EL COVID-19 CONTAGIÓ A LOS NEGOCIOS

La dinámica de los negocios durante el periodo de cuarentena por el coronavirus permite distinguir dos momentos, explica el analista económico Armando Alvarez.
El primero requirió una respuesta inmediata a la súbita aprobación del período de confinamiento que conllevaba medidas de distanciamiento social. Una respuesta orientada a mantener los negocios en funcionamiento en los rubros que tuvieron la posibilidad dehacerlo.
Se caracterizó por tres componentes: trabajo a distancia, ventas por internet y delivery, y el uso de los medios de pago asociados a esas operaciones (tarjetas de débito y crédito, transferencias y códigos QR).
“Esa ha sido una reacción rápida, con errores y con problemas. No todo el mundo estaba preparado para ello. Incluso aquellos que tenían servicios de venta por internet no estaban preparados para atender la repentina demanda que se les presentó”, señaló Alvarez.
Indica que, ante la poca disponibilidad de acceso dinero físico, la ciudadanía recurrió a los medios digitales de pago. Las transferencias fueron la modalidad más recurrida por ser la que goza de mayor confianza. También se intensificó el uso de las tarjetas de débito y crédito empleadas, sobre todo, para sacar dinero de los cajeros y que las circunstancias obligaron a usarla en pagos. Finalmente están los códigos QR que todavía no gozan de una masiva confianza. Hacia adelante, todos estos medios adquirirán mayor intensidad.
En el entendido de que la presencia del coronavirus se extenderá por un prolongado periodo, surge un segundo momento que pondrá énfasis en la adopción de herramientas digitales para la gestión de los negocios. Esto ganará terreno en la media en que se flexibilice la cuarentena.
“El tránsito a esta segunda etapa no es tan complejo y eso hace que sea más simple y accesible a empresas de todos los tamaños. No requiere una gran inversión” dice Alvarez al explicar que los negocios pueden alquilar softwares y espacios en la nube para guardar información y tener acceso a la distancia a costos mensuales razonables que proporcionan además acceso a las versiones actualizadas.
Ya no se habla de significativas inversiones ni en servidores ni en software. Muchos son software que usualmente emplean las empresas en la gestión administrativa contable. Esto abre oportunidades a que los negocios especializados aprovechen la coyuntura para comercializar estos softwares.
Eso sí, remarca que tal vez el mayor escollo en esta segunda etapa no sea el cambio tecnológico sino el cultural. Representa un cambio de mentalidad en la forma de hacer las cosas y eso no es fácil. Para los sectores que no son intensivos en tecnología supondrá tener que familiarizarse con las bases de datos y el manejo de la información.
Sin embargo, este cambio parece ya inevitable. No sólo permite reaccionar a circunstancias adversas, como la pandemia, sino que ayuda a generar eficiencias en un futuro que se torna complejo.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 26/05/2020
Foto: CODIV19 Contagio