Gustavo Manrique: la biodiversidad viva como activo económico estratégico para la región

En el plenario del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe 2026, Gustavo Manrique propuso un giro estructural del modelo de desarrollo regional: pasar de la explotación extractiva a la valorización económica de la biodiversidad viva, apoyada en innovación financiera, seguridad jurídica y nuevos mercados capaces de convertir la crisis ambiental en oportunidad de crecimiento sostenible.
Durante su intervención en el Día 2 del Plenario, Manrique planteó una reconfiguración de la narrativa económica latinoamericana. Sostuvo que la región no es pobre, sino que posee una “moneda” distinta: la biodiversidad. “El desafío no es si tenemos riqueza, sino cómo aprendemos a valorarla viva”, afirmó, al subrayar que América Latina concentra cerca del 40% de la biodiversidad global y alrededor del 30% del agua dulce del planeta.
El expositor abordó la triple crisis planetaria —cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación— y llamó a transformar el miedo en una oportunidad económica concreta. En ese marco, explicó que ciertos ecosistemas generan más valor cuando se conservan que cuando se extraen, citando modelos como la pesca deportiva bajo esquemas catch and release, que dinamizan turismo, servicios y economías locales. “No es romanticismo ambiental; es entender qué vale más vivo que muerto”, enfatizó.
Manrique también se refirió a los recursos minerales y a la necesidad de una extracción responsable en una transición ordenada hacia una era post-petrolera. Señaló como ejes de ese nuevo ciclo económico a la economía circular, las energías alternativas, la biotecnología y el uso de secuencias digitales, todo ello respaldado por marcos jurídicos sólidos que aseguren inversión, protección de patentes y esquemas de regalías de largo plazo.
En materia de financiamiento, fue categórico: “La conservación sin recursos financieros es solo una conversación”. Presentó resultados de un estudio desarrollado junto al World Economic Forum, McKinsey & Company y otros consultores internacionales, que identificó 37 mecanismos financieros efectivos para el desarrollo sostenible, priorizando diez instrumentos transversales que combinan capital público, privado y concesional con resultados medibles.
Como ejemplos emblemáticos, destacó los mecanismos aplicados en la Amazonía y Galápagos, que permitieron reducir deuda soberana del Ecuador y generar flujos anuales sostenidos para la conservación, liberando recursos públicos para educación, infraestructura y salud.
Finalmente, Manrique subrayó que la Amazonía es también un territorio humano y cultural, lo que exige modelos de gobernanza inclusivos y capacidades adaptativas para dialogar con múltiples nacionalidades y actores locales. Su llamado fue claro: superar la filantropía tradicional y construir nuevos mercados basados en biodiversidad, innovación financiera y cooperación internacional. “La región no necesita caridad; necesita reglas claras, visión estratégica y modelos económicos que reconozcan el verdadero valor de su riqueza natural”, concluyó.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 01/02/2026