Industria farmacéutica boliviana trabaja en la adecuación al Mercosur, pero refleja la necesidad de acceso prioritario a dólares

El Mercosur ofrece oportunidades para expandir el mercado y fortalecer los lazos comerciales; sin embargo, hay desafíos internos que también deben resolverse, señalan desde Cifabol
La industria farmacéutica boliviana se enfrenta a retos significativos que impactan tanto su estabilidad como su desarrollo futuro. Dos de los desafíos centrales en la actualidad son la adaptación a los estándares del Mercado Común del Sur (Mercosur) y la escasez de divisas, que han generado sobrecostos y dificultado la producción y abastecimiento de medicamentos.
En este sentido, la Cámara de la Industria Farmacéutica Boliviana (Cifabol), que agrupa a los principales actores del sector, trabaja en la búsqueda de soluciones para garantizar el acceso a recursos clave, en un contexto en el que también se advierte el encarecimiento de la importación de materias primas necesarias para la producción de medicamentos.
Según Josip Lino Eguino, gerente general de Cifabol, los sobrecostos asociados a esta falta de divisas han aumentado hasta un 70% en algunas importaciones, afectando de manera directa la rentabilidad de las empresas bolivianas. Esta situación, combinada con la falta de políticas claras de apoyo, ha complicado la competitividad del sector.
El acceso limitado a divisas también afecta a la producción nacional de medicamentos, lo que retrasa los procesos y genera incertidumbre en el abastecimiento. En respuesta a esta crisis, Cifabol ha solicitado al Gobierno un acceso prioritario a dólares, buscando que la industria farmacéutica tenga una asignación preferencial de divisas para asegurar el flujo constante de insumos. Si bien se han logrado algunos avances, como la reducción de aranceles a cero para ciertas materias primas, las soluciones siguen siendo paliativas y no definitivas.
Además, la integración de Bolivia al Mercosur se presenta como un desafío adicional, ya que implica la adecuación de la industria a los estándares y regulaciones regionales. La competencia internacional y las barreras arancelarias que podrían surgir complican la situación para las farmacéuticas bolivianas, que deben mejorar la calidad y eficiencia de su producción.
Sin embargo, el Mercosur también ofrece oportunidades para expandir el mercado y fortalecer los lazos comerciales con otros países de la región.
En paralelo, la industria farmacéutica boliviana debe enfrentarse a la necesidad de mejorar sus capacidades tecnológicas y de innovación. El sector está en constante evolución debido a los avances en medicina y farmacología, por lo que las empresas deben invertir en investigación y desarrollo para mantener la competitividad. La digitalización de los procesos productivos y la incorporación de nuevas tecnologías, como Big Data e Inteligencia Artificial, son clave para optimizar la producción y responder a la creciente demanda de medicamentos.
La pandemia del covid-19 también dejó lecciones valiosas para la industria, que tuvo que adaptarse rápidamente para garantizar el suministro de medicamentos esenciales. No obstante, según los ejecutivos de Cifabol, la crisis sanitaria reveló la necesidad urgente de fortalecer la producción nacional y fomentar políticas industriales que favorezcan la sustitución de importaciones. La propuesta de promover lo “Hecho en Bolivia” se presenta como una solución viable para reducir la dependencia de los medicamentos importados y mejorar la seguridad del abastecimiento nacional.
El fortalecimiento de la producción nacional de medicamentos y la diversificación de la oferta son prioridades para la industria farmacéutica en los próximos años. Cifabol ha propuesto la creación de incentivos para aumentar la producción de medicamentos oncológicos y otros fármacos especializados, con el objetivo de cubrir hasta un 90% de la demanda interna; sin embargo, esto requerirá de un trabajo conjunto con el Gobierno y políticas públicas que favorezcan la inversión en el sector.
La relación público-privada también es fundamental para superar los desafíos estructurales del sector. Cifabol ha planteado una complementación productiva con LIFAB, la empresa pública de medicamentos, para colaborar en la producción de ingredientes farmacéuticos activos y mejorar la autosuficiencia del país en la fabricación de medicamentos. Esta colaboración puede ser clave para reducir la dependencia de las importaciones y fortalecer la capacidad local.
A largo plazo, el objetivo de la industria farmacéutica boliviana es alcanzar una producción sostenible que garantice el acceso de la población a medicamentos de calidad. Para ello, Cifabol propone la implementación de políticas que incentiven la inversión en investigación y desarrollo, así como la creación de un entorno regulatorio favorable que favorezca la producción local y la competitividad internacional.
La colaboración con organismos internacionales también será crucial para enfrentar los desafíos globales del sector farmacéutico, enfoque que permitirá a la industria boliviana mantenerse actualizada y posicionarse como un referente en la región.
La industria farmacéutica boliviana debe adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado global, manteniendo un enfoque innovador y flexible. Las oportunidades están ahí, pero también los riesgos. Para lograr un futuro próspero, será necesario que tanto las empresas como el gobierno trabajen de manera coordinada para superar los obstáculos que se presenten, desde la escasez de dólares hasta los desafíos de integración en el Mercosur.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 11/03/2025