CAUTELA GLOBAL.INQUIETUD EN BOLIVIA

Publicado el 30 sep 20 - 04:00 AM UTC.
CAUTELA GLOBAL.INQUIETUD EN BOLIVIA
Foto: Cautela Global

Mientras las perspectivas económicas mundiales son menos pesimistas, el panorama de Bolivia aparece incierto no sólo por los graves efectos de la pandemia sino por el polémico horizonte político poco propicio para la recuperación de la economía.

Globalmente, la flexibilización de las medidas de confinamiento ha permitido una prometedora recuperación pese a que los nuevos rebrotes de la pandemia y la posibilidad de otras cuarentenas causan temor.


Localmente, la lenta rehabilitación de la economía y la polarización política desatada ante la proximidad de las elecciones han derivado en una baja reciente de la calificación de riesgo del país a “B2” desde “B1” por parte de Moody’s.


La decisión se explica por la reducción de los principales “colchones” de la economía (reservas internacionales), el elevado déficit fiscal, las perspectivas poco alentadoras para la generación de ingresos y la persistente incertidumbre política.


Tras la revisión del Programa Financiero original 2020, las autoridades han pronosticado que la economía nacional registrará este año una contracción de 6,2% del PIB, una inflación de 1,7% y un déficit fiscal del 12%. Asimismo se prevé una pérdida de reservas de 1.399 millones de dólares. Los indicadores toman en cuenta la reducción de ingresos fiscales y el mayor volumen de gastos por la emergencia del coronavirus.


La emergencia provocó la caída del ingreso nacional y las restricciones al financiamiento externo demandaron que el BCB sea la principal fuente de recursos del sector público y del sistema financiero, sin descuidar el objetivo de preservar la estabilidad de precios y el poder adquisitivo de la moneda nacional.


La Calificadora estima que el PIB de Bolivia se contraerá este año en 6,5% para recuperarse en 3,5% en 2021. La pandemia agudizó los problemas estructurales de la economía boliviana y los débiles ingresos del sector de hidrocarburos elevarán este año el déficit fiscal al 13,5% del PIB y la deuda del SPNF al 72% del PIB.


Moody’s prevé un prolongado período de inestabilidad e incertidumbre política, incluso después de los comicios de octubre. Es probable que ese entorno político polémico complique la capacidad del próximo gobierno para implementar políticas de ajuste que reduzcan los desequilibrios fiscales y externos y fomenten un crecimiento sostenible.


“Se ha venido atenuando la caída (del crecimiento del país)”, aseguró Armando Pinell, presidente en ejercicio del Banco Central, tras precisar que la contracción de la economía nacional se fue reduciendo desde un 20% en mayo, a 17% en junio y a 7,2% en julio. El IGAE muestra un desempeño positivo en agricultura y comunicaciones, pero negativo en hidrocarburos, industria manufacturera, construcción, minería, comercio y transporte.


La confianza mundial es todavía frágil. Si la amenaza del coronavirus se desvaneciera rápido, la actividad económica podría impulsarse significativamente en 2021. Sin embargo, un rebrote del virus o medidas más estrictas de contención reducirían de 2 a 3 puntos porcentuales el crecimiento mundial, con un mayor desempleo y un prolongado período de inversiones débiles.


A inicios de la pandemia se especulaba si la recuperación tendría figura de “V” (recuperación inmediata), “W” (recuperación con caída de segunda ola), “U” (recuperación lenta) ó “L” (recuperación tardía). Los pronósticos más recientes hacen referencia a una recuperación en forma de “K” (acelerada caída con pronta recuperación para unos sectores y hundimiento para otros).


Otros análisis advierten sobre el surgimiento de estallidos sociales en América Latina donde la pandemia desnudó las brechas sociales. Las protestas se iniciaron en Bolivia y tendrán una pausa hasta las elecciones, pero se han intensificado en Perú, Colombia, Chile.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 30/09/2020