Harvard Growth Lab plantea un giro económico para Bolivia basado en estabilidad fiscal, inversión privada y nuevas capacidades productivas

El Growth Lab de la Universidad de Harvard presentó el documento “Un Giro Económico para Bolivia: Principales Hallazgos y Prioridades de Reforma”.
El informe liderado por Ricardo Hausmann sostiene que la crisis boliviana no responde solo a un desequilibrio macroeconómico, sino al deterioro profundo de las reglas, incentivos e instituciones que permiten invertir, producir, exportar y crecer.
El Growth Lab de la Universidad de Harvard presentó el documento “Un Giro Económico para Bolivia: Principales Hallazgos y Prioridades de Reforma”, un estudio que plantea una lectura estructural de la crisis económica boliviana y propone una agenda de reformas orientada a recuperar la estabilidad, reactivar la inversión y reconstruir la capacidad productiva del país.
El informe, elaborado por Ricardo Hausmann, Lucila Venturi, Clément Brenot, Ana Abad, Guillermo Arcay, Tim Freeman, Fernando García, Lucas Lamby y Taimur Shah, forma parte de una serie de siete documentos del Growth Lab sobre la economía boliviana.
La tesis central es contundente: Bolivia no enfrenta únicamente una crisis fiscal, cambiaria o inflacionaria. Enfrenta el resultado acumulado de un modelo que, durante más de dos décadas, debilitó los fundamentos del crecimiento al desplazar la inversión privada, deteriorar la seguridad jurídica, restringir la competencia y frenar la creación de nuevas capacidades productivas.
Según el documento, el colapso de la producción de gas natural fue el detonante visible de la crisis, pero no su única causa. La caída de la exploración, la reducción de exportaciones, el debilitamiento de reservas internacionales, los subsidios energéticos, el déficit fiscal persistente y la pérdida de confianza reflejan un problema más profundo: la incapacidad del país para convertir sus recursos naturales, su fuerza laboral y su potencial territorial en productividad, diversificación y crecimiento sostenido.
El estudio identifica cinco pilares para un nuevo programa económico: una consolidación fiscal creíble, una red de compensación social focalizada, la restauración del equilibrio externo y monetario, un sistema regulatorio que habilite la expansión de sectores estratégicos y una nueva base institucional para desarrollar capacidades productivas.
El Growth Lab reconoce que las primeras medidas del gobierno del presidente Rodrigo Paz apuntan en la dirección correcta, especialmente en materia de estabilización, disponibilidad de combustibles y búsqueda de financiamiento multilateral. Sin embargo, advierte que el trabajo más difícil está por venir: cerrar de manera creíble el déficit, ordenar los subsidios, reconstruir reservas, normalizar el mercado cambiario y abrir espacio real para la inversión privada.
El informe pone especial énfasis en sectores estratégicos como hidrocarburos, minería, litio, agricultura y turismo. En todos ellos, señala que Bolivia perdió oportunidades frente a países vecinos por marcos regulatorios poco competitivos, incertidumbre jurídica, controles administrativos y falta de bienes públicos esenciales.
La recomendación de fondo es clara: la estabilización macroeconómica es urgente, pero insuficiente. Sin una reforma institucional y productiva, Bolivia podría reducir temporalmente el déficit y la inflación, pero volvería a enfrentar crisis si no recupera su capacidad de producir, exportar, atraer inversión y generar divisas.
El documento plantea, en síntesis, que Bolivia necesita pasar de una economía basada en control estatal, subsidios generalizados y rentas declinantes, hacia una economía basada en reglas creíbles, inversión, competencia, innovación y capacidades productivas.
Para el país, el mensaje es de alerta, pero también de oportunidad: la crisis puede convertirse en un punto de inflexión si la estabilización se combina con una agenda seria de crecimiento.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 24/04/2026