Viernes , 19 enero 2018
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Economía 2017 – Señales que quitan el sueño

Pese a haber registrado una tasa positiva, el comportamiento de la economía en 2017 no ha dejado satisfechos a los empresarios de occidente, primero porque advierten que, año con año, el ritmo de crecimiento disminuye y, segundo, por el deterioro que presentan los principales indicadores, lo que -desde su perspectiva- anticipa un escenario futuro poco alentador.

Es el cuarto año consecutivo en que la tasa de crecimiento registra un crecimiento inferior al de la gestión precedente. En 2014 bajó a 5,5%, desde un pico de 6,83% registrado en 2013. En 2015 llegó a 4,85%, en 2016 cayó a 4,3% y en la gestión que concluye cabe esperar que se sitúe en torno a una tasa del 4%.

“Sentirse satisfechos con eso resulta un consuelo muy pobre” han dicho Horacio Villegas, Presidente de la Cámara Nacional de Industrias, Marco Antonio Salinas, Presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Mario Valori, Asesor de Directorio de la Cámara Nacional de Exportadores en un conversatorio con el equipo de prensa de Nueva Economía convocado en La Paz para evaluar la gestión económica 2017.

La preocupación empresarial se ahonda porque advierten el deterioro de algunos indicadores: cifras rojas en el balance fiscal después de varios años de saldos positivos. El déficit fiscal se acerca al 7% y el programado para el próximo año supera el 8%. La balanza comercial registra el tercer año consecutivo son saldo negativo.

Hay una pérdida acumulada de reservas, disminuyen las exportaciones, particularmente de las no tradicionales y se reduce la oferta exportable. Los nuevos destinos para las exportaciones demandan menor valor agregado, y eso le resta competitividad a la economía. La política cambiaria estimula las importaciones en desmedro de la industria nacional. La mayor disponibilidad de créditos y la modesta evolución de los depósitos amenazan con comprometer la liquidez del sistema financiero.

Junto a esas señales están los problemas estructurales de la economía como el contrabando y la informalidad y otros renovados asuntos que entraban la actividad empresarial privada como el acoso fiscal, la multiplicidad de normas, muchas de ellas injustificadas e incluso de aplicación retroactiva, el incremento de los costos laborales derivado de los aumentos salariales, los incrementos al salario básico, las políticas laborales que hacen fácil contratar y difícil despedir, los engorrosos trámites, la competencia poco sana de las empresas estatales y la innecesaria politización de los temas económicos, por citar los más importantes.

Por todo lo descrito, no extraña que los líderes empresariales terminen aseverando que el 2017 “no fue un año fácil”.

Pero más que por la coyuntura, los empresarios de occidente están preocupados por el futuro. Perciben que la suma de los elementos descritos no augura un buen desenlace y sienten que, lamentablemente, sus voces de alerta no sean suficientemente escuchadas.

Los esfuerzos que desplegaron en el diálogo con las autoridades para buscar soluciones a muchos de estos problemas que desalientan las inversiones y que terminan incentivando la informalidad y el comercio ilegal, no han tenido los frutos esperados con lo que el desaliento empresarial se ha profundizado.

¿Cuán sostenible es que se siga apostando a que la inversión pública jale el crecimiento de la economía?, se preguntan los empresarios de occidente.

Los déficits gemelos solo pueden solventarse con recursos frescos provenientes de las exportaciones, del endeudamiento o de la inversión externa. Las ventas externas están en descenso, el endeudamiento pareciera una medida de emergencia y la inversión externa no recibe señales que les resulten atractivas. Las rondas internacionales encaradas para buscar capitales externos no han dado fruto alguno.

Con toda razón se recuerda que años atrás la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia elaboró un estudio donde advertía que el actual modelo económico no era sostenible en el mediano plazo y se anunciaba su gradual deterioro.

Por esto, el mensaje empresarial suena casi a un clamor en el desierto: “es necesariodar un giro”, generar condiciones para la inversión, crear alianzas público-privadas, facilitar el desempeñoprivado, estimular la innovación y la generación de empleo de calidad. Los tiempospara reaccionar se hacen cadavez más cortos y la variedad de opciones también se reduce a medida que pasa el tiempo, advierten.

“Tenemos que dar un giro y dar condiciones a la nueva inversión. No estamos por buen camino”, advierten.

El próximo año presenta retos económicos importantes. Deberían cerrarse las negocaciones para los acuerdos de exportación de gas con Brasil y se han de tomar decisiones sobre los sistemas de preferencias en Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, la anticipada contienda pre-electoral podría contaminar el panorama económico.

acerca Juseline Duran

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