¿CÓMO Y POR QUÉ INVERTIR DE MANERA RESPONSABLE?

Por Jaime Dunn de Ávila, Presidente Bolsa Sociedad Titularizadora S.A.
Los Principios de Inversión Responsable (PRI) son una iniciativa global que pretende que todos los inversionistas incorporen factores ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en sus decisiones de inversión y la administración de portafolios; complementando los métodos tradicionales de análisis financiero. Los PRI buscan fomentar un sistema financiero global económicamente eficiente y sostenible para la creación de valor a largo plazo, que beneficie al medio ambiente y a la sociedad en su conjunto.
Los PRI han sido de gran impacto y han dado lugar a las “finanzas sostenibles”. Por lo tanto, podemos inferir que un inversionista, ya sea una persona natural o jurídica, se clasificará como “inversionista responsable” si tiene como estrategia el configurar un portafolio de inversiones con empresas que cumplan con los aspectos sociales, ambientales y de gobierno corporativo necesarios para garantizar el bienestar de las personas.
Sin embargo, sabemos que los inversionistas y los mercados de valores en todo el mundo se mueven por una pura y simple premisa: la búsqueda del mayor rendimiento con el menor riesgo posible. Lo cierto es que nada se hace en los mercados de valores si no es a cambio de una rentabilidad.
La verdad es que nada que afecte de manera negativa a la rentabilidad y al riesgo de un portafolio será bienvenido para los inversionistas. De ahí surge la mayor resistencia de quienes creen que el hacer una inversión responsable, forzosamente significa asumir menor rentabilidad. Peor aún, muchos la relacionan con tener que donar o regalar parte de las ganancias. Pero la verdad es que no podrían estar más equivocados.
Si los PRI se lanzaron nada menos que en la Bolsa de Nueva York, podemos estar seguros de que es algo muy rentable. ¿Quién no quisiera ganar mucho dinero y, al mismo tiempo, hacer un bien a la humanidad?
El objetivo de las inversiones responsables es desarrollar estrategias y enfoques que permitan ganar dinero de manera sostenible, entendiendo por “sostenible” a toda actividad que logra satisfacer las necesidades de hoy, sin poner en peligro las necesidades de las futuras generaciones.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Pacto Global de la ONU, se han realizado más de 2.000 estudios académicos sobre cómo afectan los factores ASG al desempeño financiero corporativo. El 90% arrojó resultados positivos, demostrando que el realizar inversiones enfocadas en asuntos ASG con las empresas genera mayor valor, tanto para los inversionistas como para las propias empresas. Al mismo tiempo, promueve una mejor gestión de riesgos y prácticas comerciales más sostenibles.
Un ejemplo contundente es el Nordea Global Climate And Environment Fund. Un fondo noruego que administra un total de 1.2 billones de euros e invierte principalmente en títulos de renta variable de empresas de todo el mundo. Se concentra en aquellas empresas que desarrollan soluciones respetuosas con el medioambiente y el clima, como las energías renovables y la eficiencia de los recursos.
Desde su incepción en el mercado en 2010, este fondo tiene una rentabilidad anual promedio del 11,38%. Solo en 2019 tuvo una ganancia del 38,66% en euros.
Por otro lado, también se ha evidenciado lo peligroso de invertir en empresas que no cumplen con factores ASG. Existen ejemplos de alto perfil de incidentes ambientales, sociales o de gobierno corporativo, que han costado a los inversionistas billones de dólares en rentabilidad. El derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon, en 2010, resultó en una pérdida de US$ 53.8 billones a los inversionistas de la firma petrolera British Petroleum.
Por otro lado, en 2015 se descubrió que Volkswagen manipuló 11 millones de vehículos a diésel para que pasaran las revisiones de emisiones. Eso generó pérdidas patrimoniales de US$ 27.4 billones a la empresa y sus inversionistas.
En 2018, los inversionistas de Facebook vieron esfumarse billones de valor de mercado después de que Cambridge Analytica revelara que usó datos de 87 millones de usuarios sin su consentimiento.
Ejemplos de mecanismos de inversión responsable en el mundo y en la región
- En octubre, la Unión Europea emitió los primeros bonos sociales. La deuda, por más de 17 billones de euros, servirá para financiar proyectos que mejoren el bienestar social o para atender a poblaciones desfavorecidas. Esta primera oferta habría recibido órdenes de compra por más de 233 billones de euros (US$ 275 billones), un récord en la zona del euro.
- El mes pasado, el Banco Mundial colocó US$ 6.5 billones de Bonos Sostenibles a 5 años plazo. La demanda fue mayor a los US$ 9.0 billones y los compradores fueron 189 inversionistas institucionales en todo el mundo.
- En los últimos años, en Latinoamérica han aparecido emisiones de bonos con temas ASG. En México, por ejemplo, se lanzó el primer “bono social” de US$ 142 millones aproximadamente, enfocado en género y que ha suscrito una demanda histórica de 3.8 veces por parte de los inversionistas. Permitirá financiar los proyectos productivos de las mujeres en el sector rural.
- El pasado agosto, en Panamá se emitió el primer “Bono Verde”, por la Corporación Interamericana para el Financiamiento de Infraestructura (CIFI), con el objetivo de financiar proyectos que mejoren la infraestructura de la región y las obras que ayuden a detener el cambio climático en el planeta. La emisión de bonos fue de US$ 200 millones. Los “bonos verdes” son cualquier tipo de emisión de renta fija cuyos fondos se destinan exclusivamente a financiar proyectos que comprometen el uso de los fondos obtenidos con un fin medioambiental.
¿Cómo realizar inversiones responsables en Bolivia?
Tal vez uno de los temas más curiosos de colaborar con los principios de sostenibilidad es que muchos ya lo hacemos de manera natural, aunque nunca hayamos escuchado de los Principios de Inversión Responsable, los ASG o las finanzas sostenibles. Para aplicar principios de sostenibilidad no es necesario ser una empresa o un fondo, como el Nordea Global Climate And Environment Fund. Todos podemos hacer lo mismo desde donde estamos, como simples consumidores, ciudadanos o inversionistas.
En el ámbito de las finanzas locales en Bolivia, encontramos que hoy en día los emisores de oferta pública o las empresas que se prestan de algunos bancos ya deben rendir cuentas previamente sobre las fuentes de trabajo que piensan generar. Es decir, de alguna manera ya se les realiza un diagnóstico sobre factores ASG, aunque sea de forma poco obvia.
Lo que probablemente en algunos casos esté faltando es que ese tipo de diagnósticos previos de sostenibilidad se realicen de una manera más formal. Seguramente, en el futuro cercano, los factores ASG se incorporarán dentro de los requisitos de ser emisor o prestatario como cualquier mero trámite.
Mientras tanto, nuestros fondos de inversión y nuestras AFP, por ejemplo, pueden ser determinantes en la implementación de inversiones responsables en el país. Los que hoy en día estamos en el mercado de capitales local sabemos que para que se realice una emisión de valores de oferta pública se deben cumplir una cantidad de requisitos regulatorios impuestos por la ley y la Autoridad del Sistema Financiero (ASFI). Sin embargo, el cumplir al pie de la letra con todo eso no es garantía de que los inversionistas institucionales compren la emisión. Resulta que, de manera totalmente correcta, las AFP y las Administradoras de Fondos de Inversión tienen sus propios requisitos adicionales, según sus propias estrategias de inversión.
Es decir, para un emisor el cumplir con lo que la ASFI exige ya no es suficiente. La autorización de emisión de la ASFI no es garantía de que los inversionistas vayan a invertir. Es aquí justamente donde las AFP, como los inversionistas institucionales más importantes, se vuelven en el “regulador” final de las emisiones. Son quienes, con su decisión de invertir, deciden quién entra o no al Mercado de Valores.
Ese poder de las AFP es un filtro que puede utilizarse con mayor fuerza para decantar del mercado de capitales a las empresas que no cumplen con principios de sostenibilidad. Una inversión responsable sólo puede ir a empresas responsables.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 27/11/2020