Coinciden que litio no sustituirá los ingresos hidrocarburos

En Bolivia entró a la era industrial de explotación del litio, cuenta con la planta industrial de carbonato, planta de hidróxido de litio, la planta de fabricación de cátodos, baterías y Centro de investigación en La Palca, se construye la planta de carbonato de litio y el ajuste de otras.
Pese a que Constitución Política del Estado señala que la industrialización del litio debe representar un proyecto estratégico para el país, expertos afirman que la explotación de este metal no logrará reemplazar a los ingresos obtenidos en el sector hidrocarburos, por lo que coinciden que el litio no es el nuevo petróleo y no reemplazará a corto plazo a los ingresos de los hidrocarburos.
Sandra Sánchez, investigadora de la Fundación Jubileo, durante el webinar titulado “Retos y brechas para industrialización del litio”, organizado por Natural Resource Governance Institute, afirmó que debe presentar una nueva estrategia del proyecto boliviano que evalué los procesos de pilotaje, industrialización de Carbonato, fábrica de baterías y mercado.
Para la analista, frente a los constantes conflictos se debe generar acuerdos políticos entre el Estado y la sociedad civil organizada que exige saber el manejo de sus recursos naturales. “No se puede seguir trabajando de manera aislada, tenemos que generar acuerdos, pero incorporando herramientas de control, con transparencia”, aseveró
. Carlos Arce, investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), afirmó que tanto el Estado, analistas y población en general se ha dado la idea de que el litio puede sustituir a los ingresos del sector hidrocarburos.
“El proyecto del litio boliviano, en el mejor de los casos, generará una renta de 250 a 300 millones de dólares con la capacidad total de producción de planta proyectada, pero estos montos están lejos de los ingresos obtenidos por la venta de gas que, en 2020, con la disminución provocada por la pandemia, llegaron a 1.623 millones”, subrayo Arze.
Argumentó que el contrato con la firma alemana generó conflictos porque las poblaciones movilizadas exigían una mayor participación, porque “se habían creado la ilusión de que el litio es la nueva panacea económica, social y tecnológica”, para ello afirmó que es fundamental imponer una política de transparencia en el proyecto del litio.
Daniela Desormeaux, investigadora chilena, pre ponderó que el litio no es el nuevo petróleo, ni que Bolivia, Argentina y Chile, poseen la mayor reserva mundial de litio y que serán los nuevos Arabia Saudita, por su participación el 60 de las reservas en el mundo.
Dijo que la transición es muy lenta. Además que el aumento de la producción de litio en países como Australia llevó a la caída del precio a partir de 2017 sin aprovechar que los países apuntan al menor uso de recursos hidrocarburífero en sus políticas energéticas. Bolivia posee la mayor reserva mundial de litio, al albergar al menos 21 millones de toneladas. Le siguen Argentina, con 17 millones, y Chile, con 9 millones, apuntó Sandra Sánchez, investigadora de la Fundación Jubileo.
Otro elemento que subrayó Sánchez es que en Potosí, donde se encuentra el salar de Uyuni, que posee las reservas de litio, existe la sensación que el hecho que desde épocas coloniales se saquearon los recursos naturales y no se plasmó en la mejora de la calidad de vida de los habitantes, es la negativa a cualquier tipo de industrialización masiva. “Bajo este contexto, surge el interés de controlar y fiscalizar los avances respecto al proyecto del litio con transparencia”, finalizó.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 12/03/2021