EL MUNDO SIN LIDERAZGO ANTE EL CORONAVIRUS

El coronavirus es el mayor reto para el mundo desde la II Guerra Mundial, según la ONU. Las medidas para combatirlo traerán la peor recesión económica desde la Gran Depresión, anticipó el FMI. Sin embargo, a diferencia de otros momentos críticos, el mundo echa de menos un liderazgo que permita coordinar una política global ante el avance del virus y que facilite la transición hacia la normalidad.
''Es obvio que nos falta el liderazgo que solo puede ser posible si (…) las potencias mundiales clave son capaces de aproximarse, adoptar una estrategia común y luego reunir a toda la comunidad internacional'', admitió el secretario general de la ONU, António Guterres, entrevistado por la BBC.
Después de la II Guerra Mundial, el liderazgo global de Estados Unidos permitió construir instituciones como la ONU, lograr acuerdos como el de Bretton Woods o ayudar a reconstruir Europa con el Plan Marshall.
Hoy, los especialistas advierten que EE.UU. ha dejado un vacío en el tablero internacional, sobre todo durante la presidencia de Donald Trump.
''Podemos tener optimismo, pero no vemos liderazgo desde la Casa Blanca'' indicó Ian Goldin, un profesor de globalización y desarrollo en la Universidad de Oxford, tras añadir que ''China no puede asumirlo y el Reino Unido no puede liderar en Europa''. Goldin es uno de los expertos que plantea una disyuntiva entre dos escenarios globales similares a las eras post-guerra, ya sea con crecientes divisiones o con mayor cooperación internacional.
Otros van aún más lejos y advierten que, sin un involucramiento activo de EE.UU., con un declive económico histórico y tensiones entre países, el panorama se parecerá más al del período de entreguerras.
''Veo cómo toda la situación internacional se deteriora. Y ese es el paralelo: tras la I Guerra Mundial la situación global se puso progresivamente peor'', dijo Richard Haass, presidente del Council on Foreign Relations, un influyente centro de análisis en EE.UU. ''No digo que vaya a ocurrir con seguridad, pero me preocupa que, a menos que cambiemos el curso, la dinámica, las cosas se pueden poner peores'', agregó Haass a BBC Mundo.
Sin embargo, otros expertos creen que los países se encaminarán hacia una mayor cooperación. Bill Gates, el cofundador de Microsoft, ha sostenido que EE.UU. acabará involucrado de forma más fuerte que ahora en la lucha global contra el virus.
Fue precisamente una combinación de amenazas, como las armas nucleares, el ascenso la Unión Soviética y la memoria viva del riesgo del nacionalismo en Europa, lo que junto con la creciente influencia de EE.UU. impulsó la cooperación multilateral tras la II Guerra Mundial, explicó el profesor James Hershberg.
''Nunca es un factor único; son múltiples factores que se unen. Pero estamos en una situación de desafíos globales cada vez más claros que requieren respuestas globales'', dijo tras agregar que las elecciones de noviembre en EE.UU. serán clave para el rumbo global.
''Si hubiera cuatro años más de Trump, sería muy comparable al patrón de los años de entreguerras, de una lucha darwiniana de cada país por sí mismo, y es probable que se exacerben las tendencias actuales contra la democracia'', opinó Hershberg. ''Si Trump pierde, es posible que al menos haya alguna dinámica que contrarreste'' esas tendencias, agregó.
El mundo vive un período de incertidumbre. Se desconoce cuán larga y profunda será la debacle económica mundial por las medidas de confinamiento para reducir el contagio de Covid-19. Si se logra controlar el virus pronto, algunos economistas ven la posibilidad de una recuperación comparable a la que hubo después de la II Guerra Mundial. La ventaja es que, a diferencia de las guerras mundiales, no hay bombas que destruyeron la infraestructura o la capacidad productiva de los países. Empero, el temor es que se presente una segunda ola de contagios.
Hoy el colapso de la economía mundial ya deja millones de desempleados y, si la recesión se extiende, podría causar mayor inestabilidad global, más fisuras en Europa y escalar los roces ya visibles entre Occidente y China, la gran potencia emergente.
También, como sucedió tras la crisis financiera de 2008, podría crecer la polarización política y la furia popular con gobiernos en varios países, lo que a su vez contribuyó al ascenso de Trump o la salida del Reino Unido de la Unión Europea.
Sin embargo, otros analistas estiman que lo más más probable es que haya un ''escenario intermedio'' respecto a los que surgieron tras las dos guerras mundiales. ''Habrá algunos actores importantes, en particular EE.UU., que irán hacia crecientes nacionalismos, pero una vez que (Trump) esté fuera, puede haber distintos escenarios en juego'', opinó Saskia Sassen, profesora de sociología y miembro del Comité sobre Pensamiento Global en la Universidad de Columbia.
Argumenta que en Occidente aún hay figuras destacadas, como la canciller alemana Angela Merkel o el propio Guterres, que defienden la colaboración entre países. A su entender, esas figuras ''lograrán poner la razón y madurez delante, lo suficiente para superar a los líderes más regresivos que proliferan''.
Material de BBC Mundo, editado por NE
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 01/01/2021