Ganar sin gobernar

Una segunda vuelta electoral donde se impondría un candidatos adversario al Movimiento al Socialismo (MAS) es el escenario más probable que visualiza la unidad de investigación de Torino Capital, un Banco de Inversión y corredor de bolsa con sede en Nueva York.
Se explica que, si bien el candidato Luis Arce podría obtener la victoria en la primera vuelta, no alcanzará el 40% de la votación necesaria, ni el 10% de ventaja sobre su principal contrincante.
Ello obligaría a una segunda vuelta que tendría como ganador a un candidato que represente a las fuerzas contrarias al MAS, sea Carlos Mesa o la presidenta interina, Jeanine Áñez, los cuales reúnen la mayor cantidad de apoyo dentro del electorado contrario al delfín de Evo Morales.
Según este análisis, la principal tarea del próximo gobierno será establecer las bases para “un amplio acuerdo económico y social que pueda garantizar las condiciones de gobernabilidad mínimas, necesarias para enfrentar los grandes desafíos, tanto económicos como sanitarios, ante el impacto aún en marcha de la pandemia del Covid-19”.
El trabajo concluye que la reiterada postergación de la fecha de los comicios presidenciales y la emergencia sanitaria generada por la pandemia son factores que han introducido incertidumbre y volatilidad a la situación política, económica y social del país, generando un clima de confrontación política que se ha trasladado a las calles, aumentando el temor sobre la posibilidad de un conflicto civil con implicaciones aun del todo inciertas.
Torino Economics considera que sigue latente el riesgo de un estallido social similar al ocurrido en noviembre del 2020, luego de la salida de Evo Morales. “¿Tendrán las clases políticas bolivianas la capacidad de desactivar esta bomba?”, se pregunta el análisis.
Se indica que la postergación de elecciones beneficiaría a la presidenta Áñez, dado que podría “comprar tiempo” para poder llevar a cabo una gestión positiva ante el impacto del Covid-19, generando los empleos prometidos y promoviendo políticas de reactivación de la economía. Luis Arce, sería el más perjudicado, pues se multiplicarían las acusaciones contra el MAS, contra el mismo Arce y contra el jefe de ese partido, Evo Morales.
Considerando los datos preliminares, Torino Economics estima que la actividad económica de Bolivia registrará una contracción de al menos 5,5% debido a los impactos negativos de la crisis en los sectores de gas y petróleo, minerales, comercio y servicios, industrial y manufactura, y a las significativas caídas en la recaudación fiscal. Remarca que Bolivia registró un deterioro en el índice de riesgo económico.
Los efectos inmediatos de la pandemia están tocando el consumo de los hogares, por lo que la pobreza podría incrementarse y dar lugar a una más desigual de los ingresos.
El reporte señala que, considerando que Bolivia es un país que posee altos niveles de informalidad (81%, según el BID), los niveles de desempleo subirían hasta casi 6% para finales de año.
Torino Capital detalla las respuestas otorgadas por el Banco Central para hacer frente a la pandemia, lo que representó un impulso monetario equivalente al 19% del PIB. La política cambiaria mantuvo la estabilidad del tipo de cambio nominal y se priorizó la provisión oportuna de dólares a los agentes económicos, en procura de generar mayor certidumbre y anclaje de expectativas del público como a la normalización del mercado de divisas.
Menciona además las pugnas entre los poderes Ejecutivo y Legislativo por la aprobación de préstamos internacionales para encarar las urgencias generadas por la pandemia. Más de 1.000 millones de dólares en créditos estarían pendientes de aprobación.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 28/08/2020