interno Bruto (PIB), pues existe dificultad en medir el valor de los bienes y servicios intangibles, y la permeabilidad de las tecnologías digitales en casi todas las actividades hace que las “estimaciones disponibles subestimen su impacto.
Sin embargo, hay evidencia de que, entre 2005 y 2010, Internet representaba entre un 0,5% y un 5,4% del PIB en los países en desarrollo; y entre un 1,7% y un 6,3% en las economías más avanzadas, con un promedio de contribución al crecimiento del PIB del 7% y el 21%, respectivamente.
En el documento “Economía digital para el cambio estructural y la igualdad”, la CEPAL rescata dos metodologías de medición. Una por el lado de la demanda final y la otra por el lado del valor agregado de las cuentas nacionales (sectores de manufactura y servicios TIC) que es la que utiliza el programa KLEMS.
Según estimaciones de la primera metodología, realizada por The Boston Consulting Group (BCG), entre 2009-2010 la economía digital contribuyó en promedio con un 6,8% del PIB en los países desarrollados, con un 4,8% en los emergentes (China e India) y con un 2,2% en América Latina (Argentina, Brasil y México), proyectándose al 2016 un valor de 3,3% en promedio para esos tres países latinoamericanos. En el caso de México, un estudio estimó que en 2016 el tamaño del sector TIC llegó al 4,3% del total y que al interior de ese sector las telecomunicaciones representaron un 78%.
Para el caso de Bolivia, datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) permiten estimar el impacto de la actividad económica de ‘comunicaciones’ en el PIB por el lado del valor agregado. Se puede decir que el PIB real de la economía boliviana está desglosado en tres tipos de actividades: primarias (agropecuaria, minería, gas y electricidad); secundarias (industria manufacturera); y terciarias o de servicios (construcción, comercio, transporte, actividad financiera, administración pública y otros servicios) donde se encuentra la actividad de comunicaciones.
Sin duda, la dinámica del sector terciario estuvo asociada al de la telefonía, principalmente móvil.
La ATT presenta estadísticas vinculadas al ingreso neto del sector de telecomunicaciones que también permiten medir su impacto en el PIB. Según la clasificación de la entidad, las telecomunicaciones incorporan dos tipos de servicios: los minoristas y los mayoristas. Los servicios mayoristas son los prestados entre operadores y los minoristas son los prestados a los usuarios.
En 2016, estos últimos explican en mayor proporción el ingreso total del sector: 81% del total. Los servicios minoristas pueden ser desglosados en tres categorías: servicio básico móvil (SBM), servicios de acceso a Internet (SAI) y otros servicios (que incluyen los de larga distancia [LD], de telefonía local, de distribución de señales, la telefonía pública y el servicio VAS).
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 12/10/2019
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