DIGITALIZACIÓN, ¿LA NUEVA REALIDAD DE LA PRODUCCIÓN ALIMENTARIA?

La crisis, ocasionada por el coronavirus, ha dejado en claro una cosa: la digitalización debe ser parte de todas las esferas de nuestras vidas ahora. Esta pandemia ha permitido “anticiparnos el futuro”, obligando a acelerar la transición a la sociedad digital; por lo tanto, aquellas empresas que no sepan verlo o no se adapten, quedarán rezagadas y, probablemente, con muy poco tiempo de vida.
Esta transición digital también ha tocado las puertas de la industria alimentaria. ¿Cómo? En esta nota lo explicamos.
La llamada Food Industry 4.0 o Industria Alimentaria 4.0 es resultado de la cuarta revolución industrial. Nace para dar respuesta a un entorno interconectado que apuesta por la producción flexible y eficiente, la integración del consumidor hiperconectado a los procesos de innovación, cadenas de valor colaborativas y una mejor adaptación al entorno.
Ahora somos más conscientes de que el perfil de los consumidores se ha modificado, más aún con la llegada del coronavirus, lo que obliga a las empresas a pensar más en la conectividad.
Teléfonos móviles, tabletas, werables y pantallas inteligentes están en todo momento a disposición del consumidor y éste tiene acceso a un flujo de información constante. Ante éste se presenta una oferta, que también en el sector de la alimentación es prácticamente ilimitada. Todo esto está afectando a la forma y el lugar donde se finalizan los procesos de compra, ya que ahora se camina hacia una multicanalidad y redes de personas interconectadas.
Por otro lado, el acceso generalizado a la información impone que los productos de alimentación se vinculen a valores como, transparencia, salud y personalización. Este último obliga a una cadena de valor que, aunque descentralizada y atomizada, debe ser capaz de hacer frente a las demandas del consumidor de forma flexible y sostenible.
Hoy en día, la digitalización (y conectividad) hay que concebirla desde un punto de vista holístico, incluyendo todos los eslabones de la cadena de valor, que dejaría de ser lineal, ya que, gracias al uso de información, todos los elementos pueden estar interconectados. Por ello, la digitalización de un eslabón, como el alimentario, influye en todos los demás de la cadena, de forma que llegue a ser más transparente y trazable.
Un cambio de paradigma
El desarrollo de tecnologías, como la Inteligencia Artificial (IA), el internet de las cosas, el análisis Big Data o las aplicaciones avanzadas en robótica, automatización, software de control y computación en la nube, etc. posibilitan un nuevo concepto de fábrica, más flexible, automatizada, conectada, social e inteligente.
La Industria Alimentaria 4.0 permite mayores volúmenes de alimentos, capaces de adaptarse más y mejor a los nichos de consumo, y a las necesidades concretas del consumidor.
Gracias a los nuevos sistemas digitales, en la industria alimentaria se pueden desarrollar algoritmos que permitan anticipar la demanda, actuar frente a los cambios en la legislación, nuevas tendencias, alertas, riesgos, etc.
Además, uno de los grandes beneficiados de la Food Industy 4.0 es el aumento de las garantías en la seguridad de los alimentos. Las nuevas tecnologías posibilitan mejorar la prevención y agilizar la actuación frente a posibles amenazas químicas, biológicas, riesgos y alertas en general.
Está claro que la seguridad es una cuestión de importancia capital para esta industria y, de hecho, se está desarrollando una tendencia en la que los consumidores exigen cada vez más información sobre las materias primas y la sostenibilidad de los procesos de producción de los alimentos y las bebidas.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 07/05/2021