Hidrocarburos: Especialistas plantean soluciones urgentes en una carrera contrarreloj

Liberar las exportaciones, la reducción de la subvención o recurrir al FMI son algunas de las propuestas presentadas por los expertos que fueron consultados por Nueva Economía. El Gobierno nacional también maneja una agenda
La actual crisis de carburantes en Bolivia pone en jaque el abastecimiento interno, especialmente ante la urgencia de la cosecha de granos en el oriente y la necesidad de reactivar el aparato productivo. Este es solo un ejemplo de la coyuntura que atraviesa el sector hidrocarburífero, por lo que Nueva Economía consultó con especialistas y analistas para conocer soluciones enfocadas en el corto plazo.
La solución, según el economista Juan Antonio Morales, no pasa por culpar a la Asamblea Legislativa para presionar la aprobación de créditos externos, sino por medidas urgentes que generen recursos inmediatos. Entre estas, propone levantar las restricciones a las exportaciones, reducir la subvención a los hidrocarburos, liberar el mercado cambiario y solicitar el apoyo del FMI para una liquidez urgente.
El expresidente del Banco Central de Bolivia (BCB) subraya que liberar las exportaciones podría atraer divisas, y que la reducción de la subvención a los hidrocarburos tendría efectos positivos tanto en lo fiscal como en las divisas. Asimismo, considera que una flotación temporal del tipo de cambio podría ser parte de la solución.
En medio de esta crisis, el Gobierno ha reconocido la falta de dólares para importar combustible y ha admitido que no podrá cumplir con la totalidad de la demanda interna, atribuyendo la situación a la Asamblea Legislativa, que tiene paralizados los contratos de crédito necesarios para obtener recursos.
El presidente Luis Arce ha propuesto 10 medidas administrativas para enfrentar la coyuntura, pero ninguna de ellas aborda directamente el aumento en el suministro de carburantes; incluso se ha emitido un decreto que faculta a YPFB a buscar divisas a través del Banco Unión y autoriza a la petrolera estatal a utilizar activos virtuales para la compra de petróleo crudo, diésel y otros insumos.
Por su parte, el exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, propuso que el Gobierno acuda tanto al FMI como a la Asamblea Legislativa con compromisos claros sobre el recorte del gasto público para garantizar la compra de carburantes.
Sin embargo, el economista Morales advierte que negociar con el FMI podría ser complicado, dada la incertidumbre sobre su disposición a apoyar al país tras los cambios de política implementados por el gobierno de Donald Trump.
Luis Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija, considera que el Gobierno tiene dos opciones: endeudarse más, incluso a nivel interno, o liberar completamente las importaciones de carburantes, eliminando trabas administrativas y eximiendo a los importadores del pago de impuestos y aranceles.
El sector empresarial también ha manifestado su descontento con la falta de gobernabilidad del Gobierno, solicitando la libre importación de carburantes para garantizar el abastecimiento interno, criticando la búsqueda desesperada de divisas mediante deuda.
A largo plazo, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) ha planteado modificaciones estructurales a la Ley 767 para viabilizar inversiones en el sector, especialmente en la exploración de gas, con el objetivo de reducir la dependencia de la importación de combustibles y generar divisas. La oposición, sin embargo, ha arremetido contra el modelo económico vigente y la política hidrocarburífera del gobierno del MAS.
En cuanto a los créditos, el economista Gonzalo Colque advirtió que el problema no está en la aprobación de préstamos, sino en los desembolsos. De los casi $us 1.000 aprobados en créditos, solo se han desembolsado el 3%, lo que refleja una grave falta de cumplimiento por parte del Gobierno.
YPFB ha anunciado un plan de emergencia para adquirir entre 3 y 5 millones de litros de diésel a través de criptomonedas, pero este combustible no será destinado al abastecimiento general, sino a sectores estratégicos como la cosecha y la minería. La compra a precio internacional de diésel, por parte de mineros y agroindustriales, es vista como una forma de eliminar la subvención estatal.
La escasez de carburantes también ha generado un aumento en los precios de los productos básicos, desabastecimiento y especulación en los alimentos. Además, ha surgido un mercado negro de diésel y gasolina. La decisión de recurrir a criptomonedas para la compra de combustibles ha disparado el precio del dólar en el mercado paralelo, lo que agrava aún más la crisis económica y sectorial.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 26/03/2025