Viernes , 19 enero 2018
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Minería. Crecimiento en manos del sector privado

El desempeño de la minería en 2017 estuvo impulsado por la parcial recuperación de los precios de los minerales, particularmente del zinc, y marcado por el protagonismo de las operaciones del sector privado, en especial de la empresa Minera San Cristóbal, propiedad de Sumitomo del Japón, reconocida como un proyecto con alta responsabilidad técnica social y ambiental.

“El zinc ha sido el metal que mayor impacto ha tenido la economía minera y su actor principal tuvo que ser -¡cuando no!- la minería privada (Minera San Cristóbal)”, detalló Agustín Cárdenas, especialista minero y docente de la Carrera Metalurgia, de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

Según datos oficiales, hasta el tercer trimestre de esta gestión los precios del estaño, plata y plomo pudieron despegar registrando un ascenso. El zinc muestra el mayor crecimiento con 50% en precio y exportaciones.

Sin embargo, especificó, que el protagonismo de la minería privada está en disminución. De la 35 empresas existentes en el 2005, sólo quedan 5 en el año 2017: San Cristóbal, San Vicente, San Bartolomé y dos gigantes: Sinchi Wayra y Don Mario, todas ellas con capitales transnacionales y con una contribución en regalías de aproximadamente 65% frente a 26% de las Cooperativas y 8% de COMIBOL.

Paradójicamente, dice Cárdenas, pese a su protagonismo, la minería privada se está debilitando pues las grandes empresas enfrentan varios problemas. San Vicente se mantiene por los precios internacionales, pero su dilema es que la producción es demasiada costosa por tratarse de una minería subterránea. San Bartolomé “rasca la olla” buscando desmontes. Sinchi Wayra no tiene inversiones y cuenta con un presupuesto mínimo paralelamente encara varios juicios con el Estado. Con 12 años de explotación, San Cristóbal piensa en cerrar operaciones. El mejor panorama es para Don Mario que continúa en la búsqueda de yacimientos.

Mencionó que en el ejercicio que concluye, las exportaciones de gas disminuyeron notablemente mientras que las ventas de la minería subieron hasta casi un 40% aproximadamente gracias a la mejora de los precios de los minerales, aunque resulta preocupante que esa evolución no estuviera acompañada por un crecimiento del volumen de la producción.

Citó como preocupante el caso de la Empresa Minera Huanuni, que pese a anunciar un incremento de su producción anual para a superar las 9.000 Toneladas Métricas Finas (TMF) anuales, más bien experimentó una disminución de 700 a 600 toneladas métricas finas por mes.

En la minería cooperativizada, el interés está puesto en la explotación de oro, por lo atractivo de su precio. De un total de 1.800 cooperativas cerca de 1.000 se dedican a la explotación del metal precioso. Un subsector que no paga tributos y cuyas alícuotas bajaron del 7% al 2% aludiendo ser producción marginal.

Opina que la dinámica minera boliviana está frenada por el régimen tributario que desalienta a los potenciales inversionistas quienes prefieren fijarse en Perú, Chile -o recientemente Ecuador- que ofrecen condiciones de inversión mucho más atractivas y con proyectos de clase mundial (Las Bambas, Tía María y Cerro Verde en Perú; Chuquicamata en Chile; Fruta del Norte y Mirador en Ecuador).

Cárdenas, argumentó que, por la por falta de políticas mineras, desde el año 2005 no se experimenta una mejora en cuanto a las inversiones. “No se han explorado y descubierto nuevos yacimientos, con excepción de Mallku Khota (South American Silver, USA), Challapata (Castillan Resources, Canadá) y Amayapampa (Lyon Gold, Australia) que por temas políticos y sociales su continuidad quedaron truncadas”

Agrega que otros factores que contribuyeron al rezago de la minería fueron la falta de una política minera y la debilidad respecto a recursos humanos que tiene la COMIBOL, empecinada erróneamente en manejar proyectos mineros importantes. “La falta de conocimientos técnicos, administrativos, económicos y socio ambientales en COMIBOL y las cooperativas mineras, especialmente auríferas, completan este marco de debilidades”, remarcó.

Sugirió que para iniciar un nuevo proceso de reestructuración de la minería urge la necesidad de capacitar a los operadores mineros en geología, minería, procesamiento de minerales, medio ambiente y salud y seguridad ocupacional.

“Las cooperativas mineras tienen en sus manos importantes yacimientos, depósitos o pasivos ambientales,pero de nada sirve eso cuando no se sabe cómo ni por dónde empezar,requieren apoyo técnico que solopuede venir de especialistas en la materia. Da pena saber que más deun millar de cooperativas auríferas (filonianas y aluviales) apenas recuperaran un 35 o 40% del oro total alimentado a sus plantas de concentración”anotó el docente emérito de la UMSA.

Más dramática es la fase de la industrialización porque en Bolivia no se ha industrializado ningún mineral. Explicó que incluso en el tema de evaporíticos, pese a una inversión de casi 700 millones de dólares, hasta ahora no se ha instalado ninguna planta industrial, que genere ingresos acordes con semejante inversión.

Lamentó que en la minería boliviana no haya ningún megaproyecto estudiado y preparado. “Se especula con el Mutún, pero no se ha hecho ningún Estudio de Factibilidad. Está en manos de empréstitos chinos, que por sus antecedentes siembran mucha incertidumbre en cuanto a su factibilidad”.

No se conoce detalles sobre el proyecto de explotación de hierro, firmado entre Bolivia y Sinosteel Equipment de China por 422 millones de dólares. Además, está en curso el proceso de arbitrio con Jindal, que reclama 100 millones de dólares por daños y perjuicios por cortar su contrato.

acerca Juseline Duran