LA PAZ, CUNA DE EMPRENDEDORES

Publicado el 16 jul 20 - 04:00 AM UTC.
LA PAZ, CUNA DE EMPRENDEDORES
Foto: La Paz Cuna Emprendedores

La Paz no es solo cuna de valientes como dice una proverbial frase, sino también de emprendedores que empezaron desde muy abajo y en base a esfuerzo forjaron un promisorio destino. Mucho contribuyeron a eso las entidades de microfinanzas, con recursos oportunos promovieron la inclusión financiera, generaron oportunidades y cambiaron vidas.

Un ejemplo es el Banco FIE, con 35 años apoyando el desarrollo productivo de los emprendedores. Nació en 1985 como una ONG pionera en la otorgación de microcréditos individuales en Bolivia. En 1998 se constituyó en Fondo Financiero Privado y en 2010 pasó a ser Banco. Más de un millón de clientes pueden contar sus historias de éxito.


Paola Coaquira - Artesanía con identidad: Paola Coaquira Moruno, artesana, es cliente del Banco FIE desde 2006. Sus padres, que también fueron clientes de la entidad financiera desde que era ONG, le enseñaron el trabajo manual y la operación de herramientas y máquinas para diseño en plata. “Mis papás me dijeron: cuando uno se presta dinero del Banco FIE debe pagar puntual, porque ellos te están dando la oportunidad y confian en ti”, relata.


En 2007 solicitó su primer crédito para la compra de su puesto de artesanía. Después de tres años, ya casada, solicitó otro préstamo para comprar un minibús para el transporte de turistas. Vende artículos en peltre, trofeos, bandejas, pergaminos, plaquetas, artesanías típicas de La Paz y Bolivia y tiene pedidos para exportar.


Ante la parálisis de la actividad turística, Paola cambió temporalmente de rubro y ahora se dedica a la venta de artículos de limpieza. Confía en que el turismo se reactive para recuperar sus ventas y hacer lo que más le gusta: mostrar a su país a través de sus artesanías. “Crecí con el Banco FIE y gracias a eso puedo vivir bien”, subrayó.


Juana Huanca – Ferretería: Juana Nanci Huanca es cliente del Banco FIE, desde hace 22 años, cuando la institución era todavía una ONG. Inició sus actividades a los 24 años en el sector productivo con un pequeño taller individual de confección de tejidos. Una vez casada, y para mejorar la calidad de vida de su familia, enfocó su actividad económica al comercio de joyas, siempre apoyada por el Banco FIE.


Una década más tarde, Juana incursionó en el negocio de la venta de productos de ferretería. Desde entonces obtuvo diez créditos que fueron destinados a incrementar el capital de trabajo y a la obtención de una vivienda propia. Su buena gestión empresarial y administrativa le llevó a potencializar su negocio ferretero.


Desde hace siete años, su familia cuenta con una casa propia, con un negocio estable y sus hijos tienen grandes proyectos una vez concluidos sus estudios. “No podíamos haber logrado alcanzar nuestros sueños sin haber contado con el apoyo económico del Banco FIE”, explicó.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 16/07/2020