BIOECONOMÍA, UNA REFORMULACIÓN AL PAPEL DE LA AGRICULTURA

A partir de la orientación que el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) recibe sobre los temas de interés de cada país, emergen los que actualmente son cinco programas y sus transversales que la institución está trabajando.
Éstos son: Bioeconomía para la Productividad; Comercio Internacional e Integración Regional; Sanidad Agropecuaria, Inocuidad y Calidad de los Alimentos; Desarrollo Rural y Agricultura Familiar; y Cambio Climático, Recursos Naturales y Gestión de Riesgos. Los temas transversales responden a Género y Juventud; e Innovación y Tecnología. Ahora nos detendremos en la Bioeconomía.
De acuerdo a Santiago Vélez, representante de IICA en Bolivia, la bioeconomía es una nueva ciencia que busca fortalecer y utilizar de forma sostenible los recursos naturales, a partir de una gestión de conocimiento adecuada de la producción de esos recursos, pero que sea sostenible, inclusiva y amable con el medio ambiente.
“Normalmente, los sistemas de producción tradicional son de carácter extensivo, buscan la extracción de recurso natural, pero no siempre de manera armoniosa con el medio ambiente, ni contemplando algunos elementos de diferenciación ni de sostenibilidad (comercial, ambiental). Pero con este nuevo concepto de bioeconomía se busca ir generando dinamismo económico desde el sector agrícola, a partir de la biodiversidad que tienen los países”, explicó.
Para el representante de IICA en Bolivia, esta ciencia es importante para países como el nuestro, porque es uno de los lugares que tiene mayor biodiversidad en el planeta. “Está en una forma geográfica especial, tiene riqueza de suelos increíble, una diversidad biológica muy alta, tiene recursos hídricos bastante importantes y eso hace que tenga condiciones muy adecuadas para generar este tipo de desarrollo económico, a partir de la bioeconomía que presenta diferentes alternativas para ir generando nuevas opciones de producción en la agricultura”, agregó.
El experto destacó que, a veces, cuando se habla de agricultura sólo pensamos en los alimentos básicos, productos primarios o sin valor agregado. Sin embargo, es todo lo contrario, pues lo que busca la bioeconomía es dar valor agregado a todo lo que es la producción:
- Producción de biofármacos: fármacos de origen natural, vegetal o de moléculas que ayudan a la salud humana.
- Biocosméticos. Por ejemplo, la cochinilla que sirve para sacar un rojo carmesí para los lápices labiales. Existen muchas opciones alrededor de la biocosmética.
Bioinformática: cómo diferentes tipos de esquemas de nuevas startups y software, ligados a la biología, pueden generar información para la toma de decisiones de la producción agrícola.
Bioinsecticidas, bioinsumos, bioplaguicidas para no utilizar productos químicos. Existen algunos hongos, algas y plantas que ayudan a extraer la toxicidad del suelo cargado, por ejemplo, con mercurio para la minería. Funcionan como bioremediadores.
Biocombustibles que ayuden a tener una emisión de gases mucho más limpia para tener una generación de combustibles más limpia y sostenible.
Por su parte, Jorge Quiroga, consultor IICA, manifestó que los productos bioeconómicos tienen varias características que son habilitadoras para mejorar la conservación de la humanidad. “Incluso, gracias a estos productos se puede llegar a suplir el déficit alimentario que vamos a tener en 2050. Si no habilitamos estas posibilidades, el mundo tendrá escasez de comida en un futuro. Por eso es que esta nueva tendencia de la economía es más que urgente, es imprescindible. No se ve otra forma en el futuro de poder hacer frente a este desequilibrio”, destacó.
El impacto en Bolivia
“Nosotros creemos que en el caso de Bolivia habría un impacto económico, debido a que podría tener un crecimiento megadiversifiado, donde haya nuevos productos con valor agregado. A su vez, esto podría ir generando nuevas alternativas de negocios, no sólo a medianos empresarios, sino también a agricultores pequeños o familiares y permitir que, con pocos recursos, puedan empezar a generar un emprendimiento relacionado con la bioeconomía. Por otro lado, desde una perspectiva de beneficio social, existiría inclusión, uso adecuado de los recursos naturales para darles sostenibilidad y valorando la biodiversidad”, subrayó Vélez.
Desde esa perspectiva, el experto reveló que podría haber un beneficio de valoración de los activos que existen, de la biodiversidad y de lo diferente, lo que conllevaría a un beneficio social.
Para esto, el IICA ha estado trabajando en varias acciones:
- Primero, en que el concepto de bioeconomía esté inmerso en el de política industrial.
- Asimismo, la institución está operativizando la propuesta que hizo para la construcción de un parque tecnológico donde se desarrolle investigación e innovación alrededor de este tema, donde se puedan generar aceleradoras de empresas e incubadoras relacionadas con esta nueva visión de lo que puede ser la política industrial y agroindustrial.
- A su vez, hizo estudios para investigar el potencial actual y de mercado de productos para la bioeconomía, como el asaí, el copoazú, el maní o el ají.
- Desarrolló varios cursos de formación. En el país se capacitó en el tema a más de 250 personas este año.
“El factor fundamental es la gestión del conocimiento. Tenemos que aprender a desaprender la forma en cómo producíamos antes y tenemos que adquirir formas nuevas que incluso la tecnología nos está poniendo sobre la mesa, como la agricultura 4.0, el uso del big data, el internet de las cosas, las nanocomputadoras, entre otros. Debemos ver la orientación estratégica que le queremos dar a la agricultura para pasar de ser un sector primario importante a ser un sector estratégico diferenciador que siga aportando al producto interno bruto del país”, destacó Vélez.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 25/12/2019
Foto: bioeconomía reformulacion