ECONOMÍA EN CIFRAS ROJAS

La contracción de la economía boliviana en la presente gestión se situará en un rango entre 5,1% y 7,4%, según estimaciones del Banco Central, en tanto que la inflación prevista estará en torno al 1,7%, ligeramente por encima del valor registrado en 2019 (1,47%).
Así lo manifestó Guillermo Aponte, Presidente del Ente Emisor, durante su intervención en el XIII Encuentro de Economistas, que contó con la participación de los principales ejecutivo de los Bancos Centrales de varios países latinoamericanos.
“La proyección inicial del crecimiento para Bolivia señalada por el BCB en el Informe de Política Monetaria de enero era de 3% y fue revisada a la baja en un rango que cuyo límite superior de -5,1% es similar a la caída del PIB mundial y a la estimación realizada para Bolivia por la Cepal de -5,2%, y el límite inferior es similar a la estimación que el Banco Mundial para América del Sur (-7,4%)”, detalló la autoridad.
Los presidentes de los bancos centrales latinoamericanos se mostraron preocupados por el comportamiento económico de la región que, ya antes de la pandemia, venía atravesando por un momento difícil.
Todos coincidieron en que la recuperación económica regional será más lenta de lo esperado, tanto porque la curva de contagios continúa en ascenso, como porque tal situación impide un desconfinamiento pleno que facilite la pronta reanudación de las actividades económicas.
El período de cuarentena mostró en el vecindario latinoamericano severas contracciones económicas que, en algunos casos alcanzaron guarismos que llegaron a oscilar entre 20% y 40%, lo que evidencia un desempeño crítico que será difícil de remontar.
“Las secuelas de esa contracción van a permanecer durante dos o tres años y la recuperación va a ser desigual”, sostuvo Rodrigo Cubero, Presidente del Banco Central de Costa Rica. Se refería sobre todo al desempleo y al incremento de los indicadores de pobreza y extrema pobreza.
Respecto a la inflación, Aponte dijo que las expectativas de los agentes económicos se mantuvieron dentro de un rango de proyección del informe de política monetaria de enero (3,4%). Al cierre del primer semestre, esas expectativas se aproximan al límite inferior del rango establecido (1,4%).
“Las proyecciones revisadas señalan que, al cierre de gestión del 2020, la inflación boliviana terminaría en torno al 1,7%, dentro de un rango sesgado levemente a la baja”, anotó el ejecutivo del ente emisor boliviano.
De acuerdo a lo señalado por los presidentes de los Bancos de América Latina, los registros de inflación se han mantenido dentro de un rango moderado, lo que facilita las acciones de política para reducir los impactos económicos de la pandemia.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 17/08/2020