BALANCE, ASEGURADORAS ENTRE DOS FUEGOS

Las Compañías de Seguros están bajo dos fuegos. Por un lado, el incremento de la siniestralidad vinculada a la pandemia del covid-19 y, por otro, algunas disposiciones regulatorias que les conminan a cubrir los siniestros emergentes de la cartera subrogada a las entidades financieras, sin recibir la prima respectiva.
“Es muy preocupante la situación de las compañías de servicios personales, porque si la siniestralidad se sigue manteniendo o incrementando, entonces el sector asegurador puede estar en una situación muy delicada y ante la necesidad de hacer aportes de capital muy significativos”, declaró Rodrigo Bedoya, presidente de la Asociación Boliviana de Aseguradores (ABA).
De hecho, algunas compañías de seguros personales ya procedieron a realizar aportes de capital por sus resultados al cierre de gestión pasado y para poder estabilizar sus índices financieros y su nivel de solvencia.
“Las cifras no están mejorando para nada”, subrayó Bedoya tras comentar que, a marzo de 2021, las compañías de seguros personales reflejan una pérdida de más de 3 millones de dólares, lo que se considera crítico.
Preocupa a los aseguradores que la cantidad de fallecimientos por el coronavirus no ha disminuido y que ante la inminencia de una nueva ola de contagios los decesos sigan siendo elevados, afectando de manera significativa a las compañías de seguros personales.
Bedoya explicó que un riesgo adicional que se ha impuesto a las compañías aseguradoras y que afecta particularmente al rubro de seguros personales es un instructivo de la autoridad regulatoria respecto a que en esta gestión deben hacer frente al pago de los siniestros emergentes de la cartera subrogada a las entidades financieras sin recibir la prima correspondiente.
El instructivo no fue modificado, pese a las múltiples gestiones realizadas por ABA antes distintas instancias gubernamentales del área económica y de regulación.
El entrevistado estima que el impacto de esta disposición oscilaría entre 70 y 80 millones de dólares, adicionales al incremento de la siniestralidad, si se incluye las reservas de siniestros por pagar.
El Desgravamen Hipotecario es el mayor componente del ramo de seguros personales y ahí radica su impacto.
El mercado de seguros en el año 2020 reflejó una caída en la producción de Ramos Generales, como resultado del menor movimiento económico provocado por la cuarentena y un incremento en Ramos Personales debido a una mayor demanda por seguros de vida y salud, aunque con un aumento relevante en la siniestralidad de las carteras de Desgravamen Hipotecario y Vida provocado por el gran número de fallecimientos a causa del coronavirus.
En las compañías de Ramos Generales, la caída de la producción quedó compensada con una menor siniestralidad.
En el primer trimestre, la tendencia se mantiene, aunque todavía está distante de los niveles que se registraban hasta antes de la pandemia.
Si bien las compañías de Ramos Personales experimentaron también una reducción en la siniestralidad en algunos rubros, no sucedió lo mismo con la siniestralidad en los ramos de Vida (covid-19) y Desgravamen Hipotecario (fallecimientos de los prestatarios que tienen su crédito asegurado en las entidades financieras)
Bedoya precisó que el riesgo del coronavirus no estaba contemplado en los contratos de las aseguradoras, que tuvieron que asumir la totalidad de la siniestralidad pese a no haber cobrado un solo dólar de prima, lo que representó un impacto muy grande para las compañías.
El inusual comportamiento registrado en 2020 provocó un significativo deterioro de los índices de rentabilidad, de reserva y de liquidez en las compañías de seguros personales, remarca el ejecutivo de ABA.
Varios aspectos preocupan al sector: el incremento de la mora, los siniestros por pagar (siniestros incurridos pero no reportados y en su mayoría relacionados por fallecimientos generados por el covid-19), la negociación de un ajuste de tasas con las entidades financieras para el desgravamen hipotecario, que no contemplaba el riesgo de covid-19, y que se aplicarán a los futuros créditos, y el incremento de costos de los reaseguros.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 13/05/2021