LA PAZ, ARTICULADOR DEL DESARROLLO

La Paz lleva en su ADN la articulación del desarrollo económico entre la población de mestizos e indígenas, señala Fernando Cajías, historiador y docente universitario.
“La vocación por la que fue fundada la ciudad es estrictamente comercial ya que no existía un enclave entre la producción y el comercio de la plata desde Potosí hacia Arica o el Cuzco o entre Potosí y Lima”, explica.
La Paz “es un territorio que articula el altiplano con los valles y constituye la puerta hacia el Pacífico”, remarca el historiador al mencionar que esa ubicación geográfica privilegiada la convirtió en un referente del comercio nacional e internacional pues tenía acceso tanto a frutas como a productos agrícolas e industriales.
Entre 1870 y 1890, La Paz inició la era de los telares precolombinos de Obrajes, a orillas del río Choqueyapu (rico en oro), lo que puede considerarse el primer impulso de industrialización y modernización de la sociedad boliviana. Ahí ya se perfilaba su rol dinamizador de la economía nacional.
Aunque ya desde el siglo XVI se explotaba oro en las regiones de Guanay y Tipuani, la cualidad minera de Potosí y Oruro aterrizó en el siglo XVIII en las poblaciones paceñas de Colquiri y Corocoro con complejos de plomo, plata, estaño y cobre.
Una particularidad del Departamento tanto de la época colonial como también en el período muy avanzado de la República fue la producción masiva de la coca. El “oro verde” que se erige entonces como el principal ingreso económico de los valles.
La hoja de la coca era ya famosa en el siglo XVI por su consumo en las minas de Potosí. Provenía de Cuzco, de los Yungas del Perú. En siglo XVIII nace la gran época de la coca paceña con el surgimiento de una élite de hacendados.
A partir de la migración europea, a principios del siglo XX, La Paz se convierte en pionera en la industria, sobre todo gracias a la presencia de migrantes italianos y alemanes y la posterior llegada de empresarios de otros confines del mundo. Esa presencia permitió crear un nuevo perfil comercial emparentado con la modernidad y una industria alimenticia y textil que lastimosamente no ha sobrevivido, dice Cajías.
Pese a que muchas empresas cerraron, La Paz sigue teniendo una gran vocación industrial aunque prima el hecho de que se ha convertido en un gran mercado.
La Paz asumió una impronta nacional que le ha hecho postergar sus reivindicaciones locales que habrían contribuido a su desarrollo. “Pese a generar muchos ingresos, es el departamento que tiene menos carreteras asfaltadas y más deficiente vinculación con sus provincias, localidades y ciudades intermedias”, lamentó.
Cajías ve necesaria la consolidación de la mancomunidad de municipios para hacer realidad la gran Metrópoli, respetando las autonomías. Eso permitirá conformar un polo de desarrollo uniendo proyectos comunes para la industria, el saneamiento básico y el comercio.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 16/07/2020