Cuarentena a la vista

Las señales de recuperación de la economía se están desacelerando debido a la incertidumbre generada por el surgimiento de una segunda ola de contagios de Covid-19 y el consiguiente nuevo cierre de algunas economías europeas.
Sin embargo, la Consultora Oxford Economics estima que las nuevas cuarentenas no tendrán un impacto tan severo en las economías como el registrado a inicios de la pandemia.
La segunda ola de Covid-19 está generando incertidumbre sobre la rapidez con la que las cosas volverán a la normalidad, lo que podría disminuir los rebotes de crecimiento posteriores al bloqueo y exacerbar las cicatrices económicas a mediano plazo, anota el análisis que toma en cuenta el posible retorno a la cuarentena.
Hasta ahora las previsiones eran optimistas, pues se consideraba que el PIB mundial aumentó un 6,5% en el tercer trimestre, revirtiendo la mayor parte de la caída experimentada en el segundo trimestre.
Sin embrago, preocupan los recientes anuncios de próximos cierres nacionales de un mes en Alemania, Francia e Inglaterra en respuesta a un aumento de casos de Covid-19 y a la posibilidad de que los sistemas de atención médica puedan verse abrumados.
Este panorama augura un debilitamiento de las perspectivas económicas en la zona del euro sobre todo por las caídas en la actividad en los sectores de recreación y ventas minoristas ante posible incremento en las disposiciones de distanciamiento social.
Se explica que la nueva cuarentena alemana es más más suave que la impuesta por Francia e Inglaterra. Alemania intentó reducir la actividad en sectores de alto riesgo como la hostelería, pero permite otras actividades en las que considera que los riesgos de transmisión son bajos. En contraste, en Francia e Inglaterra, las nuevas medidas de confinamiento se acercan más a las observadas a principios de año, lo que representa un mayor impacto para la actividad económica.
Oxford Economics señala tres razones por las que considera que la probable contracción de la producción será menor que en el segundo trimestre. Por un lado, incluso en Francia donde las condiciones del nuevo confinamiento son más estrictas, las actividades de las fábricas, de la construcción y de las escuelas permanecen abiertas, lo que reducirá el impacto negativo en la actividad.
Segundo, el saldo comercial neto es positivo en el marco de una demanda externa más favorable y la debilidad de la demanda interna en las economías que se ven obligadas a decretar nuevos confinamientos. Por lo tanto no se espera que se repitan las enormes contracciones industriales registradas en la época inicial de la pandemia.
Tercero, se espera que las nuevas cuarentenas se extiendan por un período más breve que el inicial, un mes o algo más. Las economías están mejor preparadas para evitar la propagación de la pandemia.
Se teme también que una renovación de las restricciones obligue a que tanto los hogares como las empresas sean cautelosos para asumir nuevos compromisos en la gestión 2021.
Las compras importantes y los planes de inversión y de contratación retrasados a principios de este año podrían postergarse definitivamente. Además, las compras ejecutadas durante la cuarentena (muebles de oficina para el teletrabajo en casa, productos eléctricos o equipos de gimnasio) ya se efectuaron y no se van a repetir.
Por otra parte, los gobiernos podrían estar menos dispuestos a efectuar iguales o menores erogaciones que durante el confinamiento inicial, debido a los elevados déficits generados.as empresas pueden estar menor preparadas que hace seis meses para cubrir la disminución de sus ingresos, lo que podría desencadenar un potencial aumento de quiebras y cierres de empresas.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 04/11/2020