Economías más atractivas

Bolivia está entre los países menos atractivos para invertir, al mismo nivel que las naciones africanas más pobres e inestables, según el Índice de Atracción Global 2020, elaborado por el grupo italiano The European House - Ambrosetti, con el apoyo de importantes consorcios privados.
El ranking considera a Alemania, Estados Unidos y Singapur como las economías “más atractivas” del mundo. El Indice mide y compara el potencial de los países en cuanto a inversión y desarrollo productivo. La clasificación contempla cuatro niveles de atracción: “Alta”, “Buena”, “Media” y “Alta”.
En el segmento de “Atracción Media”, a cuarenta escalones por debajo de los germanos, recién aparecen tres países latinoamericanos: Brasil (puesto 41), México (43) y Chile (46). Las demás naciones de la región son consideradas como de “Atracción Baja”, lo que significa que son poco atractivas para la inversión.
El Indice es un indicador que tiene por objeto medir y evaluar el atractivo de 144 economías mundiales desde una perspectiva más amplia que el mero atractivo económico. Los componentes que se evalúan están relacionados con la apertura, la innovación, el talento y la eficiencia.
“El atractivo de un país es un concepto que depende de una pluralidad de factores económicos, pero también sociales, culturales, de innovación, de eficiencia, de capacidad de apertura y diálogo con países extranjeros y del talento de cada uno”, indica el informe. Entre las casillas 50 y 100 aparecen nueve naciones latinoamericanas: Uruguay (66), Panamá (70), República Dominicana (74), Perú (82), Ecuador (84), Costa Rica (88), Colombia (91), Argentina (92), y Paraguay (95).
En los puestos más rezagados se sitúan Guatemala (104), Bolivia (116), Honduras (120), El Salvador (122), Nicaragua (130), Venezuela (137) y Haití (141). El informe destaca que no sólo América Latina registra un proceso de disminución de su atractivo como destino de las inversiones, también la Unión Europea (UE) atraviesando un proceso similar. En los últimos dos años, la participación europea en Inversión Extranjera Directa bajó del 43,7% al 30,7%.
Se estima que el impacto de la pandemia en las finanzas públicas, los ingresos, el desempleo y las desigualdades sociales podrían contribuir a que las economías emergentes resulten todavía menos atractivas para la inversión.
La crisis sanitaria gatilló el uso intensivo de la tecnología, redujo las emisiones contaminantes y bajó el consumo de materias primas, factores que, de alcanzar sostenibilidad en el tiempo, podrían generar significativas contribuciones al desarrollo y a la competitividad.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 09/09/2020