Viernes , 19 enero 2018
Inicio / Destacados / 2017, Economía que se frena

2017, Economía que se frena

Bolivia crece a menor ritmo. Las tasas del último quinquenio así lo evidencian: 6,9% (2013), 5,5% (2014); 4,8% (2015); 4,3% (2016) y alrededor del 4% en la actual gestión. Esta realidad revela la existencia de problemas en los sectores tradicionales y no tradicionales, los que requieren de políticas urgentes como retomar el cumplimiento del acuerdo 2020 consensuado con las autoridades, y que permitiría alcanzar tasas de al menos 7%, manifestaron los líderes del empresariado del oriente reunidos en un conversatorio para el balance económico de la gestión 2017.

Jorge Arias, presidente de la Cámara de Industria Comercio y Servicios de Santa Cruz (CAINCO) opina que en el 2017 la economía cruceña disminuyó su dinamismo porque perdió productividad y competitividad, particularmente en los principales productos agrícolas industriales donde el rendimiento es sustancialmente menor frente al que registran los países vecinos.

La industria vivió continuamente fue asediada por el sistema tributario y por una política de aumentos salariales en cuya definición los empresarios fueron excluidos.

A ello se suma la demora en la ejecución de grandes obras públicas comprometidas como: la hidroeléctrica de Rositas, el proyecto de la siderúrgica del Mutún, el uso de tecnología en diferentes eventos agrícolas o Puerto Bush, una mejor logística del comercio para la exportación del Oriente, entre otros.

Pese a esa frustración, el sector privado ha presentado algunas iniciativas que constituirán un aporte al desarrollo, a la modernizad y a la innovación en el Departamento. Una de ellas es la nueva plataforma de educación e innovación empresarial que posibilitará que los jóvenes aprovechen la vocación industrial cruceña en químicos inorgánicos, compuestos de metales preciosos, isotopos, jabones, ceras, plásticos y manufactura de la peletería, textiles, artículos de cuero, filamentos sintéticos, telas, hilos y maderas.

Gary Rodríguez, gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) lamentó que la gestión 2017 registre, por tercer año consecutivo, un saldo negativo en la balanza comercial, reflejando pérdida de competitividad y la ausencia de políticas que permitan dinamizar las exportaciones.

A octubre pasado, las exportaciones bolivianas muestran un incremento de 8%, comparado con el mismo período del 2016, mientras que las compras externas aumentaron en 10%, dando como resultado un saldo deficitario en 971 millones de dólares, monto mayor al 18% al registrado en octubre del 2016.

“Cuando estuvimos en el macro ciclo de precios altos nos dimos el lujo de hacer poco sobre productividad y competitividad. Ahora, con menores precios en la economía mundial se desnuda la incompetitividad sistémica. Bolivia, con situación geográfica envidiable en el corazón de Latinoamérica, debe lidiar y hacerle frente a grandes costos de logística y transporte adicionales”, remarcó Rodríguez.

Argumentó que la variación del crecimiento del comercio exterior fue afectada por el tipo de cambio, que se mantuvo fijo, mientras que en los países vecinos se aplicaron devaluaciones que proporcionaron competitividad a su producción.

Rodrigo Crespo, presidente de la Cámara Departamental de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), ve con preocupación que el ritmo de crecimiento del sector disminuyó al 3%, frente a una expectativa del 8.1%, sostenida en la ejecución de proyectos públicos y privados.

Resaltó que la construcción ha sido uno de los pilares en el crecimiento de la economía nacional en los últimos años, impulsado por un vigoroso programa de inversión pública, la demanda privada de viviendas y proyectos inmobiliarios con un crecimiento que llegó al 7.8% en 2016. Cuatro puntos por encima del que se registra en este año.

Este panorama se complica cuando dos tercios de las obras grandes son ejecutadas por empresas grandes (del exterior) y dejan al constructor boliviano al margen de las licitaciones de grandes proyectos por los requisitos técnicos y económicos que difícilmente las empresas locales pueden cumplir.

Edilberto Osinaga, gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) explicó que el 2017 fue para el sector agropecuario un año de recuperación parcial con un crecimiento muy moderado de 2,35% comparado con el 2015, ya que 2016 fue marcado por sequias, plagas y lluvias, que hicieron peligrar la inversión del productor.

La superficie cultivada aumentó este año en 2,62%, lo que equivale a decir que solamente se recuperó las áreas perdidas en 2016 debido a los factores climáticos ya anotados.

Dijo que los cereales experimentaron una leve recuperación, mientras que el sector oleaginoso, que inició la siembra con buenas expectativas, cerró la campaña de verano con resultados desfavorables por el bajo rendimiento obtenido. El sector pecuario se vio afectado por el bajo nivel de precios.

Osinaga fue muy claro : “Mientras no haya la certidumbre para poder invertir, no va a crecer el sector agropecuario”, a tiempo de agregar que sólo se ha recuperado el nivel del 2015.

acerca Juseline Duran

Podría interesarle

Grupo Nueva Economía promueve la ciencia y tecnología en el país

Uno de los objetivos de Grupo Nueva Economía (GNE) es apoyar y promoverla ciencia y …