Tecnología para transformar: Un desafío urgente que puede cambiar el destino de Bolivia, según especialistas

Líderes bolivianos que se destacan en el exterior hicieron un análisis sobre las oportunidades a futuro. El empresario Marcelo Claure también plantea una nueva hoja de ruta en este ámbito
Con un nuevo periodo electoral en curso y la aparición de nuevas oportunidades em medio de denla crisis, Bolivia se encuentra ante una oportunidad decisiva: convertir la inteligencia artificial (IA) y la digitalización en motores clave de desarrollo, tema que fue puesto en manifiesto por especialistas en el área que hicieron un análisis de la situación en diferentes contactos con Nueva Economía.
En esta línea, más allá de los discursos políticos, líderes empresariales y emprendedores están empezando a articular una visión transformadora del país, donde la tecnología no sea un lujo, sino una herramienta estratégica para redefinir sectores como la banca, la salud o la agroindustria, aumentar la eficiencia y recuperar la competitividad.
Un ejemplo de ello es el horizonte de Marcelo Claure, empresario boliviano con trayectoria global, quien considera una de las claves de la recuperación es diseñar una estrategia nacional de desarrollo, apoyada por expertos del Harvard Growth Lab, y complementarla con inversión en innovación, talento y nuevas tecnologías. Su propuesta incluye una reforma económica profunda, pero también la apertura de un fondo de inversión inicial de hasta $usb20 millones de dólares para apoyar emprendimientos, incluidos los de base tecnológica.
“Nos hemos quedado sin recursos. Bolivia ya no puede gastar más de lo que ingresa”, consideró. “Queremos apoyar a los emprendedores que tienen grandes ideas, pero les falta capital”, agregó, destacando también la creación de un instituto para formar a los futuros líderes del país con visión y capacidad técnica.
Esa apuesta por el conocimiento es compartida por voces del ecosistema emprendedor como la del líder de GreeCloud, el boliviano Juan Claudio de Oliva Maya, que destaca que el empresario boliviano ha desarrollado una gran resiliencia, y que hoy más que nunca es momento de mirar hacia fuera.
“Hay temor a expandirse internacionalmente, cuando Bolivia tiene condiciones para competir globalmente”, señala De Oliva Maya y subraya que es clave romper con el techo mental impuesto por años de incertidumbre y entender que la transformación del país pasa por asumir un liderazgo que combine innovación, responsabilidad social y ambición regional.
Jorge Ruíz, referente del mundo tecnológico y fundador de varias startups, agrega un elemento crucial: el poder de la inteligencia artificial para democratizar la tecnología, explicando que no se necesitan grandes inversiones, porque esas ya abrieron camino las grandes empresas.
Desde su punto de vista, la IA puede ayudar a una pyme a abarcar más con los mismos recursos Ruiz y ese interés ya lo reflejan empresas bolivianas de sectores como banca, telecomunicaciones, seguros, agroindustria y salud, con un interés creciente por automatizar procesos y mejorar la eficiencia a través de soluciones tecnológicas.
La digitalización, según Ruíz, no es solo una herramienta de productividad, sino que es una vía concreta para insertar a Bolivia en la economía global.
“Diseñar un modelo de negocio para Bolivia puede ser tan complejo como hacerlo para varios países. Entonces, pensemos en algo adaptable, escalable, con mirada regional”, recomienda.
Tanto él como otros actores del ecosistema están construyendo puentes con redes internacionales para conectar a empresarios bolivianos con oportunidades de financiamiento, mentoría y expansión. Aquí, el rol de figuras como Marcelo Claure se vuelve estratégico: no solo por su capital, sino por su capacidad de abrir puertas hacia un nuevo mapa de inversión y crear una red de mentores internacionales.
A pesar de las barreras institucionales, la falta de seguridad jurídica y el clima político incierto, el sector privado está demostrando que es posible avanzar con visión y pragmatismo, que quiere aportar, pero siemore que haya reglas claras.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 22/04/2025