EL SISTEMA DE SALUD EN BOLIVIA EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

En Bolivia, el primer caso detectado de coronavirus fue el pasado 10 de marzo. Hasta el 8 de abril se anunciaron 264 casos confirmados y 18 muertes reportadas a nivel nacional.
De acuerdo a Juan José Landívar, director general de Laboratorios Terbol S.A., el COVID-19 se ha convertido en uno de los desafíos más grandes de la sociedad moderna, debido a sus impactos sociales y económicos. El ejecutivo señala que la gran diferencia con otras enfermedades similares reside, principalmente, en tres características:
- La primera es la gran velocidad de contagio. Según la OMS, este virus se transmite a través de las gotículas procedentes de la nariz o de la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Éstas caen sobre objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que si tocan estos objetos o superficies y luego se rozan los ojos, la nariz o la boca pueden resultar contagiados. ''A esto se suma que los portadores no presentan síntomas durante la primera fase de evolución de la enfermedad, y entre éstos un gran número, un 30% aproximadamente, no presenta síntomas de ninguna naturaleza, convirtiéndose en focos de contagio'', destaca Landívar.
- La segunda es el colapso del sistema de salud. Esta enfermedad afecta el sistema respiratorio, y en su fase aguda necesita para su tratamiento la asistencia de un respirador artificial en una sala de cuidados intensivos. El momento en que la demanda de respiradores artificiales es superior a la cantidad instalada, el sistema colapsa y las personas en esa situación mueren inmediatamente.
- Tercera, todavía no existe un tratamiento eficaz. “Si bien hay cientos de ensayos clínicos que han demostrado efectividad parcial de algunos medicamentos, todavía no hay una conclusión definitiva. En el caso de la vacuna, hasta su aprobación y producción en masa, pueden pasar entre 12 a 18 meses”, dijo el director general de Terbol.
Actualmente, en el país existen, al menos, 19 establecimientos de salud para la toma de muestras y atención a pacientes con coronavirus o COVID-19. Siete están en La Paz, tres en Santa Cruz y tres en Chuquisaca. En Cochabamba se designaron a dos centros, en Pando a uno, en Potosí a uno, en Beni a uno y Tarija a uno.
El ex ministro de Salud, Aníbal Cruz, garantizó la ejecución de un plan nacional para fortalecer e implementar centros de terapia intensiva en diferentes regiones del país ante la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus. Señaló que se hicieron las gestiones para que, por lo menos, en Bolivia se cuente con 300 unidades.
Cabe resaltar que una unidad de terapia intensiva para estos casos debe contar con elementos indispensables, como una cama tecnológica, colchón con presión continua de aire, ventilador mecánico, bombas de infusión, oxigenoterapia, sistema de aspiración, monitor, powerbar (generador eléctrico) y desfibrilador.
Sin embargo, un gran tropiezo puede llegar a ser la falta de insumos y de recursos humanos, en caso de que el sistema de salud colapse.
De acuerdo al Sindicato de Ramas Médicas de Salud Pública (Sirmes), los equipos de guardia en los hospitales están reducidos a sólo tres o cuatro personas. Esto porque se ha replegado a los médicos internos y a los médicos de planta mayores de 60 años. Además, los que quedan no tienen insumos de bioseguridad.
En La Paz, el repliegue de médicos mayores e internos significa la pérdida de un tercio del equipo médico del sistema de salud pública. Según el Sirmes, un ejemplo es el Hospital de la Mujer, donde el 90% de los anestesiólogos son mayores de 60 años. Por otro lado, tampoco hay ítems que alcancen para reemplazar a los más de 400 galenos que se estarían retirando con esta medida.
Con el cierre de escuelas, negocios y hasta de fronteras, el país toma medidas cada vez más drásticas para detener el brote de coronavirus, que desde hace ya algunas semanas está presente en nuestro territorio.
Insumos y bioseguridad
Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, se estima que los trabajadores de la salud necesitarán cada mes 89 millones de mascarillas, 76 millones de guantes y 1,6 millones de gafas. Por este motivo, la OMS advierte una escasez de insumos para combatir el coronavirus.
Las anteriores cifras ponen en aprietos a varios países, siendo Bolivia uno de los más afectados, ya que no cuenta con los insumos y herramientas de bioseguridad necesarios para proteger al personal de salud.
Desde el brote de coronavirus, los precios de las mascarillas quirúrgicas se han multiplicado por seis, los respiradores N95 han triplicado su coste y las batas protectoras cuestan el doble, dijo la OMS.
Ante esto, el gobierno ha tomado algunas acciones. El pasado 19 de marzo, representantes del Gobierno entregaron 270.000 barbijos, batas de bioseguridad y botas de trabajo para evitar el contagio de coronavirus y proteger al personal del país que está a cargo de la atención de los pacientes sospechosos y confirmados de portar el virus. Del mismo modo, también se hizo la entrega de más de 100.000 equipos de bioseguridad a miembros de la Policía y del Ejército.
Por otro lado, el pasado 28 de marzo el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que el país recibiría la ayuda internacional, proveniente de la República Popular China, de 100.000 barbijos, 20.000 kits para pruebas virales y cinco respiradores, insumos que servirán para controlar el contagio, hacer pruebas y para la atención de pacientes con coronavirus.
Esta donación es parte de la Fundación ALIBABA, gestionada por el @MRE_Bolivia.
La lucha no es sólo de los héroes de bata blanca
Son tiempos difíciles para todos, pero, sin duda, uno de los grupos que lleva la parte más riesgosa y pesada es el del personal de salud.
Según un experto en derechos humanos de la ONU, los Estados y los líderes empresariales deben incrementar sus esfuerzos para garantizar que los médicos, enfermeras, socorristas y otros profesionales de la medicina que trabajan en la primera línea de la pandemia de COVID-19 reciban los equipos de protección adecuados.
Son los miembros del personal de salud quienes cada día salen de sus hogares, arriesgando sus vidas, para salvar las nuestras. Mientras nosotros estamos seguros en casa, ellos se exponen y se vuelven vulnerables al cumplir su trabajo.
De acuerdo a Juan José Landívar, director general de Laboratorios Terbol S.A., Bolivia necesita diseñar e implementar una estrategia que nos permita convivir y enfrentar la enfermedad, más allá de las medidas duras y complicadas que ya se han realizado. Esta estrategia es recomendada por la OMS y se basa, principalmente, en implementar y fortalecer la capacidad de testeo, detección y aislamiento de las personas.
''La prioridad del gobierno es levantar la capacidad del sistema de salud, poner más camas y más respiradores; sin embargo esto tiene un límite y un tiempo de implementación. Al mismo tiempo es importante que tengamos medidas preventivas para evitar la propagación y el contagio de la enfermedad'', señaló Landívar.
Recomendaciones importantes
Ante la necesidad de prevenir la propagación y mayor contagio de la enfermedad, el director general de Terbol sugiere:
a) El gobierno debe definir y comunicar una estrategia de salida de la crisis que se base en el fortalecimiento del sistema de testeo, detección y aislamiento de personas contagiadas. Se debe garantizar que las personas contagiadas tengan acceso al tratamiento y se las apoye en las necesidades básicas, por ejemplo, en la alimentación durante el tiempo de su cuarentena. Por otro lado, deben tomarse medidas de protección y aislamiento adicional para las personas de riesgo, como los mayores de 65 años y quienes padecen enfermedades crónicas.
b) Para poder implementar una estrategia de mitigación de la crisis, toda la infraestructura de salud pública y privada debe estar coordinada por un mando único y alineada a un bien común que es el de salvar vidas.
c) La estrategia comunicacional del gobierno debe generar certidumbre y credibilidad, siendo transparente, regular e informando de las medidas tomadas, de los aprendizajes, de las equivocaciones y de los siguientes pasos.
d) Las empresas y la sociedad civil en su conjunto deben activarse. Por un lado, las empresas deben preparar protocolos de operación después de la cuarentena y ver planes de apoyo a su personal, dado que el sistema de salud puede colapsar en los próximos meses. Ante la magnitud de la crisis, éstas también deben velar por minimizar la probabilidad de contagio entre sus miembros, y poder aislar y apoyar a quienes eventualmente se contagien. Por el otro, la sociedad civil debe empatizar con las personas afectadas, que van desde quienes no tienen qué comer, hasta los enfermos, familiares de los enfermos y fallecidos. Debe ser solidaria y crear iniciativas de apoyo vecinal, zonal, barrios y ciudades.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 08/04/2020
Foto: Bolivia tiempos coronavirus