CORONAVIRUS, LA GUERRA DESATADA POR UN ENEMIGO SILENCIOSO

Publicado el 03 abr 20 - 04:00 AM UTC.
CORONAVIRUS, LA GUERRA DESATADA POR UN ENEMIGO SILENCIOSO
CORONAVIRUS, LA GUERRA DESATADA POR UN ENEMIGO SILENCIOSO

Todos estamos enterados de qué se trata el coronavirus, pero ¿qué hace que esta enfermedad explosione tanto? ¿Por qué agarra de sorpresa? ¿Por qué no permite reaccionar rápidamente ni da el tiempo para tomar acciones? De acuerdo a Juan José Landívar, director general de la Corporación Terbol, en este padecimiento existe una desviación entre lo que es el contagio y la detección.

“Esto se ha demostrado -y está estadísticamente comprobado en Wuhan, Italia, España y la mayor parte de los países- como existe una gran parte de personas que son asintomáticas, sólo se detecta a quienes tienen síntomas, entonces, se ha evidenciado que al momento de detectar a la primera persona infectada, la cantidad de contagiados es 27 veces superior. Entonces, cuando se hacen las proyecciones en función las personas reportadas, no se está viendo el tamaño del problema, porque habría que analizar la cantidad de personas contagiadas y no sólo las contagiadas”, explicó.


Si se sigue esos parámetros internacionales, Landívar sostuvo que la primera semana en la que se había detectado hasta unos 10 casos, probablemente los contagiados estaban sobre los 500 en Bolivia. “De acuerdo a parámetros internacionales, al momento de las primeras muertes, la relación entre contagiados y muerte es de 800 persona a una. Quiere decir que cuando en Bolivia hubo los primeros fallecidos, nosotros estábamos ya entre 1000 o 1500 contagiados”, agregó.


Eso fue lo que ocurrió a los otros países, pues tomaron como casos positivos sólo a las personas detectadas con la enfermedad, pero algunos días después la cantidad se disparó. El entrevistado señaló que ese es un parámetro que ocurre a nivel mundial y por eso es una situación difícil de manejar para los gobiernos, porque tienen que salirse de los protocolos habituales, de la manera tradicional de hacer las cosas, porque no hay manuales hechos para los momentos en los que las cosas se salen de control.


''Todos los manuales epidemiológicos están hecho para controlar las cosas y no existe uno que diga qué hacer cuando ya se ha perdido el control y en Bolivia ya perdimos el control desde el día uno de la enfermedad''.

''Esta situación que estamos viviendo es lo más parecido a una guerra, porque hay un enemigo invisible que es el virus, que está infiltrado, que está avanzando y está atacando a la población. Debemos detener su avance. Por lo tanto, los medios y la logística que se tienen que utilizar para esto ya no sólo entran en el campo epidemiológico y económico, sino que se trata de una mirada integral que tiene que resolver todos los problemas y eso es lo más cercano que ocurre cuando existe una guerra, porque hay que movilizarse'', enfatizó el ejecutivo de Terbol.


''Es un desafío de crisis y de catástrofe porque se necesita una movilización de toda la sociedad en su conjunto''.


Por lo tanto, cuando las cosas que salen de control, Landívar subraya que las únicas medidas que queda tomar deben ser drásticas para aplanar la curva, como las fuertes cuarentenas. ''No obstante, estadísticamente una cuarentena debe durar entre tres a siete semanas, pero no extingue totalmente el virus. Si nosotros quisiéramos extinguir el virus probablemente tendríamos que estar un tiempo mayor a un par de meses. Entonces, el momento en el que terminemos la cuarentena, el virus va a seguir y si no tenemos medidas que nos ayuden a controlar la enfermedad es muy probable que nos enfrentemos otra vez a picos y, más aún, nosotros que estamos en el hemisferio sur y nos estamos enfrentando a una época de invierno, donde, además del coronavirus, tendremos que enfrentar otro tipo de enfermedades, como la A1H1 o resfríos. Es la etapa epidemiológica más compleja, sobre todo en países como Bolivia''.


¿Entonces qué hacer?

La OMS la recomienda implementar y fortalecer la capacidad de testeo, detección y aislamiento de las personas. Ante esto, el director general de Terbol recomienda:

- Que la prioridad del gobierno debe ser levantar la capacidad del sistema de salud, poner más camas y más respiradores. Al mismo tiempo, es importante tener medidas preventivas para evitar la propagación y el contagio de la enfermedad.

- El testeo, detección y aislamiento debe ser un sistema logístico, porque, además de los test, se debe controlar, soportar y ayudar a las personas que están en aislamiento para evitar que el virus se siga propagando.

- Aparte de estas medidas es importante tomar otras, como trabajar con las personas de riesgo, aislarlas. Del mismo modo, generar toda una red de apoyo solidario a las personas mayores de 70 años y, en su defecto, a quienes pueden estar aisladas por sospecha de contagio, que en número no van a ser menores.


- ''Estamos hablando que hasta que no se encuentre una vacuna, eventualmente en los próximos 12 meses el 60% de la población se contagiará, en ese momento, nosotros, como sociedad, tenemos que estar listos para dar apoyo a las persona que van a sufrir más. Si no podemos detectar, aislar, ni dar soporte durante el tiempo que se viene después de la cuarentena va a ser un periodo complicado para el país''.


- Es muy importante hacer un cambio, sobre todo de estrategia comunicacional. ''Hasta el momento, lo que hemos venido escuchando es ‘ayuda, pero hazlo desde tu casa’. Sin embargo, ahora estamos entrando a una fase diferente, en la cual la salida está en que todos hagamos algo. El gobierno tiene un rol preponderante, por lo que es crítico y decisivo que nos dé una estrategia coherente y racional de salida de la crisis, que comunique adecuadamente los pasos a seguir para que todos nos podamos alinear. A su vez, las empresas deben ayudar protegiendo a las personas con las que trabajan, implementando las políticas que el Estado, por la situación del país, no va a llegar a cubrir; además, la sociedad civil debe organizarse para generar redes de apoyo para informar adecuadamente y para apoyar a las personas con necesidad, porque el golpe económico que nos va a dejar esto es de dimensiones considerables. Necesitamos una movilización activa que mantenga el aislamiento, pero que ayude a coordinar acciones que eviten, en los meses venideros, la propagación. Es decir, debemos mantener en lo posible un aislamiento social, pero, al mismo tiempo, tenemos que lograr que nuestra economía se reactive y ser muy solidarios con quienes más lo van a necesitar. Si bien el Estado juega un rol importante, el resto de la sociedad civil también es imprescindible, porque ni toda la ayuda del Estado será suficiente para apoyar a la comunidad''.

- Las empresas deben volcarse a mirar hacia adentro, a mirar a su comunidad cercana, a los trabajadores, brindarles planes de salud, preocuparse con planes de contingencia, de apoyo, dar las defensas, preocuparse por el tema nutricional de las personas con las que trabajan y agrandar ese esfuerzo a su comunidad.

- Del mismo modo, esto debe aplicarse a las familias y subirlo a un nivel de barrios para articular un sistema de contención, de solidaridad y de prevención. Sólo así en los próximos meses se podrá transitar a una etapa de control de la enfermedad.


''La siguiente fase a la que nos enfrentamos es una donde la empatía y la solidaridad con toda la sociedad, con las personas que van a estar golpeadas por esta enfermedad van a ser extremadamente importantes. Necesitamos encaminar rápidamente un movimiento de país que articule todas estas necesidades y haga planes reales, obviamente desde el gobierno, pero sin olvidarnos de cada una de las partes. Las empresas tenemos un rol, las juntas de vecinos tienen otro, los vecinos otro y en nuestras casas también para que todos podamos transitar a un mejor momento en nuestra sociedad'', finalizó Landívar.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 03/04/2020

Foto: CORONAVIRUS, LA GUERRA DESATADA POR UN ENEMIGO SILENCIOSO