Enrique García: “Si el estilo de liderazgo que se ha puesto de moda continúa, va a ser muy difícil salir adelante”

El expresidente ejecutivo de CAF -Banco de Desarrollo de América Latina conversó con Nueva Economía sobre los desafíos que enfrentan los líderes políticos que aparecen en el mapa prelectoral boliviano
A pocos días de la realización del foro ‘Liderazgo para un nuevo ciclo’, donde líderes políticos compartirán sus reflexiones y visión de país, el economista Enrique García Rodríguez hizo una lectura de los desafíos que hay por delante y la necesidad de cambiar un horizonte que exige diálogo y consensos básicos.
-Dentro de la situación que atraviesa Bolivia y el nuevo mapa político regional, ¿cuáles deben ser los tres aspectos clave que debe tener el nuevo liderazgo que comanda el país?
El primero: los líderes para el futuro deben tener una visión integral de carácter holístico sobre el desarrollo del país. ¿Esto qué quiere decir? No sólo mirar la parte económica, sino la parte social, el tema ambiental y desde luego el tema de la institucionalidad y la necesidad de no quedarse viendo al país con el espejo retrovisor. Ese sería un primer punto muy importante.
Lo segundo es que ese liderazgo debe tener un claro entendimiento de los temas centrales de la nueva era que vive el mundo, es decir, la cuarta revolución industrial, las tensiones geopolíticas que existen, las brechas que separan a regiones y la realidad de que nuestro país Bolivia es uno de los países en América Latina con los más bajos indicadores.
Y como tercer punto es muy importante que el liderazgo de esta nueva era tenga la capacidad de concertar y de buscar consensos porque para resolver los problemas que tiene la región, y Bolivia en particular, es imposible que se logre hacerlo si no se busca esos puentes.
La experiencia pasada del país ha mostrado con claridad que eso es posible, el imaginarse que los falangistas y los movimientistas después de los años 50, donde hubo presos, muertos y campos de concentración, hayan podido hacer alianzas y gobernar, o que el ADN y el MIR, que eran enemigos, hayan podido concertar y gobernar, muestra que esto es posible. Yo diría que esos tres temas son claves para que los líderes no se queden ahí solo viendo el espejo retrovisor.
-¿En qué están fallando los liderazgos en la actualidad y cómo se puede esto subsanar?
Lo mismo que digo de Bolivia es un tema general en la región. Ahora hay lo que yo llamo el refundacionalismo sistémico crónico, donde el nuevo jefe de Estado, el nuevo ministro o el nuevo bartender, el día que lo posesionan lo primero que dice es ‘hoy comienza la historia’ y todo lo que pasó antes se va a la basura y ofrece cosas con miras de hacer algo rápido, cosa que no es viable.
Ese es un problema de la región y también yo observo mucho que hay una polarización muy grande y un dogmatismo. A diferencia de lo que teníamos en décadas pasadas, cuando había respeto, hoy ya no existe ese respeto. Hay un estilo de liderazgo que no respeta los estilos y los protocolos del pasado. Eso pasa en todos los países. Todo lo que han hecho antes se ve como malo y no es así, hay cosas buenas y hay cosas malas.
El arte es corregir lo malo y proyectar hacia adelante con una visión del mundo actual, no del mundo del pasado; los rencores y estos odios se han acentuado en los países y también es el caso de Bolivia.
-Con este escenario que menciona, ¿cuáles son las amenazas que están enfrentando los liderazgos que se proyectan en Bolivia? ¿cómo se debe afrontar esto?
Si el estilo de liderazgo que se ha puesto de moda continúa, va a ser muy difícil salir adelante. Ese es el mayor riesgo. Y desde luego el estilo de liderazgo que se necesita es el del buen líder tiene que rodearse de gente muy competente y abrir la posibilidad del diálogo, aceptar las críticas. El líder no es el que sabe todo y sus subalternos le tienen miedo y no le dicen nada.
El buen líder, y esto ha sido mostrado tanto en el ámbito público multilateral como en el privado, es el que tiene la capacidad de escuchar, de corregir y de tomar en cuenta inclusive ideas que no son exactamente las que uno tiene.
Y, desde luego, lo principal es la disposición al diálogo y la búsqueda de consensos dentro de los límites de la racionalidad y de los principios democráticos. El diálogo y la escucha activa se muestran como temas muy importantes.
-Usted conoce la gestión pública y la privada ¿qué podrían aprender los liderazgos que aparecen desde ambas partes en el escenario actual?
Los liderazgos no solamente están en el sector gubernamental, político y público, también en el sector privado. Un buen líder en una empresa busca los mejores gerentes, los mejores ingenieros y los mejores equipos, por lo que los principios establecidos para la parte pública son los mismos. Entonces, veo que esto pasa por la capacidad de escuchar, la capacidad de aceptar críticas, corregir errores y no quedarse estancados con principios que están de moda.
-¿Qué aprendizajes considera que deben tomar quienes busca ser protagonistas en las elecciones de lo que fueron los comicios del pasado?
Lo primero es que el proceso electoral y la institucionalidad sea lo más transparente posible. Lo segundo es que haya el realismo y se llegue a entender quiénes son los que tienen posibilidades, quiénes no tienen y así tratar de encontrar consensos para no tener una dispersión de votos por todos lados. Eso se aplica tanto al oficialismo como para la oposición y para todos los sectores.
Entonces, también es la madurez, pero para eso es importante entender los temas que mencioné anteriormente, de lograr esos avances de buscar entendimientos y consensos. El país está atravesando una situación muy difícil y se requiere acciones y consensos básicos entre Gobierno, Ejecutivo, Parlamento, los sectores empresariales y trabajadores, donde entiendan la necesidad de hacer las cosas por un camino que va a ser duro al principio, pero si no se hace va a ser muy difícil salir adelante.
Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 29/01/2025