Eduardo Gamarra: Hay actores políticos que no están siendo parte de la solución, sino del problema

Publicado el 02 feb 25 - 12:00 AM UTC.
Eduardo Gamarra: Hay actores políticos que no están siendo parte de la solución, sino del problema
Eduardo Gamarra: Hay actores políticos que no están siendo parte de la solución, sino del problema

Además de los desafíos latentes en el país en un año electoral, el reconocido profesor y politólogo boliviano ve que hay un contexto de institucionalidad frágil que puede afectar al proceso en el que aparecen diferentes liderazgos politicos, pero con poca probabilidad de lograr una votación mayoritaria

El reconocido politólogo boliviano y profesor de la Universidad Internacional de la Florida, Eduardo Gamarra, hizo una lectura en torno al escenario que se enfrenta el país, los desafíos que tendrán los nuevos líderes y la preocupación que hay en torno al proceso eleccionario que avanza y en el que ya aparecen perfiles que muestran sus aspiraciones y que se reunirán en el foro 'Liderazgo para un nuevo ciclo', este 4 de febrero.


-¿Cuáles son los tres desafíos que deben encarar los líderes políticos que están apareciendo en el año electoral de Bolivia?


El contexto actual para Bolivia es dramático, es quizás el contexto más difícil desde el año 85 del siglo pasado. Si bien no hay una hiperinflación, como la que hubo en ese momento, hay una coyuntura económica muy difícil que la tendrá que encarar el nuevo presidente. Y tendrá que empezar el primer día, con algunos planes concretos como restaurar la macroeconomía, va a tener unos desafíos enormes para restaurar el crecimiento y en pensar hacia dónde dirigir la economía a futuro, en un contexto en donde los hidrocarburos están en serio peligro de desaparecer por la poca exploración que se ha hecho. Entonces, el primer desafío es económico.


El segundo es un desafío político. Bolivia es un país, como otros de la región, que está extraordinariamente polarizado. Ha sido una 'costumbre' la polarización en elecciones, en los últimos 20 años se ha visto un gobierno polarizante también. No dudo que la campaña exacerbará la polarización. El gobierno que surja deberá, por la naturaleza de los problemas económicos, entender que tiene que gobernar a todos los bolivianos y no solo a los de su partido. Y eso no es fácil en un contexto como el de Bolivia.


Finalmente, otro desafío se centra en el contexto regional y geopolítico, que tiene varios matices, no solo por el tema de las relaciones. Los países que nos rodean son importantes, como Argentina, con un gobierno como el de Javier Milei que hoy ve a Bolivia como Estados Unidos ve a Centroamérica, como una amenaza de inmigrantes y tráfico de drogas. También hay casos como el de Brasil que son socios económicos importantes.


Además, está el contexto de Estados Unidos, que ahora tiene un enfoque mucho más serio con America Latina; parece que habrá mayor enfoque, pero es uno más negativo y eso va a tener repercusiones en toda la región y afectará a Bolivia también. Hay énfasis en lo que Bolivia sí produce y sí exporta, a pesar de la crisis, que es la cocaína. Bolivia está produciendo más coca y más cocaína, integrada con organizaciones transnacionales que están teniendo un impacto muy negativo. Me parece que esos son los tres desafíos más importantes en este momento.


-¿La clase política es consciente de este escenario? ¿Cómo ve los planteamientos que están apareciendo?


Creo que algunos sí, otros no. Hay algunos candidatos que tienen un entendimiento mucho más profundo y saben dónde Bolivia se inserta hoy en el contexto internacional. Tienen un mejor entendimiento de la situación económica del país y en algunas de las participaciones que he visto, sobre el tema político, entienden muy bien los desafíos de la polarización y de crear una visión de país y no una visión de partido o de persona.


Y hay otros actores políticos que, creo yo, no están siendo parte de la solución, sino parte del problema. Y eso es muy complicado porque Bolivia sigue siendo un país donde la política es extraordinariamente clientelar, el prebendalismo es profundo y hay siempre la tentación de llegar a la Presidencia solo para satisfacer a los clientes.


Hoy, la mayoría de los candidatos están en ese juego de tratar de proponer algunas ideas, nada concreto, por supuesto, no he visto ningún plan económico o plan político, pero sí las ideas que tiene la mayoría y creo que, como dije al principio, los desafíos son tan grandes que requieren de mucho más que simplemente ideas sueltas para un proyecto electoral.

Eduardo Gamarra: Hay actores políticos que no están siendo parte de la solución, sino del problema

-Tomando en cuenta las experiencias pasadas y el contexto actual, ¿qué aprendizajes o aspectos deben ser considerados por parte de los actores del proceso eleccionario de 2025?


Esta es más una preocupación que tengo. Bolivia en los últimos años ha pasado por un proceso de debilitamiento institucional profundo. En un contexto de instituciones tan

débiles o tan frágiles, y particularmente de instituciones electorales y judiciales debilitadas, me preocupa mucho el proceso de administración de elecciones.

Acabamos de ver lo que sucedió en Venezuela y el impacto que tiene el modelo venezolano sobre el pensamiento de algunos en Bolivia. Yo creo que hay un grave riesgo de tener unas elecciones fallidas en agosto, unas elecciones muy controvertidas o unas elecciones sin solución.


Con muchos candidatos es poco probable que uno gane con el 50% (de sufragios) y eso pone toda la presión sobre la institucionalidad electoral. Y una institucionalidad electoral débil conlleva a que sea muy difícil llegar, de manera pacífica, al resultado final.


-¿Qué lectura hace de los perfiles que aparecen en el oficialismo y la oposición?


Haciendo un análisis de la oposición, creo que hay una tendencia positiva en el sentido de que muchos están apuntando hacia un candidato único que logre terminar con la fragmentación de la oposición y presentar una sola candidatura. Si ese sentimiento continúa, ese candidato podrá tener una base electoral más amplia que, probablemente, se traduzca en una presencia en el Congreso que permita gobernar con proyectos necesarios para el país. Yo diría que es una tendencia positiva.


Hay una tendencia muy negativa, que es la tendencia en el partido de gobierno, extraordinariamente dividido, y un expresidente (Evo Morales) que insiste en ser candidato, a pesar de las restricciones constitucionales. Eso lleva a un camino muy complejo para los próximos meses, al menos hasta que se resuelva esa gran tensión interna en un partido que, a pesar de las encuestas, sigue teniendo una base muy fuerte.


La insistencia del expresidente Morales, de ser candidato y de estar trabajando arduamente en esa candidatura, creo que es un factor de desestabilización enorme. Sin que el MAS resuelva sus problemas internos, veo que este proceso electoral va a ser muy complicado.

Nota editorial: Por Grupo Nueva Economía · Última actualización 02/02/2025