¿A REPENSAR LAS PRÁCTICAS QUIRÚRGICAS?

La convivencia con la infección por COVID-19 en todos los entornos hospitalarios y de salud supone un reto actual y constante de adaptación, creación de circuitos, protocolos y nuevos modelos de asistencia. A pesar de que la enfermedad ya está presente varios meses en el mundo, todavía existen bastantes incógnitas por resolver, siendo mucho más desconocido el impacto que ésta podría tener en el terreno quirúrgico.
Al igual que en todos los entornos de nuestras vidas y más aún en los de salud, los procedimientos quirúrgicos se están viendo también afectados, viendo la necesidad de adaptar, de la forma más rápida y segura, la mayoría de servicios de cirugía de todas las especialidades.
Diferentes guías clínicas concluyen que se deben posponer todos los procedimientos quirúrgicos electivos benignos, priorizando la oncología y las cirugías urgentes de patología que no puedan ser tratadas de forma alternativa a la cirugía.
Cirugías en una nueva normalidad
Todos somos conscientes de que además de la enfermedad del COVID-19, todavía siguen existiendo de forma paralela otras patologías que afectan al ser humano y que deben seguir siendo atendidas durante la pandemia, aunque las circunstancias hayan cambiado radicalmente.
Actualmente, los sistemas sanitarios del país están entrando en colapso debido a la atención de pacientes que presentan COVID-19. Por lo tanto, hoy, más que nunca, se deben adaptar a esta nueva situación para seguir ofreciendo una continuidad asistencial tratando de proteger a pacientes y profesionales.
Por este motivo, se han ido desarrollando algunas medidas para el manejo de la patología quirúrgica que se enmarcan de manera extraordinaria en una situación de crisis. De este modo, en muchos países la tendencia es operar al menor número de casos posibles durante la pandemia. Esto significa que toda patología no emergente (aquella que no comprometa la vida de manera inminente y/o sobre la que existe otra alternativa probada a la cirugía) debe ser demorada.
La atención a patologías quirúrgicas no demorables, es decir las enfermedades quirúrgicas urgentes con compromiso de la vida sobre la que no existan otras alternativas, se está desarrollando bajo dos axiomas principales: la identificación como COVID positivo o negativo del paciente, y la protección del equipo quirúrgico.
De modo que ante un paciente posible de COVID-19 (sintomatología, antecedentes, TC de Tórax, laboratorio), pero no confirmado por prueba, ya el paciente es considerado positivo y las medidas de protección deben ir en consecuencia.
En lo que concierne a la manera de operar, la técnica en sí no ha sido modificada. Sin embargo, existen estudios que sugieren ser más prácticos, rápidos y resolutivos dentro de las habilidades y recursos logísticos.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 29/07/2020