EL VALOR DE LA INDUSTRIA Y SU APOYO A LOS BOLIVIANOS

De acuerdo a información de la Cámara Nacional de Comercio (CNI), la producción nacional de alimentos, entre 2006 y 2017, creció 59,6%, pasando de 1.703 millones de bolivianos a 2.719 millones de bolivianos, respectivamente (a precios constantes de 1990).
Además, en 2018, la industria de alimentos creció 3,3% por debajo de la economía, misma que se acrecentó en 4,22%. Del mismo modo, lo hizo por debajo del sector industrial manufacturero, que creció un 5,52%. Al mismo tiempo, lo hizo en niveles inferiores registrados en los últimos años. En 2017 creció un 6,77%, en 2016 un 6,75% y en 2015 un 5,25%.
Por el lado de la producción nacional, la industria alimenticia experimenta problemas de incremento de costos laborales, sobre fiscalización, sobre normativa del sector público y alta presión tributaria. Por el lado de la demanda tiene problemas de competencia por el incremento de importación de alimentos vía contrabando y vía importaciones formales.
La CNI señala que entre 2006 y 2018 la importación de alimentos creció 302%, pasando de 94 millones de dólares, en 2006; a 378 millones de dólares, en 2018, producto de la devaluación de las monedas vecinas y el abaratamiento en el valor de la mano de obra en países vecinos, entre otros factores.
Esto evidencia que, en los últimos 12 años, la importación de alimentos creció cuatro veces más que la producción nacional.
Ante esto, los industriales destacan que las principales debilidades de la industria alimenticia son el incremento de los costos laborales, la alta presión tributaria respecto a otros países en Sudamérica, la ausencia de una conexión fuerte entre sistema educativo y demanda de profesionales por parte de las empresas, los altos costos para exportar por temas logísticos y de transporte, escasa inversión extranjera directa en la industria de alimentos, además de la burocracia, tramitología y sobre fiscalización del sector público.
Sin embargo, esta industria se mantiene con grandes fortalezas. Una de ellas es su ventaja comparativa en sus diferentes pisos ecológicos, y la posibilidad de exportar alimentos orgánicos e inorgánicos industrializados como tarwi, orégano, arándano, quinua, cañahua, harinas, granos, papas, cereales, lácteos, carnes, aceites, entre otros productos. Por otro lado está el subsidio a la energía.
Solidaridad en tiempos de crisis
La crisis que está provocando el coronavirus no sólo está afectando la salud de miles de personas en el mundo, sino que también está ocasionando consecuencias negativas en la economía global y, por ende, en distintas industrias, una de ellas la de alimentos.
Con esta crisis, muchas cadenas, restaurantes, compañías y distintas empresas se vieron obligados a cerrar sus puertas y parar operaciones para detener la propagación del virus y respetar las cuarentenas que se impusieron en varios lugares del mundo.
Muchas grandes empresas, pero, sobre todo, las más pequeñas ya están viendo algunas de las consecuencias que esta pandemia mundial está provocando. Hace unas semanas, los exportadores, industriales, las medianas y pequeñas empresas advirtieron sobre una inminente iliquidez e insolvencia de las empresas nacionales, de similares características a la que se sentirá a escala mundial, como efecto de la emergencia sanitaria aplicada por la pandemia del COVID-19.
Sin embargo, ¿qué ocurre con el abastecimiento de alimentos, bebidas y demás productos de primera necesidad? Dentro de las medidas de la cuarentena total que dispuso el gobierno en el país, se garantizó la producción y abastecimiento a mercados y supermercados del país. Esto significa que el apoyo de la industria en estos momentos es clave para que la población encuentre, ante todo, los productos de primera necesidad en los lugares de comercio.
Esto significa grandes esfuerzos por detrás: muchos colaboradores deben seguir cumpliendo sus funciones laborales a pesar de la cuarentena, muchas empresas se han visto obligadas a mantener sólo al personal necesario en sus plantas y eso supone mayores esfuerzos, pues en muchos casos incluso se tuvieron que subir los niveles de producción.
Además de lo que esto conlleva, es la industria, a través de toda la cadena de valor, uno de los actores que está poniendo el pecho frente a esta pandemia para que a nosotros no nos falte nada, no sólo en alimentos, sino también en implementos de seguridad, medicamentos, y otros.
A pesar de todas las situaciones adversas, hasta principios de abril el sector privado del país había aportado con más de 25 millones de bolivianos en donaciones económicas, equipos, insumos y alimentos.
De acuerdo al Ministerio de Relaciones Exteriores, estas donaciones beneficiarán a los médicos, enfermeras y pacientes de los hospitales dedicados a la contención del COVID-19, los policías y Fuerzas Armadas que mantienen el orden en el marco de la emergencia sanitaria nacional y a la población boliviana en general.
¿Cómo está apoyando el sector en estos tiempos difíciles? Kimberly-Clark Bolivia, durante el mes de abril, entregó más de 500 cajas de productos para encarar la emergencia del coronavirus. Esta entrega forma parte de una decisión institucional de la compañía de donar 8 millones de dólares en dinero y productos a los esfuerzos de asistencia y recuperación del COVID-19 en todo el mundo. En América Latina, tales entregas ayudarán a más de 700.000 personas a través de distintas ONGs.
La compañía anunció también una donación de 2.5 millones de dólares a los programas de Unicef que se centran en prevenir la propagación del virus.
Por su parte, el ingenio azucarero Guabirá ha elaborado un nuevo producto que estará al alcance de todos los ciudadanos para prevenir el Covid-19. Se trata de un alcohol desinfectante al 70%, que ya se encuentra disponible en todo el territorio nacional, a un precio accesible.
Este producto sirve para desinfectar las manos y evitar las enfermedades virales. Su elaboración está relacionada con los programas de responsabilidad social del ingenio azucarero.
El Banco FIE, pensando en sus clientes internos y externos, adquirió equipos de bioseguridad y estableció estrictos protocolos sanitarios al interior de sus agencias para ofrecer un entorno más seguro para sus empleados y clientes. Dotó a sus trabajadores de equipos de bioseguridad (trajes protectores sanitarios, gafas y botas).
Adicionalmente, a través de los fondos recaudados en Caminando por la Vida en 2019, canalizó la donación de equipamiento de bioseguridad para la atención en las unidades de pediatría del Instituto Oncológico del Oriente Boliviano de Santa Cruz y del Hospital del Niño en La Paz. Se trata de 95 trajes de protección completos, 65 para Santa Cruz y 30 para La Paz, que permitirán otorgar medidas de atención más seguras para que los pacientes puedan seguir su tratamiento.
Las empresas de alimentos y bebidas no se quedan atrás, la Cervecería Boliviana Nacional, por ejemplo, brinda apoyo con la entrega de tres respiradores, 80.000 barbijos, 40.000 litros de alcohol líquido, pruebas rápidas de detección de COVID 19, equipos de bioseguridad para personal médico, producto Maltín, además de poner su flota de camiones a disposición para la entrega de canastas familiares. Esta donación equivale a 3,9 millones de bolivianos.
La compañía también distribuye material de prevención a las tiendas afiliadas a ésta. Cada uno contendrá una botella de un litro de alcohol al 70%, un paquete de barbijos y un afiche con información sobre cómo prevenir el contagio del coronavirus.
Por su parte, Casa Real anunció que suspenderá temporalmente su producción de singani para abocarse a envasar alcohol sanitizador y así cubrir la necesidad de centros de salud y hospitales de Tarija, principalmente.
El personal de la destilería está trabajando conjuntamente con las autoridades de AGEMED para elaborar más de 40.000 botellas de 190 ml de hidroalcohólico medicinal.
Del mismo modo, Avícola Sofía donó a la Policía Boliviana 2.5 toneladas de pollo para fortalecer la alimentación de los efectivos policiales que realizan patrullajes de control contra el COVID-19.
Hace unos días, la empresa de Chocolates El Ceibo regaló sus productos a las personas del Distrito Municipal N° 12, de la ciudad de El Alto, mostrando también su compromiso y solidaridad con quienes más lo necesitan.
Asimismo, varias empresas se están dando modos para facilitar la llegada de sus productos a la población, por ejemplo, con servicios de delivery para que los ciudadanos no tengan que salir de sus casas.
Distintos sectores de la industria están aportando como pueden a superar la crisis del COVID-19.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 01/01/2020
Foto: Valor Industria