Viernes , 19 enero 2018
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Producción de gas disminuyó en 6%

La producción promedio de gas natural registró este año registró una disminución 6% con respecto al 2016, con una media diaria de 53.7 millones de metros cúbicos debido a la reducción de la demanda. Este escenario llevó a las empresas operadoras a replantear sus portafolios de inversión para ganar mayor eficiencia y reducir sus costos, señaló Claudia Cronenbold, presidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE).

La ejecutiva explicó que se trata de un comportamiento cíclico que forma parte del ADN de esta industria que una vez más vivió el péndulo de los precios del crudo que en el 2017 alcanzaron un promedio de 50 dólares y con cotizaciones para el gas que se redujeron en más del 60% en los últimos tres años y que afecto a la venta de gas.

“Estos resultados derivaron en que conceptos como reingeniería, fusiones y adquisiciones, optimización de costos, priorización de portafolios de inversión, reestructuración de empresas sean parte del nuevo paisaje de la industria para ganar mayor eficiencia y así poder reducir sus costos”, subrayó Cronenbold.

Brasil demandó menos gas de lo establecido contractualmente en varias oportunidades durante el año. Los envíos mínimos fueron de hasta 12,2 millones de metros cúbicos al día (MMm3/día) mientras el contrato establece un valor mínimo de 24 MMm3/día.

La reducción de la demanda obedece a la contracción de la economía brasileña que, poco a poco, se va recuperando, lo que pudo advertirse en un gradual incremento de las nominaciones a partir de la segunda mitad del año.

Otro de los factores que contribuyó a una menor demanda fue la incorporación de nuevos proveedores de gas al mercado brasileño, con contratos a corto y medio plazo, lo que compite con la provisión boliviana.

Detalló que, en el contexto de América Latina y el Caribe, los aspectos más críticos que han mantenido más preocupados a los líderes de energía han sido prioritariamente tres; la desaceleración económica regional, el precio de las materias primas y los eventos climáticos extremos.

“Hemos visto por ejemplo a la principal economía de Sudamérica, Brasil, en recesión durante 2015 y 2016 y con una leve recuperación este año”, dijo la presidente de CBHE.

En cuanto a los precios de las materias primas, comentó que en el último bimestre del 2017 registraron un cierto repunte y estabilización en un rango que oscila entre los 50 y 60 dólares por barril. “Entre enero y noviembre el petróleo osciló entre los 43 dólares por barril -que fue su punto más bajo en junio- y 58 dólares al final de noviembre”, puntualizó.

Un tercer factor de preocupación son los eventos climáticos extremos. “Hemos tenido un año con muchos eventos climáticos, cuatro veces más que en gestiones anteriores poniendo especial énfasis en los huracanes, los cuales han generado daños estructurales en el suministro de energía. Tal vez el ejemplo más preocupante es el de Puerto Rico que va tomar al menos un año para retomar la normalidad”.

En cuanto a la ejecución de proyectos mencionó que 2017 fue un año con muchos desafíos, debido a los cambios importantes introducidos en la normativa y porque se trabajó intensamente en darle dinamismo al sector y al mismo tiempo optimizar y controlar los costos.

En ese entendido, expresó que los operadores están de acuerdo en que la actual coyuntura de la industria exige de las empresas un riguroso control de los costos y de las inversiones, además de la aplicación de criterios de optimización y eficiencia. Sin embargo, consideran que los decretos aprobados referidos a la gestión de los contratos de servicios de operación, generan inquietud respecto a la seguridad jurídica que tiene relación directa con las inversiones de las empresas petroleras.

“Las empresas de nuestro sector ya vienen ejecutando programas de optimización y ahorro de costos. Prueba de ello es que varias empresas presentaron varias experiencias exitosas relacionadas al tema”, añadió.

En ese entendido las empresas petroleras, aunque con perspectivas diferentes, una vez más, han demostrado su compromiso con el futuro de Bolivia.

El sector acompaña el desarrollo energético nacional aportando notablemente a los objetivos trazados por el Estado boliviano bajo el liderazgo del Ministerio de Hidrocarburos, a través de ocho proyectos prioritarios que se encaran de manera conjunta.

Otro elemento importante que destacó la ejecutiva del sector tiene relación con los mercados. Si bien hasta 2019 rige un contrato de compraventa con una sola empresa, el nuevo escenario comercial en Brasil implica una negociación probablemente con varios actores por diferentes volúmenes de gas.

“Este panorama abre un desafío y a la vez la oportunidad de consolidar un gran mercado el cual viene aportando de manera importante en el crecimiento económico del país. Por lo tanto, es un proceso que agrega complejidad al momento, pero que con un buen proceso de negociación, se pueden lograrán buenos resultados”, estableció la entrevistada.

En el tema de exploración y desarrollo se han planteado algunos planes para desarrollar prospectos exploratorios nuevos como Boyuy, Astillero, San Telmo. El primero está en fase de perforación y los otros se estima que comiencen el próximo año.

En el caso de la industrialización, se ha iniciado la producción y exportación de urea lo cual es un paso para generar valor agregado al gas natural. Lo importante es hacerlo sostenible asegurando mercados para los próximos años para la plenitud de la capacidad de producción de la planta.

acerca Juseline Duran

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